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Florian Wirtz: Gerrard defiende su talento en Liverpool

En Anfield el debate está servido. Florian Wirtz, fichaje de peso desde Bayer Leverkusen, no ha cumplido todavía con el cartel que le acompañaba a su llegada al Liverpool. Las cifras son frías: 7 goles y 12 asistencias en 57 partidos con los Reds. Demasiado poco para un futbolista llamado a marcar diferencias.

El último tropiezo ante el Manchester City en Anfield encendió aún más las alarmas. Jamie Carragher fue directo al grano y pidió a Andoni Iraola que lo sacara del once. Para el excentral, el internacional alemán necesita un parón, un golpe de realidad.

Gerrard, en cambio, mira a Wirtz desde otro prisma.

Gerrard no se rinde con Wirtz

El histórico capitán del Liverpool reconoce el problema, pero no está dispuesto a tirar la toalla con el centrocampista de 23 años. En declaraciones a The Overlap, Gerrard no edulcoró el diagnóstico, pero sí defendió con fuerza el potencial del jugador.

«No niego que está rindiendo por debajo de lo esperado y que tendríamos que haber visto mucho más por el precio que se pagó», admitió. «Pero creo que existe la posibilidad, y ya ha pasado antes, de que los jugadores le den la vuelta a situaciones así. Creo que tiene el talento para hacerlo, pero ahora mismo su confianza está por los suelos».

Ahí está el choque de percepciones: las expectativas de un gran fichaje frente a la realidad de un futbolista que todavía no ha encontrado su lugar en el ecosistema competitivo y emocional de Anfield.

Entre Alemania y Liverpool, dos versiones distintas

Lo paradójico es que, pese a sus altibajos en Inglaterra, Wirtz sigue considerado como uno de los mejores jugadores de Alemania. Con el Liverpool ha aportado 5 goles y 8 asistencias desde que aterrizó en Merseyside, números que no reflejan ni de lejos la brillantez que sí muestra con su selección.

Y es precisamente esa dualidad la que alimenta la fe de Gerrard.

«Con Alemania se le ve con los hombros hacia atrás, con una energía distinta, pidiendo la pelota», explicó el excentrocampista. «Se mete entre líneas, encuentra esos espacios, y en el último tercio está ejecutando: da el pase correcto, marca goles. Eso ya se lo vimos en Bayer Leverkusen, aunque sé que es un nivel diferente».

En otras palabras: el jugador está ahí. No ha desaparecido. Solo falta que esa versión desinhibida cruce definitivamente el túnel que separa el fútbol de selecciones y la exigencia diaria del Liverpool.

Un respiro ante LASK

La victoria por 6-3 frente al LASK austríaco llegó como un pequeño bálsamo para Wirtz. En ese partido firmó una asistencia y fue el futbolista que más remató del encuentro. No fue solo una estadística; fue una señal de vida futbolística.

Se ofreció, apareció entre líneas, probó puerta. El tipo de actuación que un jugador con la confianza tocada necesita para volver a mirarse al espejo sin dudas.

Andoni Iraola, que ha seguido apostando por él pese al ruido exterior, confía en que ese choque pueda marcar un punto de inflexión en la cabeza del alemán. El técnico ha resistido la tentación de protegerlo con banquillo y ha optado por darle minutos, responsabilidad y margen para equivocarse.

Entre la crítica y la fe

El caso Wirtz se ha convertido en una especie de termómetro emocional del Liverpool actual. Por un lado, la voz exigente de Carragher, reclamando decisiones duras tras la derrota contra el City. Por otro, la figura de Gerrard, que conoce mejor que nadie la presión de vestir de rojo y que apuesta por la redención del jugador.

En el centro, un entrenador como Iraola, obligado a gestionar vestuario, resultados y el peso de un fichaje caro que aún no ha explotado.

Wirtz ya ha demostrado en Alemania y con su selección que puede dominar partidos, inventar espacios y decidir encuentros. Ahora la cuestión es otra, mucho más simple y mucho más cruda: ¿será capaz de hacerlo con la camiseta del Liverpool cuando el foco quema y Anfield no perdona?