Brentford humilla a un Tottenham sin alma
El verano prometía revolución en Tottenham. 237 millones de libras gastados, seis fichajes, nuevo impulso tras salvarse en la última jornada la temporada pasada. En el césped del Gtech Community Stadium, lo que apareció fue lo de siempre: un equipo roto, superado, sin respuestas. Brentford le pasó por encima 3-0 y dejó a los de Roberto De Zerbi retratados en el estreno de la Premier League.
Marcador: Brentford 3 - 0 Tottenham
Sangare manda, Tottenham se derrumba
Tottenham presentó cinco debutantes oficiales. Pero el que mandó fue el gran fichaje… del rival. Mamadou Sangare, incorporación récord de Brentford, se adueñó del centro del campo, marcó el ritmo y dio la primera estocada.
Minuto 12. Sangare filtra una asistencia perfecta y Keane Lewis-Potter define para el 1-0. Gol merecido. El partido ya tenía dueño.
Tottenham no reaccionó. Ni una ocasión clara, ni una idea nítida. Brentford olió sangre y apretó. A los 17 minutos, Igor Thiago cabeceó al larguero, aunque la jugada quedó anulada por fuera de juego de Collins. Aviso serio. Dominio total.
El segundo tanto llegó como resumen de todo lo que le falta a este Tottenham. Minuto 33: primero pierde el balón Richarlison, luego Lucas Bergvall. Brentford no perdona. Mathias Jensen dispara, el portero Kinsky rechaza mal y Vitaly Janelt entra con decisión para empujar el 2-0. Otra vez, los duelos. Otra vez, la falta de agresividad.
Al descanso, ni un solo tiro a puerta de los visitantes. De Zerbi movió el banquillo: entraron Pedro Porro Fernandes y Rodrigo Bentancur por Conor Gallagher y Bergvall. Cambio de nombres, mismo problema.
El tercero nada más volver… y la pesadilla continúa
Si Tottenham soñaba con una reacción tras el descanso, Brentford la aplastó en cuatro minutos. Minuto 49: nuevo latigazo de Sangare, disparo potente, parada a medias y Michael Kayode llega al rechace para fusilar el 3-0. Partido sentenciado.
La goleada pudo ser aún más amplia. En el 55, Bentancur derribó a Kevin Schade dentro del área. Penalti. Esta vez, el poste salvó a los de De Zerbi tras el lanzamiento de Igor Thiago. Ni eso espabiló a Spurs.
Los datos explican la distancia entre ambos equipos. Tottenham acabó con un xG de apenas 0,47. Brentford se fue hasta 3,96. Una paliza futbolística y mental. Los londinenses del norte no tiraron a puerta en toda la primera parte; nunca parecieron capaces de cambiar el guion.
No es solo un mal día. Es la continuación de un patrón: dos temporadas consecutivas terminando en el puesto 17. Esta derrota, además, iguala la más abultada sufrida por Tottenham en una jornada inaugural de la Premier League. Un estreno histórico… por las razones equivocadas.
“No estábamos listos para pelear”
Roberto De Zerbi no se escondió tras el golpe. Habló de lo que se vio a simple vista: un equipo que no compite.
“Sabíamos que íbamos a sufrir físicamente”, admitió en Sky Sports. “No estábamos preparados para pelear los duelos. Llegamos tarde demasiadas veces, perdimos demasiados duelos para competir con Brentford”.
El técnico italiano insistió en que es “parte del camino” y subrayó la necesidad de mejorar tanto la condición física como la organización, con muchos jugadores nuevos. Habló de dos pilares para construir su equipo: “alma y estilo de juego”. Según él, el alma estuvo. La pelea, no.
La lectura de Archie Gray, capitán provisional, fue aún más cruda: “Perdimos demasiados duelos. Nos superaron en todo el campo. No hay excusas. Miraremos al espejo y diremos que no fue suficiente”.
Las palabras encajan con las cifras. En esa primera parte desastrosa, Richarlison ganó solo dos de ocho duelos. Jan Paul van Hecke, recién llegado para liderar la zaga, apenas se impuso en dos de siete. Una y otra vez, Tottenham llegó tarde, fue blando, quedó en el suelo mientras Brentford jugaba a otra velocidad.
“Un equipo de desconocidos”
Jamie Redknapp, en Sky Sports, fue directo: Tottenham pareció “un equipo de desconocidos”. Sin química, sin automatismos, sin esa complicidad que distingue a un bloque trabajado.
El excentrocampista cuestionó el once inicial, especialmente la ubicación de Conor Gallagher como mediapunta, sin un foco claro de creatividad. Señaló también el mal momento de Bergvall, que perdió el balón en los primeros minutos y volvió a fallar en la acción del segundo gol.
Lo más preocupante, para Redknapp, no fue la falta de calidad, sino la ausencia de ese “saber competir” que sí se ve en parejas consolidadas como las que citó, Van Hecke con Marcos Senesi como ejemplo de sinergias que Tottenham aún no tiene.
Entre la afición, la sensación fue de déjà vu. “Nueva temporada, nuevo entrenador, nuevos jugadores… los mismos viejos Spurs”, decía uno. Otro recordaba el precedente reciente: “Liverpool gastó cientos de millones y no garantizó resultados. Quizá Tottenham está condenado a vivir al borde del abismo hasta que, al final, caiga”.
Hay quien pide realismo: después de dos años acabando en el 17º puesto, hablar de top cuatro suena a ciencia ficción. Un buen año, apuntan algunos hinchas, sería simplemente acabar en la parte alta de la tabla.
El sueño de De Zerbi arranca como pesadilla
Hace unos meses, De Zerbi hablaba de construir “el equipo que tengo en mi sueño” tras asegurar la permanencia. El arranque de esta temporada se parece más a una pesadilla repetida.
Con más de 230 millones invertidos y cinco debutantes en el once, se esperaba una transformación. Lo que se vio fue la misma fragilidad mental de siempre. Mismas dudas, mismos errores, misma sensación de que cualquier golpe hunde al equipo.
Brentford, que se quedó fuera de la Conference League por diferencia de goles el curso pasado, salió con la mirada fija en Europa. Intensidad, orden, agresividad en cada choque. Un plan claro. Un equipo que sabe quién es y a qué juega.
Tottenham, en cambio, sigue buscándose. Suena la posible llegada de Savinho y Omar Marmoush desde Manchester City para reforzar el ataque, pero el problema va más allá de dos fichajes. No es solo cuestión de nombres. Es una cuestión de carácter.
Habrá más incorporaciones antes del cierre del mercado. Habrá tiempo para ensamblar piezas. Lo que no está tan claro es si De Zerbi logrará cambiar la mentalidad de un vestuario que, por ahora, sigue pareciendo más un proyecto en papel que un equipo de Premier League. Y en esta liga, los sueños duran poco cuando enfrente hay rivales como Brentford dispuestos a despertar a cualquiera a base de golpes.





