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Diego Simeone y el futuro de Julián Álvarez en Atlético de Madrid

Diego Simeone no se esconde. El técnico de Atlético de Madrid confirmó que dejará en el banquillo a Julián Álvarez en el estreno de LaLiga del miércoles, una decisión que retrata el momento: el delantero quiere salir, el club se niega a ceder y el conflicto ya se traslada al césped.

Álvarez, objetivo de Arsenal, presiona para marcharse a Barcelona este verano. Desde España se da por hecho que el argentino acabaría vestido de azulgrana, pese al interés insistente del vigente campeón de la Premier League. Pero en los despachos del Metropolitano el discurso es otro. El consejero delegado, Miguel Ángel Gil Marín, ha endurecido la postura hasta el extremo: asegura que el club no aceptaría ni 200 millones de euros por el exdelantero de Manchester City.

El mensaje es claro. El Atlético no quiere vender, el jugador empuja para irse y Simeone, en medio, opta por apartarlo del foco en el primer partido oficial del curso. Un pulso que apenas empieza y que ya condiciona la planificación rojiblanca y el mercado europeo.

Manchester City, ante un mercado encarecido

Mientras tanto, Manchester City se mueve entre urgencias y subidas de precio. El club inglés sigue interesado en Enzo Fernández, mediocentro de Chelsea, pese a haber dejado pasar la fecha límite marcada por el club londinense para recibir ofertas el pasado viernes. Ese retraso tiene coste: ahora el City se enfrenta a pagar bastante más de los 120 millones de libras que los de Stamford Bridge exigían la semana pasada.

El campeón inglés no solo mira a Enzo. Según las cifras que manejan en Inglaterra, el City está dispuesto a pagar 85 millones de libras por el joven centrocampista Ayyoub Bouaddi, de 18 años, operación que se enmarca en un movimiento mayor: la salida de Rodri rumbo a Barcelona, en un traspaso que podría alcanzar los 65 millones de libras.

El cambio es profundo. Se marcha un Balón de Oro como Rodri y el City apuesta fuerte por un talento adolescente como Bouaddi, al tiempo que intenta rematar la llegada de Enzo en un mercado que se encarece con cada día que pasa.

Manchester United blinda a su capitán

En Old Trafford, la consigna es otra: cerrar la puerta. Manchester United se prepara para rechazar un intento ambicioso de Galatasaray por hacerse con Bruno Fernandes.

El club turco busca un gran nombre para liderar su proyecto y había diseñado un paquete económico muy agresivo, capaz de duplicar el salario del centrocampista de 31 años. El problema para ellos es que la respuesta desde Manchester es tajante: Fernandes no está en venta.

Sin margen para interpretaciones. United considera al portugués pieza intocable y no contempla negociar, por muy deslumbrante que sea la oferta desde Estambul.

Liverpool recalcula su hoja de ruta

En Anfield, los planes también se mueven, pero con matices. Liverpool tenía supuestamente un acuerdo de términos con el joven delantero de Paris Saint-Germain, Ibrahim Mbaye. Sin embargo, los últimos rumores apuntan a un giro: el club se estaría alejando de la opción del atacante de 18 años, aunque mantiene vivo su interés por su compañero Bradley Barcola.

Tanto Mbaye como el internacional francés Barcola se quedaron fuera de la convocatoria de PSG para la Supercopa de Francia del domingo, una señal que no pasó desapercibida en los grandes despachos de Europa.

El vigente campeón de Europa está dispuesto a hacer valer su posición de fuerza. PSG pretendía pedir 145 millones de libras por Barcola, también en el radar de Arsenal, pero Liverpool no tiene prisa. El club inglés está preparado para jugar a largo plazo, estirando la negociación hasta encontrar un precio que encaje en su estructura.

El mercado entra en su tramo decisivo. Las estrellas se inquietan, los clubes se enrocan y los precios se disparan. Entre banquillos simbólicos, ofertas rechazadas y apuestas millonarias por adolescentes, la pregunta es evidente: ¿quién se atreverá a dar el próximo golpe que cambie el tablero del verano?