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Stefan de Vrij, un pilar para la reconstrucción griega

El proyecto ambicioso de un histórico del fútbol griego está a punto de recibir una pieza de jerarquía europea. Según informa Eindhovens Dagblad, Stefan de Vrij, excentral de Feyenoord y pilar durante años en la Serie A con Lazio e Inter, se prepara para iniciar una nueva aventura en el continente tras superar las 300 apariciones en el campeonato italiano. El acuerdo aún no está firmado, pero en los despachos dan por hecho que la operación se cerrará en cuestión de horas.

Para el club ateniense, que viene de una temporada dolorosa, la llegada del internacional neerlandés es algo más que un simple fichaje. Es una declaración de intenciones. El equipo terminó cuarto en la Superliga griega, a 20 puntos del campeón AEK Athens, un abismo que aceleró una profunda sacudida interna.

Un gigante herido que decide reaccionar

La mala campaña tuvo una consecuencia inmediata: la destitución de Rafael Benítez. El técnico español, con pasado en Liverpool, no logró enderezar el rumbo y el club decidió cortar por lo sano. En su lugar aterriza Jacob Neestrup, danés, 38 años, reputación en alza tras cuatro años exitosos al mando de FC Copenhagen.

Neestrup llega con ideas claras. Quiere una defensa con experiencia europea de élite, una línea de atrás capaz de sostener un proyecto que apunta alto y no admite más excusas. En ese tablero, De Vrij aparece como la pieza ideal: liderazgo, lectura táctica, años de batallas en Italia y un palmarés que impone respeto en cualquier vestuario.

Un vestuario con acento neerlandés

En el Estadio Olímpico, De Vrij no aterrizará en territorio desconocido. Encontrará un núcleo con lazos evidentes con el fútbol neerlandés. Compartirá vestuario con Cyriel Dessers, delantero que firmó tres goles en ocho partidos en su primera temporada en Grecia, y con Tonny Vilhena, centrocampista con un año más de contrato y trayectoria también ligada a los Países Bajos.

Ese entorno facilita la integración de un jugador que, a sus 32 años, no llega a Grecia para adaptarse con calma, sino para mandar desde el primer día. Su hoja de servicios lo avala: tres títulos de Serie A, tres Coppa Italia y tres Supercoppa Italiana con el Inter. Un currículum que cualquier club de la Superliga miraría con envidia.

Verano intenso, urgencia máxima

El contexto no admite pausas. El club vive una sequía de títulos ligueros que se remonta a 2010, una eternidad para una institución acostumbrada a pelear arriba. La directiva ha diseñado un verano exigente, con una preparación que apunta tanto al físico como al carácter competitivo de la plantilla.

El equipo volará la próxima semana a los Países Bajos para un stage de pretemporada. En la agenda, un amistoso de nivel ante Ajax, un termómetro perfecto para medir el estado de una defensa que podría ya contar con su nuevo líder si todo avanza según lo previsto.

De Vrij, que se quedó fuera del último Mundial por una persistente lesión en la ingle, quiere pasar página cuanto antes. El objetivo es claro: completar el reconocimiento médico sin contratiempos, firmar y ponerse a las órdenes de Neestrup lo más rápido posible.

Porque este fichaje no se entiende como un simple refuerzo. Se interpreta como el inicio de una reconstrucción que no admite medias tintas. La pregunta ya no es si De Vrij encajará en Grecia, sino cuánto puede cambiar el techo competitivo de un club que lleva demasiado tiempo mirando el título desde lejos.