Logotipo completo Tribuna Gol

Escocia inicia una nueva era en Liubliana

Nueva cara en el banquillo, nuevo tono en el vestuario, mismo rugido en la grada. Escocia se asoma a un cambio de ciclo con Sebastien Pocognoli al mando y lo hace lejos de casa, en Liubliana, ante una Eslovenia siempre incómoda en la Nations League.

El técnico de 39 años, exinternacional con Bélgica, llegó como relevo inesperado de Steve Clarke tras la dolorosa eliminación en la fase de grupos del Mundial. Un giro sorprendente en el despacho, pero con un mensaje claro desde el primer día: más energía, más presión alta, más juego en campo rival.

El estreno oficial de ese plan llega este sábado 26 de septiembre, a las 14:00 BST, en el césped esloveno. La cita se verá en abierto por BBC One, con la previa arrancando a las 13:45. Un horario temprano, pero con aroma de comienzo grande: Escocia vuelve a la League B de la Nations League y empieza a trazar el camino hacia la Euro 2028, torneo en el que será coanfitriona.

Un listado de bajas… y una lista de oportunidades

El primer once de Pocognoli nacerá condicionado. No estarán Scott McTominay, Che Adams ni Lawrence Shankland. Tampoco Kieran Tierney ni Kenny McLean, que se retiraron de la convocatoria. Son ausencias pesadas, futbolistas que sostenían estructura, gol y experiencia.

La respuesta del nuevo seleccionador ha sido contundente: abrir la puerta del vestuario y renovar el aire.

Regresa Oli McBurnie, delantero de Hull City, que no se vestía de corto con la selección desde 2021. Vuelve con la etiqueta de posible titular, obligado a asumir galones en un ataque sin Adams, Shankland ni Lyndon Dykes, uno de los hombres de máxima confianza en la etapa Clarke.

Alrededor del punta, una oleada de caras nuevas: Stephen Welsh, defensa del Swansea; Colby Donovan, lateral derecho de Celtic; Luis Binks, central de Brondby; Luke Graham, zaguero del Stoke; Josh McPake, extremo de Hearts; y Robbie Ure, delantero de Sevilla. Todos ellos, debutantes en una convocatoria absoluta.

No es un simple ajuste. Es una declaración de intenciones. Pocognoli no teme tocar la estructura, ni siquiera atrás: Welsh y Binks podrían entrar de golpe en una defensa rediseñada, quizá en una línea de tres centrales, para sostener esa propuesta más agresiva que ha prometido.

Arriba, McBurnie y Ure asoman como las grandes apuestas. Uno, con cuentas pendientes con la camiseta nacional. El otro, con la ilusión intacta de quien se estrena. Entre los dos, el reto de llenar un vacío de gol en un partido que puede marcar el tono del nuevo ciclo.

Eslovenia, sin su referencia

Al otro lado, Eslovenia también llega tocada. No estará Benjamin Sesko, delantero de Manchester United, aún con problemas en la tibia. Es la ausencia que lo condiciona todo en el plan local: sin su referencia más poderosa en ataque, el escenario cambia.

La baja de Sesko abre una ventana a Escocia. Menos amenaza al espacio, menos peso físico en el área propia. Un pequeño respiro para una defensa escocesa en pleno proceso de reconstrucción, pero también una trampa: sin su estrella, Eslovenia suele compactarse y protegerse mejor, obligando al rival a tener paciencia y precisión.

Un nuevo libreto para la Tartan Army

Más allá de nombres y sistemas, lo que se pone a prueba en Liubliana es una idea. Pocognoli ha hablado de un fútbol “de frente”, de un equipo que recupere la iniciativa y no se limite a resistir. La Nations League, con Escocia de vuelta en la League B, se convierte en laboratorio y escaparate a la vez.

El calendario aprieta: tras Eslovenia llegarán Suiza y Macedonia del Norte. Tres exámenes rápidos para medir si esta versión remozada puede crecer a tiempo para 2028, cuando el país no solo querrá estar en la Eurocopa, sino competirla en casa.

La Tartan Army viajará con la mezcla habitual de fe y escepticismo. Nuevo seleccionador, jóvenes por estrenar, veteranos ausentes y una promesa de fútbol más valiente. Todo empieza en Liubliana, en una tarde que puede parecer solo otro partido de Nations League, pero que huele claramente a algo distinto: el primer capítulo de una era que Escocia no puede permitirse desaprovechar.