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West Ham pide a sus aficionados dejar cántico ofensivo

West Ham ha dado un paso al frente. El club londinense ha instado con firmeza a sus aficionados a dejar de entonar un cántico “ofensivo y divisivo” que se escuchó en el estreno de la temporada de Championship ante Burnley.

Durante el 2-2 en Turf Moor del pasado domingo, un sector de la afición visitante coreó un cántico dirigido al extremo Manor Solomon que, según el propio club, contenía un “mensaje anti-Palestina”. El episodio ha encendido las alarmas en la directiva, que ha querido marcar una línea clara antes del primer partido en casa, ante Charlton.

En un comunicado, West Ham recordó a su hinchada “la responsabilidad que todos tenemos de representar al club de la manera correcta” y subrayó que “cada aficionado es un embajador de West Ham United”. El mensaje no deja espacio a la ambigüedad: el club no quiere ver asociada su imagen a consignas políticas o discriminatorias desde la grada.

La entidad insistió en que “independientemente de su origen, cada aficionado dentro de nuestra diversa base social debe poder disfrutar de ver jugar a su equipo sin miedo, discriminación ni abusos”. El club remarcó que sigue “comprometido con garantizar que todo el mundo se sienta seguro, respetado e incluido”.

West Ham no reniega del ruido ni de la pasión. Al contrario. “Entendemos que cantar y corear es una parte tradicional y profundamente arraigada de la experiencia en día de partido”, reconoce el texto. Pero ahí marca el límite: anima a sus seguidores a “cantar alto y orgullosos sobre su club y los jugadores que visten la camiseta claret and blue”, pero “nunca de una forma que genere división o cause ofensa entre otros aficionados”.

En el centro de la polémica aparece Manor Solomon, recién llegado desde Tottenham. Internacional con Israel en 49 ocasiones, el extremo de 27 años llega con un currículum notable: tres títulos de liga con Shakhtar Donetsk en Ucrania, una etapa cedido en Fulham y un papel clave en el ascenso de Leeds, al que ayudó a conquistar el Championship en la temporada 2024-25.

Su fichaje debía ser una pieza más en la reconstrucción deportiva. Ahora, sin quererlo, se ha convertido también en el punto de partida de un mensaje institucional contundente: la grada de West Ham puede rugir, puede presionar, puede empujar. Pero no a cualquier precio.