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Unai Emery despide a Ollie Watkins entre lágrimas y disculpas

Unai Emery no se escondió. El técnico de Aston Villa reconoció que Ollie Watkins se negó a jugar el domingo, reveló que el delantero pidió perdón al vestuario y, aun así, le dedicó una despedida cargada de emoción al que ha sido su gran referencia ofensiva.

Watkins, rumbo a Arabia Saudí para cerrar su fichaje por Al-Hilal por 51 millones de libras, deja un vacío enorme. También una huella. Es el máximo goleador de Aston Villa en la Premier League, con 91 tantos, dentro de un registro total de 108 goles en todas las competiciones desde que llegó procedente de Brentford en 2020 por 28 millones.

El episodio feo llegó en su último capítulo. El delantero, ya con la salida encarrilada, se declaró no disponible para el duelo ante Brighton. Una decisión que dolió. Emery lo contó sin dramatismos, pero sin maquillajes.

“Nos dijo después del partido contra Brighton que lo sentía y que había cometido un error. Se equivocó, pero lo aceptamos. Los jugadores también”, explicó el entrenador, dejando claro que la herida no se agrandará en el vestuario.

La respuesta del grupo fue clave. No hubo linchamiento interno. Hubo perdón. Pesó más el historial de compromiso que un desplante en la recta final. Emery se encargó de recordarlo.

“Su compromiso y su comportamiento fueron fantásticos. Es un tipo fantástico, incluso más que como jugador”, subrayó el técnico español, que describió una despedida muy lejos del tópico frío de los traspasos millonarios: “Le dije adiós con un gran abrazo y con pequeñas lágrimas”.

Detrás de las cifras y de los millones, queda la imagen de un entrenador emocionado y de un goleador que se marcha en el pico de su carrera, camino de un nuevo reto en la Saudi Pro League.

Pero Villa no se detiene. El club ya se mueve para cubrir el hueco. Salvo giro inesperado, Nicolas Jackson llegará desde Chelsea por 65 millones de libras para ocupar el puesto de Watkins y convertirse en la nueva referencia del ataque.

Emery lo dejó claro con una frase que marca el cambio de era: “Ahora es un nuevo capítulo aquí con Nicolas Jackson”.

El máximo goleador de la era reciente se va. Otro llega con la obligación de sostener —o elevar— el nivel que ha devuelto a Aston Villa a la élite. La historia de Watkins en Birmingham se cierra con disculpas, goles y lágrimas; la de Jackson está a punto de empezar bajo una exigencia feroz.