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Fin de ciclo para Darren Bazeley al frente de Nueva Zelanda

La etapa de Darren Bazeley con la selección de Nueva Zelanda ya tiene fecha de caducidad. La federación del país anunció que el técnico no será renovado tras el reciente Mundial, en el que los All Whites firmaron un empate y dos derrotas en la fase de grupos.

Bazeley, de 54 años, completará su mandato de cuatro años cuando expire su contrato después de dos amistosos en casa ante India en noviembre. Será su última parada en un recorrido que lo llevó desde los banquillos de formación del país hasta el cargo más alto del fútbol neozelandés.

Un Mundial histórico… y cruel

El gran logro de Bazeley fue guiar a Nueva Zelanda a su segundo Mundial absoluto masculino. Llegaban como la selección con peor ranking del torneo de 48 participantes, en el puesto 86, y con la etiqueta de cenicienta grabada a fuego.

En la fase de grupos, el equipo arrancó con un 2-2 ante Irán que alimentó la esperanza. Pero el impulso se deshizo rápido: derrota 3-1 frente a Egipto y un duro 5-1 contra Bélgica. El sueño de superar por primera vez la fase de grupos volvió a quedar pendiente.

Ahí se marcó la línea. Las expectativas internas eran claras: dar un paso más, romper el techo histórico. Los resultados no acompañaron y la federación decidió cerrar el ciclo.

Un adiós con sabor a proyecto inconcluso

Bazeley no escondió su decepción por la decisión, aunque asumió el contexto deportivo y las exigencias del cargo. Admitió que le habría gustado seguir en el próximo ciclo mundialista, pero aceptó que los números mandan.

El inglés, ex defensa de largo recorrido en Watford, lleva 15 años vinculado al fútbol neozelandés en distintos niveles. Fue asistente de los All Whites antes de tomar el relevo de Danny Hay en 2022, y desde entonces apostó fuerte por una base joven, convencido de que ahí estaba el futuro de la selección.

Insiste en que el grupo actual tiene margen de crecimiento y que el trabajo de estos cuatro años ha dejado cimientos interesantes. Él ya no estará en el banquillo para verlo, pero el juicio definitivo llegará en el próximo Mundial: ahí se sabrá si esta ruptura fue el golpe necesario para que Nueva Zelanda, por fin, cruce el umbral de la fase de grupos.