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Simeone incluye a Julián Álvarez para el partido en Bilbao

Diego Simeone no dudó. Pese a una semana enredada en rumores, frustraciones y enfermedad, confirmó que Julián Álvarez viajará con el Atlético de Madrid para el duelo de LaLiga ante el Athletic Club en San Mamés.

El delantero de 26 años vuelve a escena tras unos días turbulentos: se perdió dos entrenamientos por un cuadro vírico justo después de enterarse de que el club cerraba la puerta a su sueño de fichar por el Barcelona. El golpe fue doble: sin salida al eterno rival y sin opción de desahogo sobre el césped.

Simeone, sin embargo, eligió el tono pedagógico. Ante los medios, habló menos de castigos y más de crecimiento personal para el ex de Manchester City. «Julián Álvarez estará en la convocatoria mañana. Está entrenando bien y esperamos lo mejor de él, como de todos sus compañeros», subrayó el técnico argentino, marcando el terreno: cuenta con él, lo necesita y no piensa dejarle al margen.

La tensión entre jugador y club llegó al límite cuando el Atlético publicó dos comunicados en apenas 24 horas dejando claro que no permitiría su marcha al Barça. El mensaje fue contundente hacia fuera… y hacia dentro. El club sí estaba dispuesto a estudiar un regreso a la Premier League con Arsenal, con conversaciones directas con los ‘gunners’, pero nada cristalizó. Julián tuvo que asumir la realidad: seguir vistiendo de rojiblanco.

Simeone no esquivó el tema. Lo convirtió en una lección. «Para mí, la vida está llena de oportunidades. Y ahora Julián tiene una oportunidad. Muchas veces nos pasamos la vida juzgando, y tenemos que preocuparnos menos por eso y aprender más. Ojalá esto le haya servido como aprendizaje», reflexionó. Y remató con un deseo tan simple como exigente: «Espero que esté feliz… y que lo demuestre haciendo goles».

El mensaje es claro: apoyo, sí; complacencia, no. El entrenador quiere que su delantero se sienta respaldado, no señalado por haber mirado de reojo al mercado en verano. La gestión de vestuario del Cholo vuelve a estar en primer plano. No se trata solo de recuperar a un futbolista, sino de relanzar a un goleador que ya suma 49 tantos en 107 partidos con los colchoneros.

El futuro de Álvarez fue uno de los grandes culebrones del tramo final del mercado estival. Su petición privada para ir al Barcelona agitó los despachos y generó fricción interna. El club catalán apretó, pero la cúpula rojiblanca se cerró en banda: reforzar a un rival directo por la Liga no entraba en los planes. Con Arsenal, en cambio, el tono fue muy distinto. Hubo apertura, hubo diálogo, hubo negociación. Faltó acuerdo.

Días atrás, Simeone ya había marcado la línea pública. Prometió arropar al jugador pese al ruido de los despachos. Aseguró que haría «todo» lo posible para que el campeón del mundo en 2022 se sintiera «importante» a su regreso. Ese compromiso se pone ahora a prueba, con el balón de vuelta en el césped y el foco sobre el argentino.

Pese a su buen registro goleador desde que aterrizó en Madrid, a Álvarez aún se le resiste su primer título con el Atlético. Esa espina explica parte de la inquietud de las últimas semanas: la ambición de pelear por los grandes trofeos choca con la dureza de un campeonato dominado por Real Madrid y Barcelona. Pero la ecuación es sencilla: para optar a todo, el Atleti necesita la mejor versión de su ‘9’.

La visita a un Athletic Club en plena forma, en un San Mamés que no perdona debilidades, es una prueba de carácter. Para el equipo y, sobre todo, para él. Cada control, cada desmarque, cada remate será observado con lupa por aficionados y prensa, atentos a cualquier gesto que delate si la herida del mercado sigue abierta o empieza a cicatrizar.

El Atlético se mantiene bien colocado en la tabla, pero si quiere discutir el título a Real Madrid y Barcelona no puede permitirse un Julián Álvarez a medias. Simeone ya ha movido ficha: lo mete en la lista, lo coloca en el escaparate y le señala el camino. Ahora la respuesta le pertenece al delantero. En Bilbao, lejos de los despachos, solo hablarán los goles.