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Cierre de pretemporada del Manchester United: un golpe ante el AC Milan

A una semana del estreno en la Premier League ante el recién ascendido Hull City, el Manchester United se llevó un golpe incómodo en Wroclaw: 4-2 ante un AC Milan dirigido por un viejo conocido de Old Trafford, Ruben Amorim. Dos veces por delante en el marcador, y aun así terminó desfigurado en el tramo final.

Buenas noticias… dentro de lo que cabe

Entre las chispas positivas, nombres importantes: Marcus Rashford, Kobbie Mainoo y Lisandro Martínez disputaron sus primeros minutos de la pretemporada. El capitán Bruno Fernandes y Youri Tielemans completaron los 90 minutos. Luke Shaw también jugó el partido entero.

El parte médico, al menos, no empeoró. No hubo nuevas lesiones en el cierre de una gira de seis amistosos que, en términos generales, había sido alentadora. La única sombra sigue siendo el problema en el pie de Mason Mount, que empezó como una simple precaución en Gotemburgo hace siete días y ya le ha dejado fuera casi tres encuentros completos en un momento en el que estaba en plena forma.

Pero los resultados marcan el relato. Y encajar cuatro goles ante este Milan, a siete días del inicio del campeonato, deja un regusto agrio.

Grietas en la zaga y una lección para Santos

Tres de los cuatro tantos italianos llegaron en remates a quemarropa dentro del área. Sin VAR en Wroclaw, quienes pudieron ver repeticiones detectaron una acción muy ajustada que bien pudo ser fuera de juego, pero el daño ya estaba hecho.

El último golpe lo firmó Ruben Loftus-Cheek, que aceleró por delante de Lisandro Martínez, ganó la carrera y fusiló a Senne Lammens. Sin el portero belga, el castigo habría sido aún más severo.

El United sufrió especialmente cuando el Milan volcó el juego hacia la derecha. Luke Shaw tenía demasiado campo que cubrir hacia la banda y muy poca ayuda en las coberturas. No eran enormes los espacios entre defensa y mediocampo, pero sí lo bastante mal protegidos como para que el rival encontrara líneas de pase y segundas jugadas.

En ese contexto, la falta de experiencia de Andrey Santos quedó al desnudo tras una pretemporada en la que había brillado en los primeros cinco partidos. Wroclaw fue un recordatorio de que la Premier no perdona distracciones.

Michael Carrick lo admitió sin rodeos en MUTV: «Estamos decepcionados con lo de hoy. No jugamos muy bien. No hay excusas». El técnico se subió al avión de regreso a Manchester con más preguntas que respuestas sobre cómo armar el once que abrirá el curso en Hull.

El regreso silencioso de Rashford

Entre todo, hubo un detalle que puede pesar mucho más que el resultado cuando se cierre el mercado el 1 de septiembre.

Con una hora de juego consumida, Carrick recurrió a Marcus Rashford dentro de un paquete de seis cambios. Era su primera aparición con el club de su vida desde aquel partido de Europa League ante Viktoria Plzen, el 12 de diciembre de 2024. Después llegó el destierro con Amorim, la cesión al Aston Villa, luego al Barcelona y la sensación generalizada de que no habría vuelta atrás.

Carrick tuvo margen de sobra esta semana, en sus charlas con la prensa en Maynooth, para dejar claro si Rashford seguirá más allá de este mes. No lo hizo. El club, por su parte, se apresuró en filtrar que el dorsal 9 que lució el delantero en Polonia no es definitivo, un aviso preventivo para los aficionados que ya pensaban en la nueva camiseta.

El jugador, de 28 años, se mostró tranquilo. En su primer calentamiento, se llevó una ovación cálida del sector de seguidores del United al que se acercó. La respuesta fue un aplauso breve, casi tímido. Segundos después, Samuel Chukwueze empataba por primera vez para el Milan en esa misma portería.

Rashford salió más tarde que otros suplentes al segundo calentamiento, pero aún tuvo tiempo para un par de paredes y trucos con Lisandro Martínez, rival en una semifinal mundialista apenas un mes atrás.

Ya sobre el césped, se notó un matiz táctico: se mantuvo más abierto que Patrick Dorgu, al que sustituyó en la banda izquierda. Para la estadística, los goles del United llevaron la firma de Dorgu y Harry Maguire en este último ensayo.

Su primera arrancada terminó en falta en ataque. La segunda dejó una acción brillante junto al banderín de córner, con un regate que levantó a buena parte del público de sus asientos. No fue una exhibición, pero tampoco hacía falta. Era un reencuentro, no un juicio final.

Un verano que no cierra el debate

Cuando arranquen los partidos de verdad, pocos en Old Trafford recordarán al detalle esta tarde en Wroclaw. La mirada se irá a Hull, luego a Ipswich, y a cómo Carrick ajusta una defensa que hoy dio demasiadas concesiones.

Lo que sí puede quedar es la sensación de que este 4-2 abrió una puerta incómoda: la del futuro de Rashford. Entre la banda izquierda, el dorsal 9 provisional y un mercado aún en ebullición, la pregunta es otra: ¿será este regreso un simple cameo de pretemporada o el primer paso de su segunda vida en el Manchester United?