Yang Hyun-jun se despide y deja a Celtic con un dilema
El gol de la victoria, una racha de forma brillante y, acto seguido, un vuelo largo hacia Japón. La noche de Yang Hyun-jun en Paisley tuvo algo de presentación estelar y de despedida forzada para un Celtic que sabe perfectamente lo que va a perder en las próximas semanas.
El extremo surcoreano, de 24 años, volvió a marcar por segundo partido consecutivo y completó la remontada del 2-1 ante St Mirren, después de que los locales se adelantaran y coquetearan con el liderato de la William Hill Premiership al descanso. Su premio: encabezar el viaje a los Juegos Asiáticos y perderse algunos de los partidos más delicados del arranque de temporada.
Un golpe, una reacción y un héroe inesperado
St Mirren se ganó el derecho a soñar pronto. Mediada la primera parte, un penalti por mano de Liam Scales permitió a Nikolas Agrafiotis abrir el marcador. Los locales, valientes y agresivos, olieron sangre. Durante 10 o 15 minutos, Celtic fue claramente segundo mejor. Martin O’Neill no lo disimuló.
"Jugaron muy, muy bien", admitió el técnico. "Nos causaron muchos problemas y se adelantaron. Hubo un tramo en la primera parte en el que fuimos claramente inferiores".
Al descanso, St Mirren miraba desde arriba a todos en la tabla y acumulaba 19 remates a puerta. No era un espejismo: el plan de Craig McLeish, basado en la posesión y en salir jugando desde atrás, estaba desarmando a los de Glasgow.
La respuesta llegó tras el descanso. Celtic salió con otra cara: más ritmo, más agresividad, menos dudas. Y encontró a un protagonista inesperado en las áreas rivales. Seis minutos después de la reanudación, el propio Scales, señalado en el penalti, se elevó en el área para cabecear el 1-1 y redimirse. El partido cambió de tono.
El zarpazo de Yang y una despedida incómoda
Con el empate, el duelo se abrió. St Mirren siguió fiel a su idea, intentando construir desde atrás, arriesgando. Y ahí, la calidad y la intensidad de Celtic terminaron por desnivelar la balanza.
A mitad de la segunda parte, una transición perfecta dejó a Yang en posición ideal para castigar. El surcoreano culminó el contragolpe con frialdad, sellando el 2-1 y firmando su segundo gol en otros tantos encuentros. Un golpe seco, de futbolista en plena confianza.
"Lo vamos a echar de menos. Está en un momento de forma realmente bueno", reconoció O’Neill, sin rodeos. Y fue más allá, recordando lo que se juega su jugador en Japón. Si su selección no gana el torneo, le espera el servicio militar nacional. "Espero que lo ganen", dijo el entrenador, consciente de que el futuro del extremo también se decide lejos de Glasgow.
Yang se marchó sustituido con una bolsa de hielo en la pierna, encendiendo alguna alarma. O’Neill, sin embargo, rebajó la preocupación: "Está bien. Si se hubiera levantado un poco antes, quizá habríamos seguido con él. Pero se le veía algo tocado, así que lo quitamos".
Entre tanto, Celtic ya sabe qué calendario deberá afrontar sin él: el desplazamiento entre semana a St Johnstone, dos duelos contra Rangers y el estreno en la Europa League ante Ferencvaros. No es precisamente una ausencia menor.
El riesgo de St Mirren y una derrota que duele
El gol de la victoria llegó de una jugada que explica el nuevo St Mirren. Camilo Duran robó el balón a Ryan Carr apenas diez metros dentro del campo de Celtic. Presión alta, riesgo máximo. Esta vez, la apuesta salió cara.
McLeish, no obstante, no se arrepintió del plan. Al contrario, lo defendió con firmeza. "Hubo muchas cosas buenas en nuestro juego", subrayó. Su frustración no venía del planteamiento, sino de la ejecución: "La pequeña frustración fue cuando estuvimos un poco imprecisos en la posesión. En la primera parte, las ocasiones de Celtic llegan por pérdidas nuestras en momentos en los que deberíamos ser más seguros con el balón".
El técnico enlazó esa idea con el tanto decisivo: "Incluso el segundo gol viene de no ser seguros con el balón". Pero se negó a señalar a sus futbolistas: "No podemos darles un palo por eso. Les pedimos que jueguen, que sean valientes con el balón. Solo tenemos que seguir haciéndolo mejor, seguir construyendo".
Lo cierto es que St Mirren nunca se descolgó del partido. Ni siquiera con el 2-1 en contra. "Durante toda la noche fuimos una amenaza. Incluso cuando vamos 2-1 abajo, mostramos mucha valentía y personalidad para seguir y seguir jugando", explicó McLeish. Su equipo encadenó quizá su mejor tramo en el tramo final, generó ocasiones claras y rozó el empate. "Probablemente fuimos algo desafortunados por no convertir alguna", lamentó.
La sensación en el vestuario local al cierre era tan clara como dolorosa: "Muestra dónde estamos: estamos muy decepcionados por no llevarnos nada".
Celtic se va de Paisley con tres puntos sufridos, un aviso serio sobre su fragilidad ante equipos valientes y la certeza de que pierde a uno de sus hombres más en forma justo cuando el calendario se endurece. Yang se marcha con un golazo en la maleta y un torneo que puede marcar su carrera. La pregunta es si, cuando regrese, el equipo seguirá en la misma pelea… o si estas semanas sin él habrán cambiado el guion de la temporada.






