Djed Spence aterriza en Milán para fichaje por el Inter
El verano de Djed Spence ha cambiado de dimensión. El defensa de Tottenham ya está en Italia para rematar su traspaso al Inter, una operación de peso que puede marcar el mercado europeo. Según informa TuttoMercato, el jugador aterrizó en Milán a última hora del jueves, a la espera de pasar este viernes el reconocimiento médico con el gigante de la Serie A.
Acuerdo entre clubes: un pago inicial de 31,5 millones de euros, con variables ligadas al rendimiento que pueden elevar el coste total hasta los 35 millones.
Un movimiento fuerte del Inter, pero también una jugada calculada de Spurs, que se guarda un 10% de plusvalía en caso de futura venta. Negocio hoy, posible negocio mañana.
Para Spence, las negociaciones personales fueron casi un trámite. Sin tiras y aflojas, sin culebrón. El lateral de 26 años dio el sí a la propuesta del club lombardo, poniendo punto final a cuatro años irregulares en el norte de Londres, llenos de altibajos y sin una hoja de ruta clara a largo plazo.
En el aeropuerto de Milán le esperaban cámaras y aficionados. Nada desbordado, pero sí el recibimiento propio de un fichaje que ilusiona. Spence llega en el mejor momento de su carrera, impulsado por un verano espectacular con la selección de Inglaterra en el Mundial de 2026, donde tuvo un papel importante hasta el duelo por el tercer puesto ante Francia. Ese torneo cambió su estatus. De promesa intermitente a objetivo prioritario.
El Inter llevaba semanas rastreando el mercado en busca de un sustituto de nivel para Denzel Dumfries, traspasado a Real Madrid a principios de julio. Las actuaciones de Spence en la Copa del Mundo terminaron de convencer a la directiva nerazzurra: era el momento de atacar la operación y cerrar un lateral capaz de cubrir la banda con potencia, recorrido y experiencia internacional.
En Tottenham deja 85 partidos oficiales y una medalla de campeón de la Europa League. No es un legado menor. Pero el futuro se le cerraba de golpe. La renovación al alza de Pedro Porro como dueño del carril derecho y la llegada de Andy Robertson para reforzar el lateral izquierdo reducían al mínimo sus opciones de ser titular en la próxima Premier League. El escenario era claro: o salida o banquillo.
Roberto De Zerbi, recién llegado al banquillo de Spurs, no se opuso. Al contrario, dio luz verde a una venta que también alivia una etapa convulsa en el club. Spence disputó 44 encuentros en la última temporada, una campaña angustiosa en la que Tottenham coqueteó con el desastre y solo evitó el descenso en la última jornada. Demasiado ruido, demasiada incertidumbre. Era un ciclo agotado.
Ahora todo pasa por el reconocimiento médico del viernes, último filtro antes de que el Inter lo presente oficialmente en San Siro. Si no surge ningún contratiempo, el lateral se incorporará de inmediato al trabajo con sus nuevos compañeros y empezará a preparar a fondo el arranque de la Serie A. El margen de adaptación será corto; el Inter lo quiere listo desde el primer día.
Para Spence no será un salto al vacío. Ya conoce el país, la cultura futbolística y la dureza táctica del campeonato. En 2024 vivió una cesión de seis meses en Genoa, un periodo breve pero útil para entender el rigor defensivo y las exigencias posicionales del fútbol italiano. Aquella experiencia, entonces secundaria, hoy se convierte en un activo clave.
Inter busca un nuevo dueño para su banda derecha. Spence llega con un precio alto, un Mundial brillante a la espalda y una carrera que pide estabilidad. La pregunta es sencilla y contundente: ¿está preparado para convertir este segundo capítulo en Italia en el punto de inflexión definitivo de su trayectoria?






