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Yang Hyun-jun: Un Gol Decisivo que Marca su Crecimiento en Celtic

Yang Hyun-jun se marchó como se van los futbolistas importantes: dejando un gol, tres puntos y un vacío evidente en el equipo que deja atrás.

Un golpe decisivo en Paisley

En el Marbill Coaches Stadium de Paisley, con el partido en el alambre, el surcoreano apareció justo cuando Celtic más lo necesitaba. Minuto 68, empate a uno ante St Mirren, el ambiente tenso y la grada local empujando. Entonces llegó la jugada.

Camilo Duran, igual de inspirado toda la tarde, filtró un pase magnífico. Yang atacó el espacio, controló y definió para el 2-1. Seco. Preciso. Letal. El tanto que decidió el duelo de Scottish Premiership y que mantuvo el arranque firme de Celtic en el campeonato.

Las imágenes posteriores lo dicen todo: Yang celebrando con rabia, rodeado por sus compañeros, con Liam Scales sumándose al abrazo. No era un gol más. Era la confirmación de un futbolista que ha dado un salto enorme en apenas un año.

De casi vendido a imprescindible

Cuesta recordarlo viendo su nivel actual, pero hace un año Yang estaba prácticamente con un pie fuera de Glasgow. Celtic aceptó una oferta de Birmingham City en torno a los 3 millones de libras. La operación no se cerró por los problemas evidentes del club en la ventana de fichajes del verano de 2025, una historia ya conocida y nada agradable para la afición.

Aquello que entonces pareció un síntoma de desorden deportivo hoy se ve como un giro decisivo. Porque el jugador que estaba en la rampa de salida se ha convertido en una pieza clave para Martin O’Neill.

Bajo la dirección del técnico irlandés, el surcoreano ha pulido su juego, ha ganado peso en el once y se ha transformado en un atacante completo. No solo desborda en banda. También decide partidos.

Su gol ante St Mirren fue el segundo consecutivo: ya había marcado días antes contra Aberdeen en Celtic Park. Dos encuentros seguidos viendo puerta, y no solo eso: dos actuaciones llenas de intención, confianza y personalidad.

Dueño de la banda… y algo más

Yang se siente cada vez más cómodo partiendo desde la izquierda. Se nota. Recibe, encara, se perfila hacia dentro, combina. Su fútbol fluye mejor por ese costado. Para Celtic, es casi ideal: en el lado opuesto, Haissem Hassan también se muestra natural y atrevido, aunque al egipcio todavía le falta ese último toque, la cifra, el gol o la asistencia que redondee sus actuaciones. Esa parte llegará. Todo en su juego apunta a ello.

Mientras tanto, el surcoreano ya ofrece lo que todo entrenador quiere de un extremo: desequilibrio y producción. Desborda, genera dudas en las defensas rivales y, como está demostrando, también sabe encontrar el camino al gol.

Por eso su ausencia pesa tanto.

Un adiós temporal que duele

El tanto en Paisley tuvo sabor a despedida. No definitiva, pero sí significativa. Yang se marcha ahora con la selección de Corea del Sur para disputar los Asian Games. No estará en el viaje a Perth para enfrentar a St Johnstone el miércoles. Tampoco en el doble duelo de Glasgow ante Rangers. Ni en el estreno de la Europa League frente a Ferencvaros, subcampeón húngaro.

Para O’Neill es un golpe evidente. Ha perdido a uno de sus activos más en forma justo antes de una de las series de partidos más exigentes del calendario. Para la afición, la sensación es similar: hace doce meses, su ausencia apenas habría levantado cejas; hoy, genera preocupación real.

Ese cambio de percepción es, en sí mismo, la medida del crecimiento del jugador.

El sello de O’Neill y el futuro que asoma

Yang se ha transformado bajo la tutela de un entrenador veterano que ha sabido leer sus virtudes y exigirle más. Más agresividad en el último tercio. Más determinación. Más impacto. El resultado está a la vista: un futbolista que no solo entra en el once, sino que lo mejora.

Cuesta encontrar en la plantilla reciente de Celtic a otro jugador que haya elevado tanto su nivel en tan poco tiempo. Del escaparate de salidas menores al escaparate europeo en apenas una temporada. De los rumores de venta a Birmingham a la conversación inevitable sobre un posible traspaso multimillonario en el futuro.

Si mantiene esta curva de rendimiento durante la temporada, no será extraño que el próximo verano aparezcan ofertas importantes. No es descabellado pensar en una cifra que supere con claridad los 25 millones de libras, viendo cómo se mueve el mercado y el valor creciente de los atacantes desequilibrantes.

Disfrutarlo mientras está

Por ahora, Celtic tiene algo muy claro: ha pasado de estar dispuesto a dejarlo marchar por 3 millones a depender de su chispa en los momentos clave. Y el gol en Paisley, con la asistencia de Duran y la celebración desatada junto a Scales, lo simboliza a la perfección.

El equipo lo echará de menos en las próximas semanas. El entrenador también. La grada, ni hablar. Pero su viaje con Corea del Sur añade otra capa a su historia: cuanto mejor rinda, más grande será el escaparate, y más corta puede ser su etapa en Glasgow.

La cuestión ya no es si Yang Hyun-jun puede ser decisivo para Celtic. Eso lo está respondiendo cada fin de semana. La verdadera pregunta es cuánto tiempo podrá el club retener a un jugador que, a base de goles como el de Paisley, empieza a jugar en otra escala.