Logotipo completo Tribuna Gol

Liverpool debe fichar a Adam Wharton

En Liverpool la chequera ya se ha abierto este verano, pero no donde muchos pensaban. Tres fichajes para el primer equipo: dos defensas, Jeremy Jacquet y Ronald Araujo (cedido), y un extremo, Victor Muñoz. La medular, en cambio, sigue prácticamente intacta. Solo ha regresado Harvey Elliott tras su fallida cesión en Aston Villa.

Para Darragh MacAnthony, eso es un error de planificación.

El presidente de Peterborough United, reconocido hincha del Liverpool desde niño, aprovechó su aparición en el programa “White and Jordan” de talkSPORT para lanzar un mensaje directo a la cúpula de Anfield: el próximo gran gasto debe tener nombre y apellidos. Adam Wharton.

MacAnthony señala el problema: el centro del campo

MacAnthony no se anduvo con rodeos al analizar el rendimiento de Alexis Mac Allister la temporada pasada. Según él, al argentino “se le fueron las piernas” en el Liverpool y solo reaparecieron cuando se vistió de celeste y blanco con su selección.

Su propuesta es tan contundente como cara: hacer negocio con la salida de Mac Allister y apostar fuerte por Wharton como pilar del futuro inmediato y a largo plazo.

La cifra que pone sobre la mesa impresiona: entre 85 y 100 millones de libras. Pero el dirigente lo ve como una inversión a siete u ocho años vista, con un titular fijo para casi una década. Un mediocentro capaz de crecer al ritmo que exige un club que pretende competir por todo.

El contexto en Anfield: prioridades cruzadas

El problema para esa visión es la realidad del mercado del Liverpool. El club está inmerso en la persecución de un fichaje de alto coste para el ataque: Bradley Barcola, del Paris Saint-Germain. Un movimiento de ese calibre complica imaginar un giro repentino hacia otra operación millonaria por Wharton a solo tres semanas del cierre de la ventana.

El interés por el centrocampista del Crystal Palace existió a comienzos del verano. Sonó su nombre, se habló de seguimiento, pero en las últimas semanas el ruido se ha apagado. No hay indicios claros de negociaciones en marcha.

Y, sin embargo, la necesidad en la sala de máquinas no desaparece.

Un “seis” que no pega, pero recupera y crea

Sobre el papel, el Liverpool no anda corto de centrocampistas. Lo que le falta es un mediocentro defensivo de élite, un especialista puro en la posición de “seis”. Esa carencia volvió a quedar expuesta en la derrota ante el Monaco del domingo.

El análisis fue duro. El Liverpool Echo, a través de Ian Doyle, describió a un equipo que “se volvió desarticulado y demasiado fácil de superar” tras ponerse 2-0 arriba. James Pearce, en The Athletic, fue igual de claro: preocupa que no hayan fichado todavía un mediocentro específico que alivie la carga sobre Ryan Gravenberch.

Ahí entra Wharton. No es el típico destructor que vive del tackle agresivo, pero domina otra cosa igual de valiosa: sabe cuándo y dónde recuperar el balón y, sobre todo, qué hacer con él después.

Sus números en Premier League la pasada temporada lo respaldan. Entre sus pares de posición, se situó en el 95º percentil en “grandes ocasiones” creadas por 90 minutos y en el 84º en ocasiones generadas. Recupera balones (85º percentil en recuperaciones), presiona alto (75º en posesiones ganadas en el último tercio), entra al choque con solvencia y gana duelos a un ritmo competitivo. No es un perro de presa, pero sí un mediocentro que convierte cada recuperación en el inicio de un ataque.

No sorprende que un jugador como Declan Rice lo haya calificado como futbolista de “nivel top”. Setenta partidos de Premier con el Crystal Palace a los 22 años no se regalan.

¿Movimiento imposible… o solo aplazado?

En Anfield nadie espera, a día de hoy, ver a Wharton posar con la camiseta roja antes del cierre del mercado. La combinación de la operación por Barcola, las necesidades en otras líneas y el coste del centrocampista del Palace dibuja un escenario complicado.

Pero el debate ya está instalado. Cuando la falta de un “seis” de referencia vuelve a costar puntos, cuando las voces especializadas señalan la misma grieta una y otra vez, nombres como el de Wharton dejan de ser simple rumor de verano y empiezan a sonar a solución pendiente.

MacAnthony ha encendido la mecha. Ahora la cuestión es si el Liverpool se atreverá, en esta ventana o en la siguiente, a pagar el precio que exige el futuro de su centro del campo.