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¿Por qué Cristiano Ronaldo y Lionel Messi terminan sus carreras internacionales de forma tan distinta?

Dos despedidas muy diferentes en el fútbol mundial

Desde que en 2008 se posicionaron primero y segundo en la votación del Balón de Oro, las carreras de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi han estado inevitablemente unidas. Aquella era marcó el inicio de una nueva etapa en el fútbol, con dos superestrellas que dominaron, transformaron y trascendieron el deporte.

Impulsados por el auge de las redes sociales y sus apasionadas aficiones, la época de Messi y Ronaldo alimentó una obsesión renovada por las estadísticas, el individualismo y la eterna pregunta sobre quién es el mejor de todos los tiempos. Si estás leyendo esto, seguramente ya tienes tu favorito.

Durante años, sus trayectorias parecían paralelas en una competencia constante. Pero todo cambió.

La emotiva despedida de Messi

En el parón internacional de septiembre-octubre de 2026, Messi recibió un adiós impresionante. A sus 39 años, el argentino anunció que el Mundial de 2026 sería su último torneo. Tras perder la final contra España, la Asociación del Fútbol Argentino organizó un partido amistoso para rendirle homenaje.

El rival fue Benín, y 85,000 personas llenaron el Estadio Monumental para despedir a Messi. En un encuentro donde los jugadores de Benín fueron meros espectadores, Messi cerró la victoria 3-0 con un penalti al final. El evento incluyó un espectáculo de drones y fuegos artificiales en Buenos Aires, un tributo digno a alguien que luchó durante años para ganarse el amor de su país, convirtiéndose en doble campeón de la Copa América y campeón mundial.

El abrupto final de Ronaldo

Mientras tanto, a miles de kilómetros, Cristiano Ronaldo vivía una despedida muy distinta. Con más partidos y goles internacionales que Messi, y títulos como la Eurocopa 2016 y dos UEFA Nations League, Ronaldo parecía merecer un adiós similar.

Pero tras quedarse en el banquillo durante un partido de la Nations League, decidió abandonar la concentración de Portugal y lanzó un comunicado polémico acusando al entrenador Jorge Jesus de incumplir promesas. En un fragmento especialmente desafortunado, mencionó un plan de ocho puntos que supuestamente Jesus debía anunciar, incluyendo una frase incómoda comparándose con leyendas como Pelé o Maradona.

Este comunicado, cargado de ego y resentimiento, contrastó totalmente con la serenidad y el cariño mostrados hacia Messi. ¿Habría sido diferente si no hubieran coincidido sus salidas?

¿Qué futuro le espera a Ronaldo?

A pesar de la crisis, Ronaldo todavía cuenta con el cariño de los aficionados portugueses y el respeto de sus compañeros, quienes nunca hablan mal de él. Es idolatrado como un dios en Portugal por todo lo que ha logrado y representa. No obstante, la realidad indica que ya no es fundamental para el éxito del equipo.

Tras una década siendo los principales candidatos al Balón de Oro, Ronaldo no ha vuelto a estar en el podio desde 2019, mientras Messi acumula un total de ocho galardones frente a cinco. El estilo de juego de Messi, basado en inteligencia y movimiento, ha envejecido mejor que la dependencia física de Ronaldo.

Argentina ha sabido adaptar su equipo para aprovechar el talento maduro de Messi, mientras Portugal aún no logra encontrar un sistema que saque lo mejor de Ronaldo. La diferencia quedó clara en el Mundial 2022, cuando Messi llevó a Argentina al título y Ronaldo quedó en el banco antes de los octavos de final.

Los últimos cinco años de Messi incluyen dos títulos de Copa América y dos finales de Mundial, consolidándolo en el equipo argentino más exitoso de la historia. Por otro lado, Ronaldo se ha convertido en un peso para Portugal, que lucha por avanzar y dejar atrás esa etapa.

El enfrentamiento histórico entre ambos ha terminado, pero parece que Ronaldo no lo acepta. Nadie se atreve a decirle que sus habilidades han disminuido y que el equipo estaría mejor sin él, porque sigue siendo demasiado importante para patrocinadores, medios y público. Portugal y Ronaldo están atrapados en esta situación, que les perjudica a ambos.

Al sentar a Ronaldo, Jesus tomó una decisión futbolística lógica en un contexto emocional complicado. Cortar de raíz será difícil.

Aún así, Ronaldo merece una gran despedida, un partido homenaje con fuegos artificiales, drones y lágrimas, aunque solo él pueda soltar todo lo demás. Argentina y Messi tuvieron el adiós perfecto; Portugal y Ronaldo todavía parecen no encontrar cómo hacerlo.