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Borussia Dortmund y la decisión de dejar a Mane y Reggiani en el filial

Borussia Dortmund juega con fuego en la zaga… y deja a Mane y Reggiani con el filial

El viaje a la capital se presenta áspero y lleno de trampas, pero Filippo Mane y Luca Reggiani no estarán en el avión del primer equipo. Según Ruhr Nachrichten, ambos centrales trabajarán lejos de los focos: su destino será el duelo del segundo equipo contra SC Wiedenbrück en la Regionalliga West.

La decisión sorprende. Y no poco.

Nico Schlotterbeck se perdió el choque de Champions League del miércoles ante Bodö/Glimt para dosificar carga tras sus problemas en el tobillo con la selección. Aun así, el vicecapitán reapareció antes de lo previsto el viernes pasado, titular contra Werder Bremen casi contra todo pronóstico. Que esté realmente al cien por cien sigue siendo una incógnita.

Aun así, el plan de Niko Kovac es claro: Schlotterbeck, Waldemar Anton y el fichaje revelación Joane Gadou apuntan a formar la línea de tres centrales el sábado. Detrás de ellos, solo una red de seguridad: Ramy Bensebaini. El argelino sustituyó a Schlotterbeck en el once en Noruega y respondió con una actuación sobria, atenta, sin estridencias.

Pero ante el bloque acerado del conjunto berlinés, la línea de tres no puede permitirse ni un contratiempo físico ni un despiste. Un golpe, una torcedura, una tarjeta roja… y el castillo de naipes podría venirse abajo. Si algo se tuerce, la apuesta de Kovac de dejar a Mane y Reggiani con el filial puede explotar en la cara del Borussia Dortmund.

Dos centrales entre dos mundos

La situación de Mane y Reggiani resume a la perfección el filo de la navaja en el que se mueve la planificación deportiva del club.

El pasado fin de semana, ambos jugaron con el segundo equipo contra Wattenscheid, buscando por fin minutos de competición. Mane, recién salido de una lesión muscular, arrancó de inicio; Reggiani entró tras el descanso para sustituirle. Apenas 24 horas antes, el italiano se había pasado 90 minutos sentado en el banquillo del primer equipo frente a Werder Bremen.

Su temporada, hasta ahora, se escribe con muy pocos minutos. Mane suma al menos 138 minutos repartidos en tres apariciones. Reggiani, uno de los irrumpidores más llamativos del curso pasado, apenas ha participado en dos partidos para un total de 50 minutos. Demasiado poco para un central que hace unos meses parecía ganar peso en la rotación.

El giro del verano

Ya en verano se había intuido el cambio de jerarquía. Mane adelantó a Reggiani en el escalafón interno de centrales.

En la segunda vuelta del curso pasado, las lesiones graves en la zaga y la marcha inesperada del cedido Aaron Anselmino abrieron una puerta que el italiano no desaprovechó. Se coló en el once, empezó ocho de los 16 partidos oficiales posibles, y en marzo firmó su primera diana en Bundesliga ante FC Augsburg. Ese gol y su rendimiento le valieron un contrato profesional. Parecía el inicio de una historia larga en Dortmund.

El verano, sin embargo, giró el tablero. Mane apareció de pronto por delante, con más confianza técnica y minutos, y la llegada de Gadou redujo las opciones de Reggiani al mínimo. De sentirse parte real de la rotación, pasó a convertirse en recurso de emergencia.

El italiano rechazó una salida en el mercado estival. Apostó por pelear el puesto. Hoy, según las informaciones, habría cambiado de idea: un traspaso en invierno se ve ya como un escenario probable.

Un activo de mercado… y una decisión deportiva

Si se consuma, ese movimiento puede dejar una cantidad importante en caja para el Borussia Dortmund. En verano, AC Milan e Inter Milan ya preguntaron por él. También apareció sobre la mesa una propuesta de Southampton FC en el último día de mercado, que el jugador decidió no aceptar.

El contexto ahora es distinto. Reggiani ve cerrada la puerta del primer equipo, Mane ha ganado terreno, Gadou ha llegado pisando fuerte y Kovac, de cara al fin de semana, prefiere viajar a un partido de alto riesgo con una defensa corta antes que repartir minutos de verdad a sus jóvenes centrales.

El mensaje es nítido: la apuesta deportiva del presente pesa más que la construcción pausada del futuro inmediato. Si el sábado la zaga sale indemne, la jugada quedará como una decisión valiente y calculada. Si algo se rompe atrás en la capital, la pregunta será inevitable: ¿no era este precisamente el momento para Mane y Reggiani?