Logotipo completo Tribuna Gol

Gyokeres enfrenta su gran oportunidad en el Arsenal

Mikel Arteta pasó agosto sin tocar su ataque. Mismo cuarteto ofensivo en las cinco primeras jornadas de Premier League, misma jerarquía, misma estructura. Pero el plan se ha roto de golpe.

Las lesiones musculares de Kai Havertz y Christos Tzolis obligan al técnico a redibujar el frente de ataque. Eberechi Eze aparece como solución natural para el costado izquierdo. La gran incógnita está en el centro: ¿puede Viktor Gyokeres, hasta ahora actor secundario, sostener el peso del ‘9’ del Arsenal?

El sueco llega al duelo del sábado (12.30h) contra el Leeds con una mochila pesada: cinco partidos esta temporada, ninguna diana, solo dos titularidades y un único disparo en 192 minutos. Frío. Demasiado poco para un delantero que aterrizó en el norte de Londres con etiqueta de depredador.

El arranque de curso ha reforzado la figura de Havertz como referencia indiscutible. El alemán encaja mejor en el sistema de Arteta, baja a asociarse, ataca los espacios, interpreta los ritmos. Gyokeres, en cambio, ha ido quedando arrinconado en la categoría más cruel: el jugador que “no termina de encajar”.

Y, sin embargo, el calendario le abre una puerta interesante. Primero, porque el Leeds le trae buenos recuerdos: tres goles en dos partidos de Premier League la pasada temporada contra los de Elland Road. Y porque llega de un parón de selecciones que le ha devuelto confianza: marcó en todos los partidos de Suecia durante la concentración, como ya hiciera en marzo.

Entonces, con dudas similares sobre su puntería en el Arsenal, se marchó con la selección, firmó cuatro goles en dos encuentros para llevar a Suecia al Mundial y regresó encendido: cinco tantos en ocho choques de Premier que empujaron a los ‘gunners’ hacia el título.

Hoy su carrera en el club se ha frenado. El contexto, sin embargo, vuelve a alinearse para darle minutos, responsabilidad y foco. Sin Havertz, con el Emirates pendiente de un referente nuevo, el sueco tiene otra oportunidad para demostrar que no es solo un recurso de rotación.

Su historia en el Arsenal está en un punto muerto. El Leeds llega a Londres para comprobar si, esta vez, Gyokeres es capaz de meter por fin la quinta marcha.

Villa quiere despegar, Brentford sueña en grande

Aston Villa se marchó al parón con una victoria de prestigio en el campo del Tottenham. Buen síntoma. Pero el regreso a la rutina le coloca enfrente a un rival que le tiene tomada la medida: Brentford.

El conjunto de Thomas Frank ganó los tres duelos directos de la temporada pasada. Dos 1-0 en liga, secos y quirúrgicos, y una eliminación en Carabao Cup desde el punto de penalti. Ahora, los ‘Bees’ llegan aún más crecidos: cuarto puesto, nueve puntos de quince, invictos y con un 3-0 reciente al Chelsea como carta de presentación.

En Villa Park, el proyecto de Unai Emery avanza mientras las obras del estadio cambian el paisaje del North Stand. Equipo y grada en reconstrucción. El Villa actual compite, pero ya no es ese bloque pulido y reconocible que parecía tener respuestas para todo.

Brentford, en cambio, pisa cada partido con la seguridad de quien sabe exactamente quién es. Un triunfo fuera de casa se leería como un ladrillo más en su aspiración de asomarse a Europa.

Para el Villa, el choque es termómetro y espejo: puede ser un paso firme en su nueva era… o el recordatorio de que levantar un proyecto de esta envergadura exige paciencia y tolerancia a los golpes.

Palmer, bajo el foco en un Chelsea herido

Cole Palmer empezaba a recuperar brillo. Seis participaciones de gol en siete partidos antes del parón. Suficiente para que Thomas Tuchel, visiblemente molesto, recordara en público por qué lo había convocado con Inglaterra antes de que el club comunicara que el atacante arrastraba “molestias y dolor”.

El seleccionador, que apenas ha podido utilizarle tres veces, deslizó otra crítica: Palmer “pierde demasiadas oportunidades” de lucirse con la camiseta nacional. Un dardo que el futbolista no ha podido responder en el campo… todavía.

Xabi Alonso lo necesita ya. Joao Pedro, máximo goleador, apunta de nuevo a baja y el Chelsea llega tocado tras el 3-0 encajado en casa del Brentford. Ese golpe frenó en seco un inicio de curso que parecía ilusionante.

