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El futbolista de Barça se reivindica tras el Mundial

Entre la calma del parón de selecciones y el ruido constante del calendario de clubes, una voz en el vestuario de la selección se alza con claridad: confianza plena y ambición sin matices.

“Sí, estoy bien. La temporada es muy larga; sé que voy a ser importante y así me siento”, asegura el futbolista de Barça, con la serenidad de quien se sabe pieza clave tanto en su club como en su selección. No suena a excusa, suena a declaración de intenciones.

El jugador explica que llega fresco, con la carga medida y la cabeza despejada. “Tuvimos descanso y Flick ha ido dosificando los minutos en Barça, rotando mucho. Me siento muy bien y preparado para todo”. Un mensaje directo a quienes miran el contador de minutos y se inquietan: menos exposición no significa menos peso.

El recuerdo del último gran escaparate internacional sigue muy vivo en su discurso. “Es verdad que en el Mundial me sentí muy bien e hice buenos partidos, un gran torneo”, admite. Aquella versión, dominante y continua, no fue un pico aislado en su mente, sino el punto de referencia. “Ese nivel es el que quiero mostrar en Barça. He tenido algunos episodios de poca continuidad, pero he estado muy bien, y creo que todavía puedo aportar mucho más a mi juego, tanto con la selección como con Barça. Ese es mi objetivo”.

No es solo una cuestión de sensaciones, también de pizarra. El jugador detalla con precisión cómo cambia su rol entre club y selección. “Al final, los sistemas son diferentes. En Barça tenemos más premisas que cumplir porque el ataque es un poco más posicional, dentro de una cierta libertad”. Más control, más ocupación de espacios, más rigor táctico.

Con la selección, el escenario se abre. “Aquí, en la selección, se nos da más libertad para cambiar posiciones y movernos. Ni mejor ni peor, son ideas distintas, y en ambas me encuentro perfectamente”. Dos contextos, un mismo jugador, adaptado y cómodo en los dos.

Lo que no cambia es su sensación de arranque de curso. “Creo que este año he empezado de una forma muy buena y quiero seguir sumando”. Sin estridencias, sin promesas vacías, pero con un mensaje nítido para Barça y para su selección: el jugador que brilló en el Mundial no fue una versión pasajera. Fue el punto de partida de lo que quiere ser toda la temporada.