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Andy Burnham y las cenas con el Manchester City: Revelaciones y polémica

Andy Burnham afronta nuevas preguntas tras revelarse dos cenas de hospitality con el presidente del Manchester City, Khaldoon Al Mubarak, durante su etapa como alcalde de Greater Manchester.

Las veladas tuvieron lugar en 2017 y 2018, en partidos en el Etihad Stadium, y figuraron en su momento en el registro de obsequios y hospitalidad de la Greater Manchester Combined Authority (GMCA). Sin embargo, no aparecieron detalladas en la declaración publicada este lunes por la propia GMCA sobre las reuniones del entonces alcalde con el club.

Cenas, registros borrados y un clima enrarecido

Burnham, hoy primer ministro y hasta junio alcalde metropolitano, lleva semanas bajo presión para aclarar el alcance de sus contactos con el Manchester City, después de que un comité independiente concluyera que el club violó de manera “sistemática” las normas financieras de la Premier League. El club ha recurrido el fallo.

En su comunicado, la GMCA mencionó una reunión formal con Al Mubarak en octubre de 2021, en el Global Investment Summit del Gobierno británico, organizada por el Department for International Trade. También citó un encuentro “informal en la grada” en el partido homenaje a Vincent Kompany en 2019.

El texto añadía que, “en su condición de alcalde, fue invitado como huésped del Manchester City en algunos partidos en casa”. Nada más. Ningún detalle sobre las cenas.

Los documentos anteriores de la GMCA, a los que ha tenido acceso la BBC, sí eran explícitos. En el registro figuraba una “cena con [el entonces líder del Manchester City Council] Richard Leese y el presidente del Man City” en un Everton–City en el Etihad, en agosto de 2017, valorada en 300 libras en concepto de hospitality. Otra entrada recogía una “cena con el presidente en el derbi Man City/Man Utd en el Etihad” en abril de 2018, estimada en unas 699 libras.

En la misma época, Burnham también declaró un par de entradas valoradas en 150 libras para un concierto de Ed Sheeran en el estadio en mayo de 2018.

Ese registro histórico ha desaparecido ahora de la web de la GMCA. Según la versión de la autoridad, se trata de una política interna: solo se publican las declaraciones del mandato actual. La BBC ha pedido explicaciones, ya que en la página siguen visibles entradas desde 2022, pese a que el mandato vigente comenzó en 2024.

Downing Street cierra filas, la oposición aprieta

Desde Downing Street se insiste en que no hay nada irregular. Fuentes del Gobierno defienden que se trató de hospitality en partidos en casa del City, correctamente declarado, y no de reuniones formales adicionales con el presidente del club.

Pero la tormenta política no amaina.

El ministro sombra de Deportes del Partido Conservador, Louie French, acusó al primer ministro de no cumplir con su propia promesa: “Andy Burnham prometió al país y a la Cámara de los Comunes total transparencia sobre sus tratos con el Manchester City. Eso era esencial tras su inadecuada intervención en el fútbol”.

La líder conservadora, Kemi Badenoch, ha ido más lejos y exige que el número 10 publique todos los detalles de los encuentros entre el primer ministro y altos cargos del club.

Burnham, por su parte, trató de rebajar la tensión la semana pasada en el pódcast The Rest Is Politics. “El líder de la oposición me ha pedido que publique los detalles de mis reuniones, cosa que estoy encantado de hacer y voy a hacer”, dijo. “Haré público con total claridad todo lo que he hecho trabajando con ellos en mi anterior cargo como alcalde de Greater Manchester. Ninguno de esos contactos es reciente, en realidad. Solo tuve una reunión significativa, y fue en 2021”.

La lista difundida este lunes por la GMCA recoge esas reuniones, pero no incluye el contenido de las conversaciones. Tampoco menciona de forma específica las dos cenas de hospitality con Al Mubarak. La BBC ha preguntado a la autoridad por esa omisión.

El telón de fondo: el caso Manchester City

Mientras la política discute sobre transparencia, el caso deportivo sigue su curso.

En septiembre, el Manchester City —dominador del fútbol inglés en la última década— fue declarado culpable por una comisión independiente de vulnerar las normas financieras de la Premier League durante un periodo de nueve años, entre 2009 y 2018. El informe habla de contratos “ficticios” con patrocinadores comerciales para canalizar de forma encubierta más de 830 millones de libras hacia la operativa futbolística del club.

Las sanciones todavía no se han hecho públicas. El City niega cualquier irregularidad y ha presentado recurso contra el veredicto.

El escrutinio sobre los vínculos entre las instituciones públicas de Manchester y los propietarios del club no es nuevo. Este mismo mes, Sir Richard Leese, que presidió el Manchester City Council durante 25 años hasta 2021, defendió un acuerdo de hace una década entre el consistorio y Abu Dhabi United Group (ADUG), el grupo propietario del City.

Según un informe de la Universidad de Sheffield, en ese acuerdo se cedieron terrenos a ADUG a “precios inferiores a los comparables”. Leese sostiene que el pacto fue beneficioso para la ciudad.

Con el futuro del Manchester City pendiente de un fallo definitivo y la figura del primer ministro sometida a lupa por sus antiguos contactos con el club, la pregunta ya no es solo qué sanción recibirá el campeón inglés. Es hasta qué punto la relación entre poder político y poder futbolístico puede seguir moviéndose en la penumbra sin provocar un terremoto mayor.