Tensión entre Federación Jordana de Fútbol y FIFA: Acusaciones de Chantaje
La tensión entre la Federación Jordana de Fútbol y la cúpula de FIFA subió un peldaño más, pero esta vez con un giro incómodo: el dinero que llevaba meses bloqueado llegó justo después de una acusación pública de chantaje.
El dinero llega… ocho meses tarde
El presidente de la Federación Jordana, el príncipe Ali bin Hussein, confirmó que los jugadores y el cuerpo técnico de la selección han recibido finalmente las primas pendientes por su participación en la Arab Cup 2025 y, en concreto, por haber alcanzado la final del torneo disputado en Qatar el pasado diciembre.
Según explicó Ali en X, el pago se hizo efectivo este jueves por la mañana. “Gracias a la administración de FIFA por, de repente esta mañana, entregar lo que se debía a nuestros jugadores y cuerpo técnico, por el acceso de la selección nacional de Jordania a la final de la FIFA Arab Cup en Qatar el pasado diciembre”, escribió. Y remató con un dardo directo: “Era una financiación que debía haberse recibido hace ocho meses”.
El retraso no era un detalle menor para la federación. El propio Ali había señalado ese premio como uno de los problemas que arrastraba el fútbol jordano desde finales de 2024, una situación que, a su juicio, se cruzó de forma nada inocente con las maniobras políticas en torno a la presidencia de FIFA.
Acusaciones de chantaje y presión política
Dos días antes de que llegara el dinero, el príncipe Ali había acusado abiertamente a FIFA de chantaje. En el centro de la tormenta, Gianni Infantino y su controvertido plan para vender una parte de los derechos comerciales del Mundial, una propuesta que generó un rechazo frontal de varias confederaciones y federaciones nacionales y que acabó siendo abandonada.
Ali aseguró que, durante el Mundial, desde FIFA se le trasladó verbalmente que un apoyo explícito al presidente “ayudaría mucho” a resolver los problemas de la federación jordana. Entre ellos, precisamente, el pago de las primas por la Arab Cup.
La secuencia es incómoda: meses de espera, acusaciones públicas de chantaje, y el dinero que aparece, de repente, una mañana. Desde FIFA, por ahora, silencio. El organismo no respondió a las solicitudes de comentario sobre las acusaciones del dirigente jordano.
Ali no se mueve: “No apoyaremos a Infantino”
Que el dinero haya llegado no cambia la posición política de Jordania. Ali lo dejó claro en sus declaraciones: el pago es un alivio para los futbolistas y el cuerpo técnico, pero no borra las dudas sobre la forma de gobernar el fútbol mundial.
El presidente de la federación describió el episodio como “sintomático de esas mismas dificultades que todos afrontamos y que suelen estar ligadas a las elecciones presidenciales de FIFA”. Y marcó una línea roja inequívoca: “No cambia mi posición clara sobre el liderazgo de FIFA: mi federación y yo no respaldaremos al presidente Infantino, ni votaremos por él”.
En un contexto en el que muchas federaciones miden cada palabra cuando se trata de la presidencia de FIFA, el mensaje de Ali rompe el guion habitual y coloca a Jordania en el bloque de oposición abierta al actual mandatario.
Infantino resiste y busca un cuarto mandato
Mientras tanto, la maquinaria de FIFA intenta contener el daño. Tras el estallido de la polémica por el proyecto de venta de derechos comerciales del Mundial, el organismo se vio obligado a pedir disculpas a sus miembros por los errores cometidos en la gestión de la propuesta. Lo hizo en una reunión de crisis celebrada en Marruecos el miércoles.
Pese a las disculpas, la cúpula de FIFA cerró filas en torno a Infantino. El respaldo interno se mantiene, al menos de puertas afuera, mientras el suizo aspira a prolongar su mandato hasta una cuarta y última etapa, con las elecciones fijadas para marzo.
En ese tablero global, la voz de Jordania puede parecer menor frente al peso de las grandes potencias futbolísticas. Pero el relato que deja este episodio —primas retrasadas, acusaciones de chantaje, dinero que llega en el momento más político posible— alimenta una pregunta incómoda para muchas federaciones: cuánto cuesta, en realidad, decir “no” al presidente de FIFA en plena carrera electoral.





