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Barcelona insiste en fichar a Julian Álvarez y complica al Atlético

Barcelona no suelta a Julian Álvarez. Ni un centímetro. El argentino se ha convertido en el objetivo prioritario para el ‘9’ y el club lo persigue con una insistencia que ya no solo incomoda al Atlético de Madrid: empieza a desestabilizarlo.

La marcha de Robert Lewandowski al final de la pasada temporada y la salida de Ferran Torres rumbo al PSG han dejado a Hansi Flick sin un delantero centro natural. Un vacío enorme en la plantilla… y una oportunidad que Álvarez quiere aprovechar para vestir de blaugrana.

El problema es que en el Metropolitano no quieren ni oír hablar de negociación.

Un delantero que quiere irse, un club que se niega

Según SPORT, la ofensiva del Barça ha generado un problema mucho más profundo de lo que el Atlético estaba dispuesto a admitir. La preocupación ya no se limita a si Joan Laporta volverá con otra propuesta.

En los despachos rojiblancos hay algo que inquieta más: el estado de ánimo de Julian Álvarez y el impacto que todo este culebrón pueda tener en su relación con el club y con la grada.

El argentino ha dejado clara su voluntad: quiere salir y jugar en el Barcelona. El Atlético, sin embargo, se mantiene firme y se niega a abrir la puerta. Resultado: un escenario incómodo para todos.

Si el club logra bloquear la operación, después tendrá que recomponer el vestuario con un jugador que, abiertamente, deseaba pasar la temporada en otro sitio. Y no en cualquier sitio: en un rival directo, histórico y emocionalmente cargado como el Barça.

En Madrid temen que el ruido del mercado acompañe a Álvarez durante todo el curso y termine afectando a su rendimiento. Y ahí es donde la postura de hierro del Atlético empieza a mostrar grietas: retener a un futbolista descontento suele salir caro dentro del campo.

Miguel Ángel Gil Marín ha sido tajante en público: Álvarez no se va “ni por 200 millones de euros”. El club le considera una pieza fundamental del proyecto. Un mensaje contundente hacia fuera, pero que no resuelve la cuestión de fondo: ¿qué hacer con un jugador que ya mira a otro lado?

Simeone, atrapado en medio

Diego Simeone no tiene la última palabra sobre el futuro de Julian Álvarez. Esa batalla se libra más arriba. Pero sí tendrá que gestionar las consecuencias si el club mantiene el portazo a cualquier oferta del Barcelona.

Y el calendario no ayuda.

El Atlético arranca su campaña de LaLiga este miércoles ante el Málaga. El técnico argentino debe decidir de inmediato si reincorpora a Álvarez a la competición como si nada estuviera pasando o si lo protege del foco en pleno huracán de rumores.

La primera pista llegará con la lista de convocados del 19 de agosto. Si el nombre de Álvarez aparece, todas las miradas se clavarán en dos puntos: si juega… y cómo reacciona el Metropolitano ante un futbolista que ha presionado para marcharse al Barça.

Ovación, silencio, murmullos. O algo peor. Simeone sabe que, a veces, un once titular puede encender o apagar un conflicto.

El Barça ya no puede esperar

Mientras tanto, en Barcelona el reloj corre más rápido que nunca. El club necesita al menos un delantero centro puro en cuestión de días. No de semanas. De días.

La apuesta por Julian Álvarez es evidente, pero el Barça no puede forzar al Atlético a ceder. Y tampoco puede quedarse paralizado esperando un cambio de postura que quizá nunca llegue.

La dirección deportiva seguirá muy pendiente de cada movimiento en Madrid, pero ya se ve obligada a activar vías alternativas. Hoy mismo se les vinculó con un posible interés en Viktor Gyökeres, delantero del Arsenal, aunque el periodista Fabrizio Romano rebajó de inmediato la credibilidad de esa opción.

El mercado avanza, las plantillas se cierran y el Barça sigue sin ‘9’. El Atlético, por su parte, sostiene el pulso y se aferra a su estrella, aun a riesgo de convertirla en un problema interno.

Queda una pregunta que marcará el tramo final de la ventana: ¿aguantará el Atlético su línea roja hasta el último día o terminará abriendo la puerta a Julian Álvarez si el precio —y la tensión— se disparan lo suficiente?