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Don Garber y el sueño de Harry Kane en la MLS

Don Garber está a punto de dejar el cargo de comisionado de la MLS, pero no se marcha en silencio. Ni mucho menos resignado. A sus 68 años, con el campeonato más consolidado que nunca y Lionel Messi ya en Estados Unidos, el dirigente apunta alto: quiere ver a Harry Kane siguiendo el mismo camino.

El capitán de Inglaterra, con 33 años y en plena madurez competitiva, se ha ganado un lugar en la lista del Balón de Oro tras una temporada descomunal: 73 goles entre club y selección, un título de Bundesliga con Bayern Munich y un bronce mundialista. Números de superestrella, sin signos de decadencia.

Y, aun así, en el horizonte aparece la MLS.

Hace unos días, Kane habló abiertamente de la posibilidad de jugar en Estados Unidos y de combinar, algún día, el fútbol con un papel como kicker en la NFL. Esa simple declaración activó todas las alarmas —y las ilusiones— en la oficina del comisionado.

“Me encantaría que lo hiciera”, reconoció Garber. No lo disimuló. Para él, la posible llegada del delantero inglés sería algo más que un gran fichaje: sería la confirmación de un proyecto que empezó a escribirse hace décadas.

“Para mí, es la realización del sueño que teníamos de construir una liga de fútbol de verdad, que impulsara a una nación futbolera. Suena coloquial, pero lo tenemos escrito”, explicó. La idea era clara: levantar una competición capaz de seducir a las grandes figuras mundiales en plenitud, no solo en su despedida.

“Queríamos crear algo que hiciera que los Harry Kane del mundo dijeran ‘me gustaría jugar en la MLS’. Y creo que Messi lo demostró”, añadió.

De Beckham a Messi: la cadena que cambió la MLS

Garber no esconde su gratitud. Ni olvida de dónde viene todo. Antes de Messi, antes del boom global, hubo otro capitán inglés que decidió cruzar el Atlántico y cambiar la historia de la liga: David Beckham.

Su llegada a LA Galaxy no solo dio visibilidad. Abrió una puerta que nadie se había atrevido a empujar con tanta fuerza. “David puso a esta liga en el camino de la credibilidad y el respeto. En el prime de su carrera vino a LA”, recordó Garber.

El impacto fue inmediato. Con Beckham en el campo, la MLS dejó de ser una curiosidad exótica para convertirse en un destino competitivo. “Mostró al mundo que esta liga podía ser competitiva, respetada, divertida, que podía tener grandes jugadores”, subrayó el comisionado.

Ese efecto arrastre no tardó en notarse. Llegaron figuras como Thierry Henry y una larga lista de nombres que consolidaron el producto. Garber lo resume con una frase contundente: “Sin David probablemente no habría Major League Soccer”.

Pero el siguiente salto, el que colocó a la MLS en el mapa emocional del planeta fútbol, llegó con Leo Messi y la apuesta de Inter Miami, club del propio Beckham. “Dicho esto, Major League Soccer no sería el fenómeno global, no estaría en el corazón y la mente de casi todo el mundo sin Leo Messi”, admitió Garber.

La operación para llevar al argentino a Miami fue una batalla estratégica. Había que ofrecer algo mejor que el regreso a Barcelona. Algo más atractivo que los millones de Arabia Saudí. “Fue un proceso competitivo, trabajando para asegurarnos de tener una dinámica mejor que volver al Barca, una dinámica que no lo llevara a jugar en Arabia Saudita”, explicó.

El resultado ya es historia: Messi en Miami, un nuevo estadio en camino, récords, un premio de MVP y una despedida inolvidable de su carrera internacional con Argentina. Un escenario que Garber quiere repetir, con otro acento, otro dorsal, otro tipo de goleador.

Kane, récords con Inglaterra y una puerta abierta

Mientras tanto, Harry Kane sigue escribiendo sus propios capítulos en Europa. En su último partido con Inglaterra, igualó el récord de 125 internacionalidades y elevó su cuenta goleadora con la selección hasta los 91 tantos, en el 3-0 ante Chequia en la Nations League.

Ese encuentro cerró una racha de cuatro partidos con seis goles para el capitán inglés. Rendimiento de élite. Y, en paralelo, declaraciones que alimentan el sueño americano de la MLS.

Garber escucha, toma nota y sonríe. Sabe que el simple interés de Kane ya es un mensaje potente para el resto del mundo: la MLS ya no es solo un retiro dorado, sino una opción real para estrellas que todavía marcan diferencias en Europa.

Un legado que no se detiene

Garber dejará el cargo de comisionado a final de año para pasar a ser presidente de la liga. Una transición de rol, no de influencia. Lleva en el puesto desde 1999 y ha visto cómo un campeonato creado al calor del Mundial de 1994 se convertía en lo que él define como “el mayor mercado comercial del planeta para este deporte”.

El dirigente utiliza una metáfora sencilla para explicar el momento actual: “Pasamos de un camino rural y ahora estamos entrando en la autopista. Y tenemos que mejorar”.

El siguiente paso es deportivo. No basta con llenar estadios y atraer estrellas. “Tenemos que tener una liga más competitiva, con capacidad para entrar en el Mundial de Clubes y ganar partidos. Miami ganó uno”, recordó, subrayando que el objetivo ya no es solo participar.

“Que no sea solo estar ahí, sino que la gente piense que un equipo de la MLS puede competir contra otros clubes del mundo”, remató.

La MLS ya tiene a Messi. Sueña con Kane. Y Garber, incluso desde el sillón de presidente, seguirá empujando para que ese sueño deje de ser una hipótesis y se convierta en la próxima gran sacudida del mercado. La pregunta ya no es si la liga puede atraer a otro gigante europeo. La pregunta es cuándo. Y quién se atreverá a ser el siguiente en cambiar de continente.