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AZ se marcha con derrota ante Sunderland: Meerdink y las ocasiones falladas

AZ se marcha de su estreno en la Europa League con algo más que una derrota por 1-0 ante Sunderland. Se marcha con la sensación de haber dejado vivo a un rival al que tuvo contra las cuerdas durante muchos minutos. Y en el centro de la diana aparece un nombre: Mexx Meerdink.

Ocasiones de sobra, gol inexistente

El equipo de Alkmaar generó ocasiones más que suficientes para, como mínimo, sumar un punto. Llegó, combinó, desordenó a Sunderland y se plantó varias veces delante de Robin Roefs. Pero el marcador no se movió para los neerlandeses.

La acción que lo resume todo llegó a diez minutos del final. Balón franco para Meerdink, tiempo para armar el disparo, el área abierta. Era la oportunidad perfecta para empatar. En lugar de definir con decisión, el delantero dudó, controló de más y terminó golpeando raso y flojo, directo a la pierna estirada de Roefs. Se escapó el 1-1. Se escapó el partido.

En el plató de Ziggo Sport, Khalid Boulahrouz no disimuló su enfado: para él, AZ tenía que haber sacado más. Mucho más.

Boulahrouz, sin anestesia: “Es malgastar una ocasión del cien por cien”

Boulahrouz fue directo al grano al analizar la colección de oportunidades desperdiciadas por AZ y, en especial, la de Meerdink.

“En este nivel, al menos una de esas tiene que entrar”, remarcó sobre el conjunto de ocasiones del equipo. Y, al detenerse en la del delantero, fue aún más contundente: ese disparo, explicó, llegó “demasiado manso, raso”. Para él, un nueve con ambición no puede perdonar así: “Si eres despiadado, la revientas a la escuadra”.

Recordó también el comentario de su compañero de mesa, Theo Janssen: un delantero, si quiere aspirar a algo grande, tiene que convertirse en un “killer”. Boulahrouz enlazó esa idea con el techo que se marca Meerdink: “Sobre todo si quiere llegar a la selección de Países Bajos. Estas son las ocasiones en las que puedes distinguirte”.

La crítica no se quedó solo en la definición. Para el exdefensa, la raíz del fallo está en la toma de decisiones: “Retrasar una vez más, dar otro toque, hace que ya no estés bien colocado. Entonces ya no puedes golpear como quieres. Es malgastar una ocasión del cien por cien”. Y amplió el foco: “Mirando todo el partido, estuvo demasiado descuidado, no estuvo bien como referencia… Y las ocasiones que tuvo, tienes que meterlas”.

Meerdink asume culpa… pero se ve “bastante decente”

El propio Meerdink no se escondió tras el pitido final. Reconoció que su actuación no estuvo al nivel que exige una noche europea.

“Creo que en ciertos momentos todavía perdí el balón con demasiada facilidad, pero también tuve una serie de buenos momentos”, analizó el delantero, apuntando que su gran reto es sostener esos destellos: “El punto para mi desarrollo es que tengo que seguir haciéndolo de forma consistente”.

Sobre la jugada que marcó el desenlace, no buscó excusas: “Ese balón del final, tengo que reventarlo dentro. Sin pensar, simplemente con el interior”. Su conclusión fue clara: “En el área tengo que ser mortal, volverme mortal”.

Palabras duras consigo mismo, sí. Pero no suficientes para Theo Janssen.

Janssen aprieta: talento, sí; hambre, no

Cuando escuchó la entrevista de Meerdink, Janssen frunció el ceño. Lo que oyó no encajaba con lo que acababa de ver.

“Interesante. Tiene la sensación de que todavía jugó un partido bastante decente. Está bastante satisfecho”, disparó el excentrocampista en Ziggo Sport. Su consejo fue casi una advertencia: “Le aconsejaría que viera este partido con calma una vez más, porque todo se reduce a una serie de momentos en los que tienes que ser mortal como delantero y en los que tienes que ser fuerte para darle algo de calma a tu equipo. Esos pocos momentos no son suficientes, amigo”.

Janssen no cuestionó la calidad de Meerdink. Al contrario, la subrayó: “Es un futbolista muy agradable de ver, técnicamente refinado, tiene todos los atributos para ser un buen jugador”. Pero ahí llegó el pero que duele: “Solo le falta ese hambre. Tienes que hacerlo todo por ello. Siempre tiene que darlo todo, y eso a veces me falta un poco en él”.

La frase final fue casi un veredicto sobre el futuro del joven atacante: “Tiene tanto potencial, pero no está sacándolo todo”.

AZ se marcha de Sunderland con cero puntos, muchas ocasiones falladas y un mensaje nítido para su nueve: el talento abre la puerta, pero en Europa solo entran los que la derriban.