Santos avanza a cuartos de final: Neymar brilla en el Mangueirão
Santos ya está en los cuartos de final de la Copa do Brasil. El marcador dice 1-0 ante Remo. La historia, sin embargo, va mucho más allá del resultado.
Un partido cerrado, decidido por los cambios
Tras el 0-0 en la ida en Vila Belmiro, el ambiente en el Mangueirão era de final anticipada. Remo empujó con el respaldo de su gente, Santos administró, midió riesgos y esperó su momento. La primera parte se consumió en un pulso trabado, con pocas ocasiones claras y muchos nervios.
El giro llegó en el descanso. Neymar, suplente de inicio, entró por Gabriel Bontempo y cambió el tono del encuentro. No necesitó deslumbrar cada vez que tocó la pelota, pero cada intervención suya cargó de electricidad el campo. Bajó a recibir, tiró diagonales, forzó faltas, aceleró cuando el partido pedía pausa.
La presión terminó por romper a Remo. En una de esas arrancadas, Neymar atacó el área con decisión, se metió entre líneas y encontró el hueco justo para habilitar a Rony, también ingresado desde el banquillo. Rony no dudó: toque preciso y gol. Gol que vale un pase a cuartos, un alivio deportivo y un respiro económico importante para Santos.
Remo, herido, fue con lo que le quedaba. Centros, balones divididos, empuje más que fútbol. Santos resistió y el pitazo final certificó la clasificación. Pero el verdadero estallido llegaría después.
Besos, bailes y gritos de “¡Eliminados!”
Neymar había sido blanco de silbidos y burlas desde el calentamiento. Cada toque suyo en el Mangueirão llegó envuelto en una mezcla de abucheos y hostilidad. Al final, decidió responder.
Camino al vestuario, el astro brasileño devolvió los ataques con ironía: se giró hacia la grada y lanzó besos al público local. El gesto encendió todavía más a la hinchada de Remo, que no había digerido la eliminación ni el protagonismo del delantero.
La escena se trasladó a la zona mixta. Allí, Neymar fue más lejos: bailó de forma provocadora y gritó “¡Eliminados! ¡Eliminados!” a dirigentes y aficionados de Remo que se encontraban en el área. El ambiente, ya caliente, se volvió casi irrespirable.
La respuesta desde la tribuna fue inmediata: insultos, gestos obscenos, brazos al aire buscando un destinatario. Solo las vallas de seguridad y la intervención de los responsables del operativo evitaron que el cruce verbal derivara en algo físico. La clasificación de Santos quedó envuelta en un clima de hostilidad que contrastó con la euforia visitante.
El presidente de Remo carga contra Neymar
La noche no terminó con el pitazo ni con los gritos en la zona mixta. El episodio se trasladó a los micrófonos. Antonio Carlos Teixeira, presidente de Remo, no escondió su indignación al hablar con el medio O Fluxo.
Sus palabras fueron directas, sin filtros, apuntando a la figura de Neymar como ejemplo negativo para los más jóvenes. “Ese vagabundo Neymar, que es idolatrado por muchos niños, vino a hacer sus payasadas aquí y luego a provocarnos. Somos culpables de idolatrar a un montón de vagabundos como ese tipo”, lanzó el dirigente, visiblemente molesto por lo sucedido.
La crítica fue tan personal como dura. Para Teixeira, el comportamiento del delantero en el Mangueirão rompió cualquier código de respeto que, a su juicio, debería acompañar a una figura de ese calibre.
Clasificación, dinero y un futuro en duda
Entre tanto ruido, hay un hecho deportivo incontestable: Neymar resultó decisivo. Entró con el partido bloqueado, aportó claridad en los metros finales y fabricó la jugada que Rony convirtió en el gol de la clasificación. A sus 32 años, el ex Paris Saint-Germain y Barcelona demostró que todavía puede inclinar eliminatorias con un par de acciones bien elegidas.
Para Santos, el pase a cuartos no solo mantiene vivo el sueño de título en la Copa do Brasil. También representa una inyección económica importante por el premio de alcanzar los últimos ocho, un factor clave en un club que busca reconstruirse y volver a competir al máximo nivel.
Ahora se abre otro frente: el disciplinario. Las provocaciones, los gestos hacia la grada y el cruce con dirigentes y aficionados de Remo quedarán bajo la lupa de las autoridades del fútbol brasileño, que analizarán los informes del partido y de la seguridad del estadio. Sanciones, multas o advertencias están sobre la mesa.
Todo esto llega, además, en un momento de incertidumbre personal para el propio Neymar. Hace poco anunció su retiro de la selección y ha admitido públicamente que no sabe “cuánto tiempo más” seguirá jugando. Su idea, por ahora, es cumplir su contrato hasta diciembre y, a partir de ahí, tomar una decisión sobre su futuro.
En Belém dejó una actuación que recuerda por qué sigue siendo determinante. Y una noche que reabre el viejo debate: ¿hasta dónde puede llegar el genio cuando su carácter, dentro y fuera del campo, sigue encendiendo cada estadio que pisa?