Mientras tanto, Morgan Rogers aprovechó el parón con Inglaterra para firmar un gran pase de gol a Harry Kane. El eco de esa acción resuena en Stamford Bridge: ahora es Palmer quien debe ofrecer su momento especial, el destello que cambie el ánimo, silencie titulares negativos y recuerde que, cuando está sano y confiado, es el faro creativo de este equipo.

Ipswich y Fulham, un duelo temprano con olor a urgencia

La etiqueta de “partido a vida o muerte” siempre suena exagerada en septiembre. Pero el Ipswich–Fulham del sábado (15.00h) se acerca peligrosamente a esa sensación.

Fulham es 19º con solo dos puntos en cinco jornadas. La pendiente se empina rápido. Ipswich conoce bien el vértigo de intentar mantenerse en la élite y no querrá volver a vivirlo.

El equipo de Álvaro Arbeloa encara ahora una secuencia clave: se mide de forma consecutiva a los tres recién ascendidos. Un triunfo en Portman Road aliviaría la presión y daría aire a un vestuario que empieza a mirar la tabla con incomodidad.

Ipswich, por su parte, sabe que después aparece en el horizonte Manchester City. Ganar hoy podría catapultarle a la zona media y consolidar un regreso a la Premier que, de momento, está siendo sólido.

No decidirá una temporada, pero este choque puede quedar marcado en la memoria: como la tarde en la que Fulham se sacudió las telarañas… o en la que Ipswich clavó su primera gran bandera en la batalla por la permanencia.

Brighton quiere retomar el vuelo en Sunderland

Si hay un equipo al que el parón le cayó a destiempo, ese es Brighton. Cinco jornadas, tercer puesto, mejor ataque de la liga con 16 goles y una sola derrota entre todas las competiciones, en un 4-3 frenético ante el Chelsea que hoy probablemente resolvería a su favor.

Hace dos semanas y media, los de la costa sur pasaron por encima del Arsenal con un 3-0 contundente en el Amex. El ritmo era eléctrico. La pregunta ahora es simple: ¿habrá cortado el parón esa inercia?

El aficionado neutral reza para que no. Brighton se ha convertido en uno de los equipos más atractivos del campeonato. Sunderland, en cambio, espera lo contrario: aprovechar cualquier óxido posvacacional.

Los ‘Black Cats’ sienten que tienen menos puntos de los que merecen. Incluso en el 5-3 contra el Manchester City dejaron la sensación de que, con pequeños detalles a favor, el marcador podría haber sido muy distinto.

El escenario será el Stadium of Light, encendido. Brighton llega con confianza acumulada; Sunderland, con la convicción de que el juego ya está, y solo falta que los resultados se alineen. De ese choque de inercias saldrá una respuesta clara: quién ha gestionado mejor el parón.

Old Trafford, entre la frase de siempre y la realidad actual

“Lads, it’s Tottenham”. La frase mítica aparece casi sola cuando el Manchester United mira la clasificación: Spurs, colistas, sin victorias en cinco jornadas y con la confianza por los suelos.

El problema para el United es que su propio espejo tampoco devuelve una imagen tranquilizadora. Dos triunfos en siete partidos entre todas las competiciones, tres jornadas de Premier sin ganar y la presión subiendo alrededor de Michael Carrick.

La historia sonríe a los locales: 40 victorias en 68 enfrentamientos ligueros y 25 derrotas de los Spurs en Old Trafford. Pero el presente aprieta. Roberto De Zerbi no ha encontrado todavía la tecla en Londres, aunque el potencial de su equipo sigue ahí, latente.

Con ambos técnicos necesitados de un resultado que cambie el relato, el duelo se aleja del viejo cliché. Ya no es “Lads, it’s Tottenham”. Es “Lads, toca dar la cara”. Sobre todo para un United que, si pierde, vería cómo el colista iguala su puntuación en su propio estadio.

Selhurst Park recibe a Glasner con cuentas pendientes

Oliver Glasner salió de Selhurst Park como héroe a finales de mayo. Conference League en las manos, primer gran título europeo del club y despedida perfecta.

Cuatro meses después, vuelve a ese mismo césped como entrenador del Nottingham Forest, buscando algo mucho más mundano: regularidad. Su arranque liguero ha sido una montaña rusa. Empates meritorios ante Liverpool y Spurs, triunfo esperanzador en Aston Villa… y un golpe seco en forma de 0-1 en casa frente a un Coventry que no había ganado todavía.

Crystal Palace tampoco vive en calma. La era pos-Glasner con Pierre Sage ha empezado con tropiezos, y la derrota en casa ante Ipswich dolió por la imagen y por el ruido que generó.

