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Enzo Maresca redefine la jerarquía en el Manchester City

Enzo Maresca ha tardado poco en dejar claro que el vestuario del Manchester City ya no se gobierna solo. Se acabaron las votaciones internas para elegir capitán. Esta vez decide el entrenador. Y decide casi todo.

El técnico italiano quiere controlar el grupo de líderes desde el primer día de su etapa en el club. Nada de urnas, nada de consensos informales entre veteranos. La figura del capitán, y de los subcapitanes, saldrá directamente de su criterio. Un mensaje nítido hacia dentro: la autoridad baja del banquillo, no se negocia en el vestuario.

Rubén Dias, el heredero natural

Con Bernardo Silva rumbo al Real Madrid, el camino queda despejado para Rubén Dias. El central portugués ya fue uno de los grandes candidatos el verano pasado, antes de que Pep Guardiola frenara el proceso de votación. Ahora, con un nuevo ciclo en marcha, todo apunta a que será él quien lleve el brazalete principal.

No es solo una cuestión de jerarquía futbolística. Dias ha rechazado el interés de otros clubes en los últimos meses y se ha mantenido firme en su compromiso con el City. Lidera por presencia, por voz y por regularidad. Es el tipo de figura sobre la que un entrenador como Maresca puede construir un núcleo de mando.

Vacantes en el grupo de capitanes

La marcha de Bernardo y la situación de Rodri abren un espacio todavía mayor. La temporada pasada, el grupo de liderazgo lo formaban básicamente Rubén Dias, Erling Haaland y el propio Rodri. Pero Barcelona ha acelerado para cerrar el fichaje del mediocentro español, y el City se prepara para un escenario sin una de sus piezas más influyentes.

Eso obliga a reconfigurar el mapa de poder interno. Habrá huecos. Y habrá oportunidades.

Josko Gvardiol es uno de los nombres que aparece de inmediato en la conversación. El defensa croata no rehúye responsabilidades y estaría dispuesto a dar un paso al frente si Maresca se lo pide. Encaja en el perfil de futbolista que no se esconde en los grandes escenarios, algo imprescindible para un liderazgo sostenido en un vestuario lleno de estrellas.

Pero el entrenador quiere algo más que carácter competitivo.

Maresca quiere acento inglés en la capitanía

El nuevo jefe del banquillo tiene una idea clara: al menos uno de los capitanes debe ser inglés. No es un detalle menor. En un equipo globalizado hasta el extremo, Maresca busca una figura que conecte con la identidad local del club, con su entorno y con la grada.

Ahí aparece Phil Foden.

El atacante, canterano y símbolo de la casa, ha reconocido públicamente esta semana que siente la obligación de asumir un rol mayor. Es, sorprendentemente, el jugador con más años en el primer equipo dentro de la actual plantilla. Y eso pesa. A sus 26 años, tras dos temporadas complicadas desde que fue elegido mejor jugador de la Premier League, Foden ve en esta nueva etapa una oportunidad para recuperar su mejor versión… y para convertirse en algo más que un talento diferencial.

No se trata solo de goles y asistencias. Maresca quiere que Foden hable, que lidere, que sea referencia cuando el equipo sufra. El brazalete —o al menos un lugar en ese grupo reducido de capitanes— sería la culminación lógica de su evolución.

Guehi, la experiencia reciente de llevar el brazalete

Otro nombre que encaja en ese perfil inglés es Marc Guehi. En Crystal Palace ya ejerció como capitán, y su aterrizaje en el City durante el mercado de invierno fue casi quirúrgico: se adaptó con naturalidad, sin estridencias, como si llevara años en el club.

Su carácter sobrio y su experiencia reciente como líder en la Premier le convierten en una opción muy seria para Maresca. De momento, eso sí, el central todavía no se ha reincorporado tras sus vacaciones posteriores al Mundial. Su regreso marcará el inicio de una conversación inevitable con el cuerpo técnico sobre su peso en el nuevo proyecto.

Una nueva guardia en camino

Mientras tanto, otros nombres regresan también al día a día del club. Nico O’Reilly y Elliot Anderson se reincorporan la próxima semana. Son futbolistas de otra escala jerárquica, pero representan algo que Maresca valora: hambre, energía, ambición por ganarse un sitio.

El italiano quiere un vestuario con voces claras y estructura definida. Un capitán fuerte, varios lugartenientes con autoridad y una base joven dispuesta a seguirles. Sin votaciones. Sin ambigüedades.

El City entra en una nueva era sin Pep Guardiola y con Enzo Maresca al mando. El brazalete, esta vez, será mucho más que un trozo de tela. Será la primera gran declaración de poder de su proyecto. La pregunta es quién, además de Rubén Dias, estará preparado para sostenerlo cuando lleguen las noches realmente pesadas de la temporada.