Everton y Stuttgart: Un espectáculo de fútbol y pretemporada
La tarde en el MHPArena arranca mucho antes del primer pase. A orillas del río Neckar, bajo un calor pegajoso en el sur de Alemania, el fútbol comparte foco con el espectáculo. Y el protagonista inicial no lleva botas, sino disfraz: Fritzle, el célebre cocodrilo de VfB Stuttgart.
El club alemán convierte la previa en una presentación de combate. A 45 minutos del inicio, se apagan las dudas y se encienden los focos: uno a uno, cada jugador de Stuttgart aparece con su propia canción, su anuncio personalizado y un recibimiento entre fuegos artificiales. Antes, claro, desfila Fritzle, que incluso posa con un robot. Fútbol, mascotes y tecnología, todo mezclado en una puesta en escena que roza lo surrealista.
Mientras tanto, Everton entra al césped casi en silencio. Sin fanfarria, sin música, sin artificio. Solo los aplausos dispersos de una grada que todavía se acomoda. La megafonía sigue centrada en entrevistas sobre el césped y en el show local, mientras los jugadores visitantes cruzan la línea de cal como si llegaran a un entrenamiento más. Contraste brutal. Alemania monta un espectáculo; Inglaterra trae un ensayo serio de pretemporada.
Un once con mensajes claros
En lo deportivo, el once de Everton deja varias pistas. La más llamativa, la apuesta por una pareja de centrales que muchos querían ver desde hace tiempo: Jarrad Branthwaite junto a Jake O’Brien. El inglés encadena dos fines de semana como titular, una señal positiva sobre su estado físico, mientras O’Brien vuelve a su zona natural, el centro de la zaga.
Ese movimiento, sin embargo, tiene peaje. Con O’Brien fijado atrás, alguien debe sacrificarse en el lateral derecho. Hoy le toca a Merlin Röhl, convertido en ese “clavo en el agujero cuadrado” que tanto se repite en las pretemporadas inglesas: jugador fuera de posición, pero necesario para cuadrar el dibujo.
El centro del campo también invita a la lectura. Con Iroegbunam, Armstrong y Hackney juntos, la estructura se parece más a un 4-3-3 que a un 4-2-3-1 clásico. Tres por dentro, más recorrido, más piernas, más posibilidad de presionar arriba y de proteger a una defensa aún en fase de ajustes. La presencia de Hackney desde el inicio, igual que la de Branthwaite, refuerza la idea de que ambos avanzan bien en su puesta a punto.
Arriba, el reparto continúa. Beto y Thierno Barry siguen alternándose en la punta, un “job share” que se ha convertido casi en norma en esta gira. Turnos para liderar el ataque, minutos medidos, sensaciones a prueba. Es pretemporada, pero las jerarquías empiezan a dibujarse.
Entre las buenas noticias, un nombre propio: Dibling. Verle en el once anima a más de uno en el club. Esta semana se presenta como una oportunidad ideal para que encuentre ritmo, confianza y, si puede, algo de forma brillante que le acerque a los planes definitivos para el curso.
El eco del Mundial y un ausente ilustre
En la lista de Stuttgart falta un nombre que muchos esperaban ver: Bilal El-Khannouss. El marroquí, protagonista reciente en el Mundial, no entra en la convocatoria. Aun así, el club alemán ya le ha dado su lugar: fue uno de los que recibió un recibimiento de héroe tras su papel con la selección. Hoy descansa, pero su figura sobrevuela el ambiente.
El contraste con la discreta llegada de los jugadores de Everton se hace todavía más evidente. El estadio vibra con su equipo, con sus protagonistas, con su mascota. Los ingleses, mientras, se limitan a observar y a preparar un test serio contra un rival de entidad.
Un club, dos escenarios
La jornada no se limita a Alemania. Mientras Everton se mide a Stuttgart, Goodison Park vuelve a sentir fútbol masculino senior. Preston North End se enfrenta a Huddersfield Town en la Carabao Cup, un partido que marca el retorno de la acción competitiva a la “Grand Old Lady” desde aquel 2-0 ante Southampton el 18 de mayo del año pasado. Deepdale sigue con su nuevo césped en fase de adaptación, así que la copa se traslada a Liverpool y devuelve vida a un estadio que llevaba demasiado tiempo en silencio.
Entre un escenario y otro, el club reparte su atención. En Alemania, el foco está en la construcción del equipo. Desde el último amistoso en Hamburgo, con triunfo 2-1, ha llegado Christian Nørgaard, pero el problema del lateral derecho continúa abierto. Tanto, que hasta el Primer Ministro Andy Burnham se ha permitido opinar públicamente sobre la ausencia de un especialista para esa banda. La alineación de hoy, con Röhl improvisando en esa posición, subraya el asunto una vez más.
El pulso de la grada, el termómetro del verano
En el MHPArena, Joe Thomas observa desde el palco de prensa cómo el estadio se va llenando poco a poco. El calor aprieta, el sol castiga, pero la afición alemana responde. Everton ya está en el recinto, aunque aún no calienta sobre el césped. Hay tiempo. El balón no echará a rodar hasta las 16:00, hora local.
Entre presentación y presentación, la mente viaja a las conversaciones de estos días. Entrevistas como la concedida por Kiernan Dewsbury-Hall, que ha dejado claro que entiende lo que significa vestir esta camiseta, alimentan el relato de un club que busca identidad y estabilidad en medio de un verano movido.
Hoy, en Stuttgart, no hay puntos en juego. Hay algo más sutil, pero igual de importante: asociaciones defensivas que se ponen a prueba, jóvenes que buscan sitio, un esquema que se moldea y una afición que mira de reojo el mercado, el lateral derecho y el estado físico de sus piezas clave.
El espectáculo ya lo ha puesto Stuttgart con su desfile de luces, fuego y cocodrilos. Ahora le toca a Everton decidir si responde con fútbol a la altura de la puesta en escena que le rodea.





