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Benjamin Asare: del tro-tro al Mundial y mejor jugador local

Benjamin Asare tiene 34 años, es portero, y hasta hace nada subía a un tro-tro como cualquier otro ghanés camino al trabajo. Hoy, el mismo hombre que viajaba en transporte público será dueño de un vehículo valorado en 38.000 dólares y ha sido nombrado Mejor Jugador Local de los Black Stars tras su actuación en el Mundial de 2026. El giro es tan brusco como merecido.

Un premio que cambia el paisaje, no la historia

El presidente de la Ghana Football Association, Kurt Okraku, confirmó el reconocimiento durante el 32º Congreso Ordinario de la GFA, celebrado el jueves 20 de agosto. Allí se oficializó: el guardameta de Hearts of Oak es el mejor futbolista del campeonato local dentro de la selección nacional.

El premio, un coche nuevo de 38.000 dólares, pone un broche llamativo a una trayectoria que no nació bajo los focos ni entre contratos millonarios. Es, de hecho, el segundo vehículo que recibe en menos de un año, después de que su ya célebre “momento tro-tro” se hiciera viral en todo el país.

De un descenso a la cima del mundo

El camino no fue recto. Ni cómodo.

Asare vivió el golpe del descenso con Great Olympics al final de la temporada 2023/24 de la Ghana Premier League. Un final amargo que pudo haberle empujado a la irrelevancia. Hearts of Oak apareció entonces como tabla de salvación y le ofreció un nuevo comienzo.

La respuesta fue inmediata. Menos de un año después, el portero debutaba con los Black Stars en la goleada 5-0 sobre Chad en el Accra Sports Stadium, el 21 de marzo de 2025. De un equipo que se caía a segunda división a defender el arco de la selección en un estadio repleto. El giro ya era notable. Pero faltaba lo mejor.

Su gran momento llegó en el Mundial de 2026. La lesión de Lawrence Ati-Zigi ante Panamá abrió una puerta que Asare no pensaba dejar pasar. Saltó al campo y se convirtió en el primer guardameta de la Ghana Premier League en ser titular con los Black Stars en un partido de Copa del Mundo.

Según los datos recopilados por Transfermarkt, firmó una portería a cero en el 0-0 frente a Inglaterra y se ganó, con guantes y reflejos, un lugar entre los nombres propios de la campaña ghanesa. No fue una aparición simbólica: fue determinante.

El tro-tro que conmovió a un país

Lo curioso es que la imagen que más conmovió a Ghana no fue una estirada ni un penalti atajado. Fue un asiento de tro-tro.

Después de su irrupción internacional, un vídeo de Asare subiendo a un tro-tro se hizo viral. Un jugador de los Black Stars, estrella emergente del Mundial, viajando en transporte público como cualquier ciudadano. La escena tocó una fibra especial en el país.

La historia llegó a oídos del empresario Seidu Agongo, que decidió recompensar aquel gesto de normalidad con un Hyundai Elantra nuevo. Un regalo que ya parecía cerrar un círculo emotivo: del tro-tro a su propio coche.

Y, sin embargo, el relato siguió creciendo. Poco más de un año después, otro vehículo se suma a su garaje, esta vez con un valor de 38.000 dólares y con el sello de reconocimiento oficial de la GFA.

Mucho más que coches y contratos

El impacto de Asare va más allá de los premios materiales. Durante años, los futbolistas que compiten en la liga local han tenido enormes dificultades para abrirse paso en una selección dominada por jugadores que militan en clubes del extranjero.

Asare rompió esa barrera. No solo entró en la convocatoria; jugó, respondió bajo máxima presión y salió del Mundial con un reconocimiento que lo coloca como referencia del fútbol doméstico ghanés.

Su crecimiento también se refleja fuera del césped. Su figura se ha asociado a acuerdos de imagen con marcas como Polytank, Rexona, Raptor Gloves y Verna Sports Water. El portero que hace poco se sentaba en un tro-tro se ha convertido en embajador de empresas que ven en él un símbolo de esfuerzo y autenticidad.

De los asientos de un minibús colectivo a las llaves de un coche de 38.000 dólares, su historia recuerda algo básico: los comienzos humildes no dictan el techo, solo el punto de partida.

Mantener los pies en el suelo

En medio de tanta exposición, no todos los mensajes son de celebración. También hay avisos.

El periodista deportivo ghanés Collins Atta Poku recomendó públicamente a Benjamin Asare que busque el consejo del exguardameta de los Black Stars Sammy Adjei. Le instó a mantenerse humilde y a no dejarse arrastrar por la velocidad de su ascenso ni por el ruido que ahora rodea cada paso que da.

Porque el reto, a partir de aquí, cambia de forma. Ya no se trata solo de llegar, sino de sostenerse. Asare ha ganado el respeto del país, un lugar en la historia de los Black Stars y un premio que simboliza el reconocimiento al fútbol local.

La pregunta es otra: ¿podrá convertir este momento en el inicio de una era y no solo en un capítulo inolvidable?