El sueño galáctico de Madrid: Olise y su posible fichaje
El mercado se agita otra vez alrededor del Real Madrid. Y esta vez el epicentro tiene nombre propio: Michael Olise. Desde Alemania llegan informes de que el club blanco estudia una operación que no solo desafiaría a Bayern, sino que podría tumbar el histórico récord de Neymar. Sobre la mesa, según diversas fuentes, se maneja un paquete cercano a los 223 millones de euros por el ex jugador de Crystal Palace.
No es un capricho pasajero. Olise ha aterrizado en Alemania como un vendaval y se ha instalado de inmediato entre los atacantes más productivos del continente. Gol, último pase, pausa y desborde: un perfil que encaja de lleno en la vieja obsesión de Florentino Pérez por reunir al mejor talento ofensivo del planeta. Su capacidad para moverse por todo el frente de ataque lo convierte en un objetivo prioritario para los actuales campeones de Europa.
Zamorano enciende la mecha: “¡Lo compraría mañana!”
La operación aún se cocina en los despachos, pero el debate ya hierve entre leyendas del club. Iván Zamorano, icono del madridismo entre 1992 y 1996, no se anduvo con rodeos al hablar con Marca sobre el nombre de Olise. El chileno, siempre directo, dibujó un once de fantasía sin pestañear.
«¡Yo compraría a Olise mañana! Y jugaría con Olise, Kylian Mbappé, Vinicius, y traería a Enzo Fernández para ponerlo en el centro del campo. Ya tenemos lateral derecho, central… con eso tendríamos un gran equipo», lanzó, sin matices.
La frase resume el sentir de buena parte del entorno blanco: juntar a Olise con Mbappé y Vinicius significaría construir un tridente de época. Un ataque diseñado para aterrorizar defensas en Europa durante años.
Brillo arriba, dudas atrás
Zamorano, sin embargo, no se deja cegar por los fuegos artificiales. Su entusiasmo convive con una lectura crítica de la última temporada, en la que vio a un Madrid partido en tres trozos: delanteros, centro del campo y defensa.
«Tenemos dos delanteros de clase mundial y no hay duda de que el equipo debe construirse alrededor de eso», recordó. El chileno subrayó que en la campaña 2025-26 se notó «un desequilibrio entre los atacantes, el mediocampo y la defensa». Tener a dos “monstruos” como Vinicius y Mbappé, avisó, no puede convertirse en excusa para descuidar el resto del bloque.
Su receta es clara: aprovechar la opción de sumar a otro atacante del máximo nivel, sí, pero acompañarlo de centrales fiables y centrocampistas totales que sostengan al equipo. Un Madrid más compacto, que defienda y ataque como una unidad, no solo como un escaparate de estrellas.
Olise, entre el ruido del mercado y el ruido del Mundial
Mientras su nombre domina titulares y tertulias, Olise mira a otro frente: el Mundial 2026 con Francia. En la concentración no se habla de cifras astronómicas, sino de tarjetas amarillas y sanciones. La Fédération Française de Football (FFF) ha recurrido ante la FIFA la amonestación que vio el mediapunta en el sufrido 1-0 ante Paraguay en octavos de final.
La acción llegó en un partido caliente, con tensión en cada choque. Olise fue amonestado tras un encontronazo con Matías Galarza en un duelo áspero que se decidió gracias a un penalti transformado por Kylian Mbappé. Francia sobrevivió, pero el cuerpo técnico y la federación no quieren perder a uno de sus jugadores más determinantes por una tarjeta que consideran injusta.
El grupo lo tiene claro: hay que blindar a sus figuras en el tramo decisivo del torneo. Cada detalle cuenta, cada sanción puede cambiar un Mundial. Y Francia ya mira al siguiente obstáculo.
Un cruce con Marruecos… y una sombra blanca
El 9 de julio espera Marruecos en cuartos de final. Un rival incómodo, físico, competitivo, que ya sabe lo que es incomodar a gigantes del fútbol europeo. Olise llega a esa cita con el foco dividido: sobre el césped, la misión es llevar a su selección un paso más cerca del título; fuera de él, su nombre se ha convertido en una pieza central del próximo gran movimiento del mercado.
Si la FFF logra limpiar su tarjeta, Didier Deschamps dispondrá de su playmaker con menos riesgo de suspensión en las rondas finales. Si el Madrid decide dar el paso definitivo por esos 223 millones, el fútbol europeo podría amanecer con un nuevo orden ofensivo.
Por ahora, Olise corre, regatea y compite con la camiseta de Francia. Pero cada vez que toca el balón, en el Bernabéu ya se imaginan cómo sonaría ese mismo gesto vestido de blanco. Y la pregunta empieza a imponerse sobre el ruido: ¿se atreverá Florentino a romper otra vez el mercado para construir el próximo superataque de la década?






