Galway United avanza a cuartos tras vencer a Bray Wanderers
En una noche tensa en Eamonn Deacy Park, Galway United necesitó de los penaltis para doblegar a un valiente Bray Wanderers y sellar su billete a los cuartos de final de la Club Orange Men's FAI Cup. El 5-3 desde los once metros reflejó la sangre fría de los locales, pero el camino hasta ahí fue todo menos sencillo.
Tres palos, cero goles
John Caulfield introdujo de inicio a su fichaje de la semana, el experimentado defensor Anthony O’Connor, y devolvió a Kris Twardek al once titular mientras el extremo recupera la plenitud física. Sobre el papel, un Galway reforzado. Sobre el césped, un partido que se atascó pronto.
Bray Wanderers, centrado en asegurar su plaza en los play-offs de la First Division, entró en el duelo con calma y personalidad con balón. No se encogió. Pero el primer gran aviso llegó del lado local: un control exquisito de David Hurley le abrió hueco para armar un zurdazo que se estrelló con violencia en el larguero.
Ese golpe al travesaño encendió a los Tribesmen. La presión alta comenzó a ahogar la salida de los Seagulls y, tras un robo en campo contrario, Francely Lomboto probó con un disparo raso que Rian Hogan repelió con los pies. El portero visitante empezaba a dibujar su noche.
Galway no levantó el pie. En la media hora, Stephen Walsh, en su aparición número 399 con el club, se elevó en el área y cabeceó contra el larguero. Segundo aviso al metal. La joven zaga de Bray sufría, pero aguantaba.
Antes del descanso, el destino volvió a cebarse con los locales: Lomboto, desde un ángulo cerrado, soltó un latigazo que otra vez se estrelló en la madera. Tres veces al palo en 45 minutos. Cero goles. La frustración comenzaba a asomar.
Bray huele la sorpresa
La segunda parte mantuvo el mismo guion: Galway empujando, Bray resistiendo y buscando su momento. El equipo de Paul Heffernan empezó a creer que el golpe estaba al alcance.
El ex de United Dean O’Shea rozó el 0-1 tras una jugada ensayada a la salida de un córner, pero su zurda se marchó por encima del larguero. Poco después, un disparo lejano de Richard Ferizaj se fue por muy poco, bajando con veneno sobre la portería de Hugo da Cunha.
El partido se abrió. Y ahí apareció el destello.
En el minuto 80, Tyreik Sammy, recién salido desde el banquillo, recogió el balón al borde del área, recortó hacia dentro para perfilar su zurda y soltó un disparo magnífico que superó a da Cunha. Golazo. 0-1. El silencio cayó sobre Eamonn Deacy Park mientras la sorpresa tomaba forma.
Hurley rescata a Galway
Pero los equipos de Caulfield tienen un patrón: no se rinden. Con el reloj en contra, Galway se volcó sin red.
Hurley, uno de los pilares del equipo en los últimos años, asumió la responsabilidad. En el minuto 86 cazó un balón en la frontal y conectó un disparo seco, raso, pegado al palo. Imparable. 1-1 y un rugido de alivio en la grada.
Los últimos minutos del tiempo reglamentario se consumieron entre nervios y balones divididos. Nadie encontró el golpe definitivo y el duelo se marchó a la prórroga.
Prórroga de porteros y ocasiones perdidas
En el tiempo extra, Ferizaj, muy activo desde su entrada en la segunda parte, volvió a dejar muestras de su calidad con otro intento peligroso. Da Cunha respondió seguro.
Al-Amin Kazeem y el propio Hurley obligaron a Hogan a firmar dos paradas bajas de mucho mérito. El guardameta de Bray sostuvo a los Seagulls cuando el cansancio empezaba a pesar en las piernas.
La ocasión más clara de la prórroga fue para Galway: Frantz Pierrot se encontró con una oportunidad dorada, pero no logró dirigir su remate entre los tres palos. Al otro lado, Sammy volvió a amenazar en los instantes finales, rozando el segundo para Bray.
No hubo manera. Ni uno ni otro lograron romper el empate y el pase a cuartos se decidió desde el punto de penalti.
Frialdad desde los once metros
La tanda fue un ejercicio de precisión. Ocho de los nueve lanzadores marcaron. Los Tribesmen no fallaron.
Hurley abrió el camino y le siguieron Pierrot, Jimmy Keohane, Lee Devitt y Dylan Connolly, todos certeros. Del lado de Bray, la esperanza se desmoronó cuando da Cunha adivinó y detuvo el lanzamiento decisivo, sellando el 5-3 definitivo en la tanda.
Galway United avanza, con más sufrimiento del esperado pero con la sensación de haber sobrevivido a un serio aviso. Bray Wanderers se marcha de la copa con la cabeza alta, tras haber tenido contra las cuerdas a un rival de categoría superior.
La pregunta ahora es clara: ¿convertirá Galway esta noche de resistencia y carácter en el impulso que necesita para ir a por el título?