En el sur de Londres conocen bien la paciencia que exige el técnico austríaco. Con el Palace solo ganó uno de sus primeros siete partidos antes de encadenar seis victorias en los siguientes siete y no volver a mirar atrás.

La duda, casi inevitable, sobrevuela el domingo: ¿será este el día en que su nuevo Forest empiece a parecerse a aquel Palace que se marchó de Europa con un trofeo?

Hull–Everton: ilusión recién estrenada contra oficio veterano

El parón llegó justo después de la primera derrota liguera del Hull City. Y, aun así, el ambiente es de celebración: hasta la jornada cinco se habían instalado en la zona Champions con un arranque tan inesperado como brillante.

Regresan a la acción en octava posición, un lugar que cualquier aficionado habría firmado sin pestañear en agosto. Justo por encima aparece el Everton.

El equipo de David Moyes ha hecho ruido en silencio. Invicto, sólido, desmintiendo las dudas que rodeaban a la plantilla tras el mercado estival. Otro inicio notable de un técnico que vuelve a construir desde la fiabilidad.

El choque en el MKM Stadium enfrenta dos estados de ánimo similares: euforia contenida y optimismo. Pero el Everton posee una virtud que puede aguar la fiesta: sabe cómo enfriar estadios ajenos. La temporada pasada fue el séptimo mejor visitante de la Premier. Esta ya ha puntuado en Bournemouth y en el campo del Tottenham.

Hacerlo en Hull no será sencillo. El ambiente promete ser ruidoso, casi festivo. Si los ‘Toffees’ logran imponer su plan habitual lejos de casa, el día puede convertirse en una lección dura para el recién llegado: en esta liga, la línea entre soñar y precipitarse es finísima.

Anfield, escenario de juicio para City y examen para el Liverpool de Iraola

Un Liverpool–Manchester City siempre enciende Anfield. Esta vez, el contexto lo eleva a otro nivel. Será el primer partido de los de Enzo Maresca desde que una comisión independiente dictaminó que el club infringió normas de la Premier League entre 2009 y 2018. El City ha recurrido, pero el veredicto de la grada de Liverpool llegará el domingo, atronador.

En lo estrictamente futbolístico, el campeón defiende un pleno de cinco victorias y el liderato. Impecable. Pero el ruido externo convertirá cada pase en un gesto observado al milímetro.

En el otro banquillo, Andoni Iraola sigue invicto, con tres empates en cinco jornadas y la opción de convertirse en el tercer técnico del Liverpool que esquiva la derrota en sus seis primeros partidos ligueros. Hasta ahora, el calendario le ha sonreído. Eso se acabó.

Tras recibir al City, el Liverpool visitará al Brentford y después se medirá a un Brighton en forma y al Arsenal campeón. Un tramo de calendario que dirá mucho de cuánto han calado ya las ideas del entrenador vasco.

Las lesiones añaden dificultad al puzle. Si, aun así, el Liverpool firma una victoria de autoridad ante los de Maresca, el efecto será inmediato: vestuario y grada empezarán a mirar a Iraola no como el nuevo, sino como el hombre capaz de pilotar otra carrera por el título en Anfield.

Coventry busca hacer del hogar un aliado ante su rival fetiche

Para el Coventry, el parón fue casi una interrupción indeseada. Venía de lograr un 0-1 vital en el campo del Nottingham Forest, su primera victoria en Premier en 25 años. Justo cuando parecía haber encontrado aire, tres semanas sin competir han cortado la ola.

El problema de fondo está claro: en casa, el equipo de Frank Lampard se ha desplomado. Tres derrotas en tres partidos entre todas las competiciones, 9-1 en contra en el global y dos encuentros de liga sin ver puerta.

Solo cinco equipos en la historia de la Premier han perdido sus tres primeros partidos como local de una temporada sin marcar un solo gol. Nadie en Coventry quiere ver su nombre en esa lista.

La visita del Newcastle despierta emociones mezcladas. Para Lampard, el rival es casi talismán: 16 victorias como jugador y tres como técnico, solo superadas por las que logró ante el Crystal Palace. Para el club, en cambio, el recuerdo es amargo: siete derrotas en los últimos ocho enfrentamientos, cinco de ellas consecutivas.

La noche del lunes dirá qué pesa más: la estadística negra del Coventry, la relación especial de Lampard con este adversario o la inercia de un Newcastle que también necesita marcar territorio. Porque en una liga que no espera a nadie, cada partido en casa que se escapa acerca un poco más el fantasma del regreso al abismo.