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Shaun Maloney asume un rol clave en el ataque del Celtic

Shaun Maloney no quiere limitarse al papel de asistente en la sombra. Esta temporada, el segundo de Martin O'Neill asumirá un rol mucho más directo con los hombres de ataque del Celtic, aprovechando el vacío que han dejado los cambios en el cuerpo técnico.

En Rugby Park, tras el partido de la Premiership escocesa entre Kilmarnock y Celtic del 9 de agosto de 2026, el excentrocampista de los Hoops explicó que su día a día cambiará de forma notable. Hasta ahora, gran parte de su trabajo se desarrollaba lejos del césped. Eso se acabó.

Maloney se encargará del trabajo individual con los atacantes, una parcela que el curso pasado pertenecía a Gavin Strachan y Greg Wallace, ambos ya fuera del club. Strachan llevaba el peso de esas sesiones específicas después de los partidos, mientras que Wallace, que recientemente se marchó a Arabia Saudí junto a Brendan Rodgers, completaba ese enfoque detallista con los delanteros.

“Yo hacía cosas más alejadas del campo, así que esta temporada asumiré más de ese trabajo”, explicó Maloney, que no dudó en subrayar el mérito de sus excompañeros de staff en el desarrollo individual de los jugadores. Ahora, ese testigo pasa a sus manos.

Dentro del cuerpo técnico, los roles se han redistribuido con precisión. Stephen McManus y Mark Fotheringham continúan centrados en otras líneas y posiciones, mientras que la responsabilidad específica sobre los futbolistas más ofensivos recae en Maloney. Él será quien pula los detalles en los metros finales.

El momento no puede ser más exigente. La competencia en la delantera del Celtic se ha disparado. Yang Hyun-jun, Jota, James Forrest, Sebastian Tounekti y el fichaje veraniego Camilo Duran pelean por hacerse un hueco en las bandas y en la línea de ataque. A ellos se sumará Haissem Hassan, llamado a ofrecer a O'Neill una alternativa más en los costados.

Con tantos candidatos y tan poco espacio, cada sesión cuenta. Cada corrección, cada vídeo, cada charla individual puede marcar la diferencia entre ser titular o quedarse mirando desde el banquillo.

O'Neill, por su parte, ha sido cristalino con su idea para los extremos. Los quiere agresivos, decididos, sin miedo al error cuando se encuentran en el uno contra uno. Nada de refugiarse en el pase fácil hacia atrás. El técnico busca desequilibrio, riesgo y carácter en banda.

Maloney lo resumió con claridad al explicar la filosofía del entrenador: Martin exige que los extremos encaren cuando el equipo les genera el uno contra uno. Les transmite confianza para que lo hagan y les quita el peso de la pérdida: no deben obsesionarse con el fallo, sino con el intento.

En un Celtic obligado cada año a dominar y a marcar la diferencia desde el talento ofensivo, el nuevo papel de Maloney se convierte en una pieza clave del proyecto. Si sus sesiones individuales consiguen afilar a esa nómina de atacantes, la pregunta no será quién juega, sino quién se atreve a sacarles la pelota cuando encaran al defensa.