Logotipo completo Tribuna Gol

Dean Huijsen, nuevo número 4 del Real Madrid: la herencia de Ramos y Hierro

La salida de varios pesos pesados al cierre de la temporada 2025-26 dejó en el vestuario del Real Madrid algo más que taquillas vacías. Entre ellas, la de David Alaba. Con él se marchó también el dorsal 4, una camiseta cargada de historia que este verano volvió a quedar libre y que el club no ha entregado a cualquiera.

El elegido es Dean Huijsen. Veintiún años, central, y ahora, oficialmente, nuevo número 4 del Real Madrid.

De las botas SR4 al dorsal 4

El anuncio de los dorsales desató el primer gran gesto simbólico del curso. Huijsen apareció en redes sociales con un mensaje que destilaba ilusión y respeto a partes iguales. No era un simple cambio de número. Era el cumplimiento de una promesa infantil.

De niño, el ahora internacional español jugaba con las botas SR4, las de Sergio Ramos. Quería parecerse a él. Lo admiraba. Lo imitaba. Hoy, lleva en la espalda el mismo número que convirtió al camero en una de las grandes banderas del club blanco y del fútbol mundial.

“Siempre fue mi sueño jugar en el Real Madrid y llevar el número 4. Cuando era niño, mi mayor ídolo era Sergio Ramos, que llevó el 4 y fue una verdadera leyenda para el Real Madrid y para el fútbol mundial”, escribió el central, recordando también cómo se ponía aquellas botas SR4 para parecerse a su referente.

La historia tuvo respuesta inmediata. El propio Ramos apareció en escena para desearle suerte con el dorsal y dejarle una frase sencilla, pero cargada de peso: esperaba que el 4 le trajera “mucha alegría” también a él. Bendición directa del mito.

Herencia pesada: Ramos, Hierro, Alaba

El 4 en el Real Madrid no es un número cualquiera. Tiene biografía propia.

Antes de Ramos, ya lo había dignificado otro coloso: Fernando Hierro. Capitán, líder y uno de los grandes centrales de la historia del club. Huijsen no lo olvidó en su mensaje, y subrayó un detalle que le toca de cerca: el malagueño, como él, comparte raíces en Málaga, un vínculo que le da un matiz aún más personal a esa cadena de herederos del dorsal.

“Antes que él, otra leyenda del fútbol, Fernando Hierro, llevó ese número para el Real Madrid y para el fútbol mundial, pero para mí es todavía más especial porque es de Málaga, igual que yo”, recordó el defensa.

La línea sucesoria reciente se completa con David Alaba. Con el austríaco compartió vestuario la pasada temporada, un aprendizaje acelerado junto a otro campeón de élite al que también quiso rendir tributo. Huijsen aprovechó su mensaje para agradecer al club, al presidente, al entrenador, a sus compañeros y a la afición la confianza de permitirle vestir un dorsal tan simbólico.

Mourinho, la defensa y un 4 con futuro

Más allá de la carga emocional, el gesto del club es nítido: entregar el 4 a Huijsen es una declaración de confianza. No es un número de transición. Es una apuesta.

José Mourinho cuenta con él para su entramado defensivo. El técnico portugués ve en el joven central talento y personalidad para sostener un rol importante en la zaga durante la temporada 2026-27. El dorsal acompaña esa idea: el 4, históricamente, suele recaer en un pilar de la defensa, no en un actor secundario.

Huijsen lo sabe. Y no se esconde. En su mensaje, asumió públicamente el peso de la camiseta: es consciente de que ese número está “lleno de leyendas” y que ahora le toca intentar escribir su propia historia. Prometió entregarse “cada día”, en cada entrenamiento y en cada partido.

No habló de goles decisivos ni de noches épicas. Habló de trabajo. De merecer, con el tiempo, ser considerado digno de haber llevado ese número.

Un número, una responsabilidad

En el Real Madrid, algunos dorsales son casi tótems. El 7, el 9, el 10. Y el 4, en clave defensiva, se ha ganado un lugar en ese altar. Ramos lo convirtió en una de las camisetas más reconocibles de la era moderna. Antes, Hierro ya le había puesto galones. Alaba añadió su elegancia y su jerarquía en los últimos años.

Ahora, Huijsen entra en esa línea de sucesión. No llega con el peso de tener que imitar a nadie, pero sí con la responsabilidad de estar a la altura de lo que representa el dorsal. La historia ya está escrita; lo que falta es su capítulo.

El 21 años ya tiene el número. Tiene el escenario. Tiene la confianza del club y el guiño de las leyendas que le precedieron.

Lo que viene ahora ya no depende de la camiseta, sino de lo que haga con ella en la espalda durante la temporada 2026-27. Y en el Real Madrid, los dorsales míticos no esperan eternamente.

Dean Huijsen, nuevo número 4 del Real Madrid: la herencia de Ramos y Hierro