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Ben White y su futuro incierto en el Arsenal campeón

Ben White lleva tiempo siendo el comodín perfecto de Mikel Arteta. Pero el comodín, a sus 26 años, empieza a mirar el reloj.

El defensor inglés disputó 30 partidos en todas las competiciones la pasada temporada y suma ya 190 apariciones con la camiseta del Arsenal. No es una cifra menor. Sin embargo, su curso 2025-26 quedó marcado por los problemas físicos, compartiendo enfermería demasiadas veces con otro lateral derecho de referencia en el Emirates: Jurrien Timber.

Cuando todos están sanos, el dibujo es claro. En el costado derecho de la zaga, Arteta se inclina por la energía y la agresividad neerlandesa de Timber. En el eje, los intocables son William Saliba y Gabriel Magalhaes. El espacio para White se estrecha.

Puedes actuar como central, puedes ocupar ambos laterales, puedes tapar huecos en plena emergencia. Esa versatilidad que tanto seduce a los entrenadores se ha convertido, de golpe, en un arma de doble filo: White es útil en todos los sitios, pero fijo en ninguno. Y eso, a estas alturas de su carrera, pesa.

El consejo de una leyenda: “Si fuera él, pediría irme”

El debate no se limita a las gradas o a las tertulias. También lo alimentan voces con autoridad. Lee Dixon, histórico lateral del Arsenal y cuatro veces campeón de liga con los Gunners, lo ve con claridad.

Preguntado por si tendría sentido que White buscara una salida —tras llegar al club en 2021 por 50 millones de libras—, Dixon no se anduvo con rodeos en declaraciones a GOAL: para él, la etiqueta de “jugador multiusos” está jugando en contra del inglés, y su historial reciente de lesiones tampoco ayuda a que un entrenador apueste por él como pieza indiscutible.

Dixon subraya que White es muy apreciado dentro del vestuario, un perfil diferente, buena presencia de grupo. Pero precisamente por eso, y pensando en la carrera del propio jugador, su recomendación es directa: si estuviera en su lugar, ya estaría llamando a la puerta de Arteta para pedir minutos… o una salida. Porque, en su opinión, con Timber sano, White no será titular.

El exdefensa admite el dilema: marcharse del vigente campeón de liga nunca es sencillo. El fútbol de élite, sin embargo, ya no se entiende sin plantillas amplias, con roles asumidos y jugadores que aceptan disputar “solo” 15 partidos, más apariciones desde el banquillo. Para algunos eso basta. Para otros, no.

Lesiones, planificación y una vulnerabilidad latente

El problema para Arteta y para el campeón de Inglaterra es más complejo que una simple elección entre Timber y White. Ninguno de los dos ofrece garantías plenas en el plano físico. Sus historiales de lesiones obligan al cuerpo técnico a vivir en una especie de planificación provisional, siempre con un plan B a mano.

Dixon lo resume con crudeza: los antecedentes físicos rara vez engañan. Un jugador que arrastra molestias musculares de forma recurrente no suele transformarse de repente en un modelo de fiabilidad durante siete temporadas seguidas. El cuerpo impone sus límites.

Ahí es donde entra en juego la estructura de la plantilla. El Arsenal ha tejido una red de seguridad con futbolistas capaces de “tapar agujeros”: Riccardo Calafiori ya ha cumplido en defensa cuando se le ha requerido, y hasta Declan Rice puede ocupar el lateral derecho en caso extremo, aunque la idea de sacarlo del centro del campo no entusiasma a nadie en el club. Hay soluciones de emergencia, sí, pero no son un plan de largo plazo.

Por eso Dixon lo tiene claro: si White acaba saliendo, el Arsenal tendrá que acudir al mercado en busca de un sustituto específico para ese carril derecho. No se trata solo de cantidad. Se trata de fiabilidad.

Un mercado agitado y un futuro abierto

Mientras el futuro de White se llena de interrogantes, el club se mueve con decisión en otras zonas del campo. Este verano, el Arsenal ha apuntalado su centro del campo y su ataque con las llegadas de Bruno Guimaraes y Christos Tzolis, dos incorporaciones que elevan el techo competitivo del equipo.

El frente ofensivo sigue en ebullición. El nombre de Bradley Barcola, extremo del Paris Saint-Germain, suena con fuerza como posible refuerzo, mientras que los brasileños Gabriel Jesus y Gabriel Martinelli alimentan rumores de salida. El ataque se reconfigura, el mediocampo se refuerza, y el foco sobre la defensa se hace más intenso.

En ese contexto, el caso de White se convierte en una prueba de identidad para el proyecto de Arteta. El defensor, internacional con Inglaterra en seis ocasiones y con contrato hasta 2028, se enfrenta a una decisión clave: aceptar un rol secundario en un equipo campeón o forzar una salida para recuperar el protagonismo semanal que exige su momento de carrera.

El Arsenal, por su parte, debe decidir si amortiza una pieza valiosa en el mercado o si apuesta por retener a un futbolista que, cuando está sano, ofrece soluciones en tres posiciones distintas. El reloj del mercado marca una fecha clara: 1 de septiembre.

Hasta entonces, la gran incógnita no es si el Arsenal encontrará un nuevo lateral derecho en el futuro. La verdadera pregunta es si Ben White estará dispuesto a seguir siendo el comodín… o si ha llegado la hora de jugar su propia carta.