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El silencio de De Zerbi tras la derrota ante Aston Villa

El ambiente en el Tottenham Hotspur Stadium tocó fondo el sábado. No fue solo la derrota. Fue el modo. Y fue, sobre todo, la reacción de Roberto De Zerbi: silencio absoluto en el vestuario.

El técnico italiano decidió no pronunciar una sola palabra a sus jugadores tras el desplome de su equipo. Nada de bronca, nada de consuelo. Solo silencio. Después lo explicó: no quería dejarse llevar por el impulso ni decir algo de lo que pudiera arrepentirse.

«Quizá es mejor. No hablé con los jugadores hoy porque no quería decir nada. No, no tengo nada contra ellos», aclaró De Zerbi, subrayando que se trata de una búsqueda de calma, no de una ruptura con el grupo.

Goles “inaceptables” y líderes ausentes

Lo que realmente encendió al entrenador fue la forma en que su equipo se desmoronó. Tottenham encajó un gol mientras jugaba con diez por una lesión facial de Micky van de Ven. Más tarde, cayó ante un simple balón largo sacado desde un saque de puerta. Demasiado barato para este nivel. Imperdonable para De Zerbi.

«Encajamos un gol inaceptable de un saque largo, con un balón largo, y lo sabíamos antes del partido, porque esta temporada Aston Villa está jugando un 86 por ciento más de balones largos que la pasada y hablamos de ello en muchas, muchas reuniones», lamentó el técnico.

No fue un despiste aislado. Para De Zerbi, fue un síntoma. Un equipo que se parte cuando cambia el guion del partido, que no sabe sufrir cuando no domina el balón. Y ahí, señaló directamente a sus hombres más experimentados.

«Es mi responsabilidad, asumo mi responsabilidad, pero en ese momento del partido, cuando el partido es diferente a tener la posesión y jugar en el último tercio, porque no podemos jugar 90 minutos en el último tercio como en la primera parte, porque hay un rival, Aston Villa no es un equipo tan malo, es un buen equipo. Y en el momento en que tenemos que defender y defender compactos, los líderes tienen que ser líderes y guiar al equipo», insistió.

El mensaje es claro: el plan táctico se conocía, los avisos estaban sobre la mesa, pero los veteranos no sujetaron al equipo cuando el choque se volvió incómodo.

Solanke, muy lejos de su mejor versión

A la frustración por la derrota se suma otra preocupación: el flojo arranque de Dominic Solanke. Fichaje de peso, delantero llamado a ser referencia, pero hoy muy lejos del nivel esperado. Un mes de competición y la sensación de que juega encogido.

De Zerbi no lo esconde. El punta no está bien ni física ni mentalmente.

«Necesitamos más de él, seguro, pero es uno de mis jugadores, me gusta Dom como jugador y me quedaré con él hasta el final. Tiene que quedarse, sentirse mejor, su condición física no es lo suficientemente buena, seguro, pero es normal para él. Quizá ahora no tiene suficiente confianza en sí mismo, porque es mucho mejor que este Dominic Solanke», explicó el italiano.

No hay señal de castigo ni de ruptura, pero sí una exigencia alta y pública. El mensaje va hacia fuera, pero sobre todo hacia dentro: el equipo necesita al verdadero Solanke, y lo necesita ya.

Un parón que llega como oportunidad

Ahora se abre un parón internacional de tres semanas. Para muchos entrenadores, un corte incómodo. Para De Zerbi, una oportunidad.

Una parte importante de la plantilla se marchará con sus selecciones. Mantendrán ritmo, competirán, seguirán sumando minutos lejos del club. Para el técnico, eso no es un problema. Su mirada está puesta en los que se quedan.

Con ese núcleo, planea un bloque de trabajo duro, casi de pretemporada comprimida. Físico, intensidad, correcciones.

«Los jugadores que van con la selección tienen que jugar, tienen que trabajar, y los otros jugadores como [Conor] Gallagher, Solanke, Tosin [Adarabioyo], [Marcos] Senesi, Savio, seguro que tenemos que trabajar más porque la condición física no me gustó en este partido», remató De Zerbi.

Silencio en el vestuario, palabras duras fuera, y un parón que se convierte en examen interno. La cuestión es sencilla y brutal: cuando vuelva la liga, ¿seguirá este Tottenham derrumbándose con un balón largo… o aparecerán, por fin, los líderes que su entrenador reclama?