Cabo Verde busca historia ante Arabia Saudí en Houston
En Houston, una pequeña isla sueña en grande. Pico Lopes y Cabo Verde salen esta noche al césped con una misión histórica: tumbar a Arabia Saudí y meterse, por primera vez, en las eliminatorias de un Mundial.
En el archipiélago frente a Senegal serán las 23.00. A esa hora, el país entero contendrá la respiración. En Irlanda, tierra natal de Lopes, el reloj marcará la 1 de la madrugada. Familiares, amigos, excompañeros y fieles del fútbol irlandés sacrificarán la mañana del sábado para seguirlo en directo por RTÉ2. No es solo un partido: es el viaje improbable de un capitán de Shamrock Rovers convertido en protagonista global.
De Yokohama al sueño de Houston
Hace 24 años, en un aula de Dublín, un televisor entraba rodando para que un niño llamado Pico Lopes viera a la República de Irlanda jugarse el pase ante Arabia Saudí en Yokohama. Robbie Keane, Gary Breen y Damien Duff firmaron aquel 3-0 que llevó a los irlandeses a octavos de final en 2002.
Hoy el escenario es otro, pero el rival y el premio son los mismos.
“¿No sería increíble que la historia se repitiera y que ese fuera el tipo de victoria que nos lleve a la siguiente fase?”, deslizó Lopes en la previa. No es nostalgia, es combustible.
Cabo Verde llega a esta última jornada con el destino en sus manos. Después de un 0-0 majestuoso ante España, en el que apenas concedió una sola falta en todo el partido, y de un 1-1 contra Uruguay, el equipo africano se clasifica con un empate o una victoria frente a Arabia Saudí. Nada de cábalas: puntuar basta.
El primer gol mundialista de su historia ya cayó, obra de un sensacional libre directo de Kevin Pina. Ese golpeo abrió el marcador ante Uruguay y desató una celebración que cruzó océanos.
Un vestuario que se lo cree
El ambiente dentro del grupo es el de un equipo que se sabe al borde de algo grande, pero que se niega a perder el suelo.
“El ánimo es bueno”, reconoce Lopes. “Es el último partido de grupo, pero llegamos con todo por jugar. Está en nuestras manos, sabemos lo que significa una victoria para avanzar a la siguiente ronda, así que tenemos muchas ganas de salir a atacar el partido desde el inicio”.
No hay complacencia en su discurso. “No diría que era lo esperado, pero sí la posición en la que queríamos estar. Sabíamos que sería difícil, pero también que podíamos lograrlo si lo creíamos. Los dos primeros partidos iban a ser muy complicados. Sacar dos puntos de ellos fue enorme y nos da ese pequeño impulso para el último encuentro, dado el formato de la competición”.
El seleccionador, Bubista, va en la misma línea. Ni complejo, ni reverencias.
“Estamos muy felices de poder participar en el Mundial. El fútbol pertenece a todos. No solo a los países más ricos”, subraya. No hay mensaje más claro de lo que representa Cabo Verde en esta Copa del Mundo.
Sobre Arabia Saudí, la mirada es de respeto absoluto: “Son un equipo muy organizado. Tienen grandes transiciones, es un rival difícil, pero confiaremos en nuestra organización. Tenemos confianza en nuestro plan”.
Arabia, respeto sin miedo
Lopes lo repite como un mantra: nada de pensar que el trabajo ya está hecho.
“Es una gran oportunidad para nosotros y no podemos caer en creer que será un partido fácil o un trámite. Arabia Saudí es un muy buen equipo. Tienen calidad real en su plantilla y pueden hacerte daño. No nos vamos a dejar llevar. Solo centrarnos en el partido y ojalá podamos lograrlo”.
El capitán sabe que estos encuentros se deciden en detalles. El empate ante España y el golpe inicial frente a Uruguay han colocado a Cabo Verde en el escaparate mundial, pero también les han convertido en objetivo. Nadie les subestima ya.
La presión, sin embargo, no parece pesar. Más bien lo contrario. El equipo juega con la serenidad de quien siente que ya ha roto un techo, pero que intuye que aún queda otro por atravesar.
Cabo Verde, el “condado 33” de Irlanda
Mientras tanto, en Irlanda se ha producido un fenómeno curioso. La República se quedó fuera del Mundial al caer en la repesca frente a Czechia, ya eliminada del torneo. Muchos aficionados irlandeses han decidido entonces adoptar a Cabo Verde como su selección “de préstamo”.
Lopes lo nota a cada minuto. “Soy muy consciente. Muchos amigos, mucha familia, me mandan cosas todos los días y es increíble. Estoy realmente abrumado por el apoyo del pueblo irlandés”.
El vínculo va más allá de lo simbólico. “Se han volcado de verdad, lo han respaldado, adoptando casi a Cabo Verde como un segundo país. Creo que alguien mencionó lo del condado número 33. Es brillante. Tengo muchas ganas de agradecer a todos cuando vuelva a casa”.
En Houston, esta noche, un central nacido en Irlanda y capitán de Shamrock Rovers liderará a Cabo Verde en el partido más importante de su historia. En las gradas, en Praia y en Dublín, miles de personas compartirán el mismo nudo en la garganta.
El televisor ya no entra rodando en clase. Ahora es Pico Lopes quien aparece en la pantalla. Y la pregunta es inevitable: ¿hasta dónde puede llegar este pequeño archipiélago cuando el mundo por fin lo mira?





