Logotipo completo Tribuna Gol

Arsenal y Chelsea: dos realidades opuestas en el Emirates

Arsenal mantiene el paso firme. Tres partidos, tres victorias, y esta vez con una muesca que dice mucho más que un simple 2-1 ante Chelsea en el Emirates Stadium. Goles de Kai Havertz y Martin Odegaard para remontar, y una sensación clara: al equipo de Mikel Arteta cuesta horrores hacerle daño.

Jamie Carragher, desde el plató de Sky Sports, puso el foco donde más duele a los rivales: en la solidez. No solo por lo que se ve, sino por lo que aún no se ha visto. William Saliba, el central que muchos ya colocan en la élite absoluta, no ha jugado ni un minuto esta temporada. Y aun así, casi nadie encuentra el camino al gol contra los ‘gunners’.

“Lo preocupante para todos los demás es que Saliba, que es genuinamente de clase mundial, probablemente el mejor central del fútbol mundial, no ha jugado un minuto hasta ahora. Y no parece que nadie pueda marcarles”, advirtió Carragher.

El mensaje es claro: si Arsenal ya defiende así sin su jefe atrás, ¿qué pasará cuando vuelva?

Chelsea se rompe por detrás

En el otro lado del campo, la historia es muy distinta. Chelsea encaja, sufre y se desordena. Siete goles recibidos en los tres primeros partidos de liga con Xabi Alonso en el banquillo. El número es feo, pero lo que más inquieta es la forma.

Gary Neville, en el Gary Neville Podcast, no se guardó nada al analizar la actuación de la zaga en el Emirates. Lo que vio le recordó más a un equipo improvisado que a un aspirante a la parte alta de la tabla. Su diagnóstico fue demoledor: una línea de tres que se mueve a trompicones, sin coordinación, sin distancias claras.

“La defensa de tres, cuando la veo, es casi como si las piernas no estuvieran conectadas a las caderas y las caderas no estuvieran conectadas al cuerpo. Es como si estuvieran un poco por todas partes”, describió Neville, dibujando una imagen tan gráfica como preocupante para los aficionados ‘blues’.

La crítica fue dura, pero no se quedó en la queja. Neville deslizó que Alonso quizá necesite más ayuda desde el mercado para recomponer la estructura defensiva. El sistema no funciona, los automatismos no aparecen y, de momento, la manta no tapa ni arriba ni atrás.

Optimismo en medio del caos

Lo llamativo es que, pese al caos defensivo, Neville no pierde la fe en el proyecto. Al contrario, se muestra más optimista que en cualquier otro momento reciente con Chelsea. Le gustan las piezas que tiene Alonso por fuera, con los carrileros Pedro Neto y Jorrel Hato, y le convence el potencial ofensivo del equipo.

Su pronóstico es ambicioso, casi desafiante para lo que se ha visto hasta ahora: “Creo que pueden acabar segundos; terceros es lo más bajo que veo a Chelsea esta temporada. Estoy tan positivo como he estado en tres, cuatro, cinco años con Chelsea porque creo que van en la dirección correcta”.

Alonso, por su parte, no se esconde. Reconoce que el equipo debe ser mucho más compacto sin balón, que los espacios entre líneas y a la espalda de los centrales están costando puntos. Pero se aferra a algo que sí vio en el Emirates: carácter, espíritu de reacción, un equipo que, pese a los golpes, no se cae del todo.

Arsenal mira a Europa, Chelsea busca un plan

La victoria deja a Arsenal con una sensación de equipo serio, maduro, capaz de gestionar partidos complicados sin necesidad de brillar durante noventa minutos. Defiende junto, ataca con criterio y, sobre todo, transmite seguridad. Con Saliba aún en la recámara, el techo parece más alto cada semana.

Ahora el calendario se endurece. El conjunto de Arteta viaja a Italia para medirse a Napoli en la Champions League el miércoles, un examen europeo que pondrá a prueba esa solidez defensiva ante un rival con pólvora. Después, vuelta a la Premier League con una visita a Sunderland el sábado, otro escenario para comprobar si este arranque perfecto se convierte en tendencia de largo recorrido.

Chelsea, en cambio, entra en una semana clave de trabajo puertas adentro. Alonso tendrá casi siete días en el campo de entrenamiento para intentar recomponer una defensa que hace aguas por todos lados. Ajustar la línea de tres, corregir distancias, reforzar conceptos y, quizá, tomar decisiones incómodas con nombres propios.

El sábado, Hull City visita Stamford Bridge. No es un gigante, pero sí un rival lo bastante incómodo como para exponer, de nuevo, las costuras de un equipo en construcción. Arsenal ya ha enseñado que sabe ganar incluso sin su mejor central. La pregunta ahora es otra: ¿cuánto tiempo puede permitirse Chelsea seguir aprendiendo a defender a base de golpes?