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Chelsea se enfrenta a Tottenham tras la derrota en Wembley: rotaciones y dudas

El golpe de Wembley aún resuena en la cabeza de Chelsea. La derrota por 1-0 ante Manchester City en la final de la FA Cup no deja margen para el lamento: este martes, a las 20.15 (hora británica), Stamford Bridge vuelve a encender los focos para un duelo siempre eléctrico ante Tottenham y para las dos últimas páginas de una Premier League que se le ha hecho eterna al conjunto blue.

Calum McFarlane, técnico interino, apenas ha tenido tiempo para respirar ni para digerir el varapalo. Tampoco su plantilla. El calendario aprieta y el mensaje es claro: habrá cambios.

Un once con bisturí

McFarlane lo dejó entrever el lunes. No puede exprimir a todos otra vez, no después del esfuerzo físico y emocional de una final en Wembley. La gestión de energías manda, y hay nombres propios marcados en rojo.

Uno de ellos es Levi Colwill. El central inglés acaba de regresar tras una lesión grave que le borró de prácticamente toda la temporada. El propio McFarlane advirtió que “hay que tener cuidado” con él. Traducido: lo más probable es que arranque en el banquillo, protegido, mientras el entrenador mueve piezas en la zaga.

Hay otra decisión clave sobre la mesa: el dibujo. En las últimas semanas, el técnico ha coqueteado con una línea de tres centrales, pero tanto Enzo Maresca como Liam Rosenior habían asentado al equipo en un 4-2-3-1 más reconocible. Ahora, con el margen mínimo y la necesidad de estabilidad, todo apunta a un regreso a ese esquema más clásico.

La alineación prevista dibuja precisamente ese 4-2-3-1: Robert Sanchez bajo palos; Reece James y Marc Cucurella en los laterales, con Wesley Fofana y Trevoh Chalobah como pareja de centrales; Andrey Santos y Moisés Caicedo como doble pivote; Cole Palmer, Enzo Fernández y Pedro Neto por detrás de Joao Pedro como referencia ofensiva.

Neto y Garnacho, de vuelta y disponibles

Entre las pocas buenas noticias que dejó la final de la FA Cup está el regreso de Pedro Neto y Alejandro Garnacho. Ambos se habían perdido dos partidos por golpes sufridos en los entrenamientos, pero reaparecieron ante City y ya están de nuevo en la rotación.

Que estén disponibles le da a McFarlane algo que ha echado de menos durante meses: alternativas reales en los costados y en la línea de tres cuartos. Neto figura como titular probable, Garnacho como amenaza desde el banquillo para cambiar ritmos y castigar a una defensa de Tottenham que suele sufrir a campo abierto.

Sánchez, casco y continuidad

En la portería, Robert Sanchez volvió ante City con una imagen llamativa: un casco al estilo Petr Cech para protegerse. El experimento funcionó y el guardameta respondió con solvencia, así que no hay debate ahí. Todo indica que repetirá bajo los palos en Stamford Bridge, casco incluido, como símbolo de un Chelsea que intenta recomponerse a toda prisa.

Lavia, la gran duda; Badiashile y Sarr esperan su turno

No todas las noticias son alentadoras. Romeo Lavia se quedó fuera de la convocatoria de la final por un golpe sufrido en la víspera del partido. Esa molestia le convierte en seria duda para recibir a Tottenham. En un centro del campo que ya ha sufrido demasiadas bajas y reajustes, su ausencia sería otro contratiempo más en una temporada plagada de contratiempos.

En defensa, las ausencias recientes de Benoit Badiashile y Mamadou Sarr no responden a problemas físicos. McFarlane fue claro: han sido decisiones técnicas. El interino, no obstante, abrió la puerta a que cualquiera de los dos tenga minutos en los últimos dos partidos, ante Spurs o Sunderland. Una pista de que las rotaciones no se quedarán solo en un par de retoques.

En la enfermería siguen Estevao, Gittens y Derry, todos descartados para este tramo final.

Un Stamford Bridge que pide respuesta

El contexto no ayuda, pero el escenario obliga. Stamford Bridge quiere una reacción inmediata tras ver cómo se escapaba un título en Wembley. Tottenham, con sus propias urgencias y ambiciones, no es precisamente el rival ideal para un equipo herido, cansado y en plena transición táctica.

Sin embargo, ahí se juega también el futuro inmediato de varios futbolistas y, en buena medida, la evaluación final del propio McFarlane. Dos partidos, una temporada entera a cuestas y un clásico londinense como examen. No hay tiempo para lamentos. Solo para comprobar si este Chelsea, entre cambios y dudas, aún tiene algo de carácter guardado para la noche del martes.

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