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El drama de Dele Alli, Haaland imparable y lesiones en Alemania

Durante unas horas, parte del fútbol inglés se permitió soñar. Barnet FC lanzó un enigmático mensaje en X: “We’ve got…”, un guiño directo al cántico que acompañó a Dele Alli en sus días de estrella en Spurs. El eco de aquella melodía bastó para que muchos pensaran en un regreso inesperado, casi romántico, del mediapunta a los terrenos de juego.

No era eso. Detrás del suspense no estaba un fichaje de época, sino un aniversario: los cinco años de Dean Brennan al frente del banquillo de Barnet. Un homenaje interno, importante para el club, pero muy lejos del “fichaje generacional” que algunos hinchas ya se habían imaginado.

El humo, sin embargo, no salió de la nada. En los últimos días se ha informado de que Dele Alli tiene previsto entrenarse con Barnet. De momento no hay fecha confirmada, no hay calendario, solo la expectativa de ver si el exinternacional inglés puede encontrar en un entorno más modesto el espacio para reconstruirse. El rumor ya ha hecho su trabajo: ha puesto a Barnet en el mapa y ha reabierto una pregunta que parecía enterrada. ¿Le queda aún una última versión a Dele Alli?

Haaland vuelve de su Mundial soñado como si no hubiera habido pausa

Mientras en Inglaterra se fantasea con regresos, en el norte de Europa la realidad es mucho más contundente. Erling Haaland no negocia con la nostalgia; la destroza a base de goles.

Tras marcar siete tantos en su primer Mundial este verano, el delantero reapareció con Noruega y volvió a encender el marcador. Doble diana en la victoria por 3-2 ante Dinamarca, como si el torneo global hubiera sido solo el prólogo de algo todavía mayor.

El primer gol llevó su sello de depredador: toque de primeras tras una asistencia de Antonio Nusa, lectura perfecta del espacio y ejecución sin adornos. El segundo nació en un córner, un balón suelto en el área que Haaland convirtió en sentencia. No necesitó más.

Noruega se apoyó en su estrella para tumbar a una Dinamarca siempre competitiva, en un duelo que recordó que el nueve no solo vive de lo que hace en clubes. Su selección, históricamente lejos de las grandes citas, se aferra a cada aparición suya como a un salvavidas competitivo. Con un delantero que sale de un Mundial con siete goles y regresa al fútbol de selecciones marcando dos más, la pregunta no es si seguirá. Es cuántos récords tendrá tiempo de romper.

Alemania se detiene con el gesto de Havertz y Musiala

En otra parte de Europa, el marcador fue lo de menos. Alemania empató 1-1 ante Países Bajos, un clásico cargado de historia, pero la noticia saltó en los músculos de dos de sus futbolistas más determinantes.

Kai Havertz se retiró a la media hora con un problema muscular. Un gesto, una molestia, y de inmediato la alarma. Jamal Musiala también tuvo que abandonar el partido por lesión, otra preocupación para una selección que se había acostumbrado a ver en ellos el corazón de su futuro inmediato.

Tras el encuentro, el seleccionador de Alemania, Jurgen Klopp, no escondió la preocupación. Explicó que ambos casos se trataban de lesiones musculares: la de Musiala, gestada incluso antes del inicio del partido; la de Havertz, muy pronto durante el juego. Los dos pasaron por pruebas médicas, resonancias incluidas, pero todavía sin resultados definitivos.

No hizo falta más para encender las alertas en Londres y Múnich. Arsenal mira de reojo el estado de Havertz, pieza clave en el engranaje de Mikel Arteta. Bayern observa cada parte médico sobre Musiala, jugador alrededor del cual gira buena parte del proyecto deportivo del club y de la selección.

El amistoso terminó en tablas, 1-1, pero el marcador quedó relegado a una nota al pie. Lo que realmente se juega Alemania en las próximas horas no está en el césped, sino en los informes médicos. Porque si Havertz y Musiala se caen del plan, la gran cuestión ya no es cómo quiere jugar Klopp. Es con quién.