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Rooney defiende a Tuchel pero plantea la sombra de Guardiola

Wayne Rooney no se anduvo por las ramas. Para el histórico capitán de Inglaterra, la Federación debe mantener a Thomas Tuchel al mando de la selección… a menos que se abra una puerta casi imposible: Pep Guardiola.

La derrota por 2-1 ante Argentina en semifinales del Mundial todavía escuece. Inglaterra se dejó escapar una ventaja de 1-0 en el tramo final y las decisiones de Tuchel desde el banquillo quedaron bajo el microscopio. Aun así, el alemán conserva el respaldo del FA y ya ha dejado claro que quiere liderar a los Three Lions rumbo a la Euro 2028.

Rooney, sin embargo, llevó el debate un paso más allá en su programa, The Wayne Rooney Show.

“No veo a nadie más ahí fuera ahora mismo, a no ser que vayas y traigas a Pep Guardiola. Si Pep está disponible, entonces quizá vas y le traes”, afirmó. Para él, la ecuación es sencilla: o sigues con Tuchel o apuntas al técnico que ha redefinido el fútbol de clubes en la última década.

Tuchel, respaldado… pero bajo lupa

Tuchel firmó en febrero una ampliación de contrato por dos años, después de haber llegado en enero de 2025 con una misión muy clara: ganar el Mundial en 18 meses. El plan era ambicioso, casi quirúrgico. El desenlace, cruel.

El FA ya había tanteado a Guardiola antes de apostar por Tuchel. Incluso se habló de un acuerdo verbal con el técnico catalán antes de que el alemán tomara el relevo. Ese contexto hace aún más ruidoso el comentario de Rooney, que no se limita a defender al actual seleccionador; marca un listón.

“Creo que es un entrenador de primer nivel y lo que hacen los grandes entrenadores es aprender de los errores, mejorar y hacerse mejores”, subrayó sobre Tuchel. Para Rooney, despedirle ahora abriría un vacío difícil de llenar: “Si le despedimos, ¿qué entrenador vamos a traer? Y no creo que haya nadie ahí fuera tan bueno como Thomas Tuchel, salvo Guardiola”.

Ahí está el núcleo de su postura: Tuchel, sí. Pero por debajo de Guardiola en el imaginario de Rooney.

La herida del Mundial y la lección pendiente

El gran pero, para Rooney, está en la falta de rodaje de Tuchel en torneos de selecciones. Y no lo disimula: “Lo más importante para mí es que no tiene experiencia en Mundiales. Tuvimos exactamente lo mismo con Fabio Capello”.

El exdelantero no cuestiona solo decisiones puntuales, sino la curva de aprendizaje que exige un torneo corto, con alta tensión y sin red: “El Mundial es diferente y necesitas sentir ese entorno, y ahora ya lo ha sentido”. Es decir, el golpe ante Argentina puede convertirse en el peaje necesario para que el alemán entienda el ritmo emocional y táctico de una Copa del Mundo.

Ese argumento juega a favor de la continuidad. Tuchel ya ha pasado por el fuego. Sabe lo que es gestionar una ventaja en una semifinal, lidiar con la presión de un país entero y convivir con el escrutinio diario. Cambiar ahora supondría empezar de cero otra vez.

Un contrato que genera preguntas

Rooney también apuntó al FA y a la forma en que gestionó el vínculo con Tuchel. Le chocó que la ampliación se cerrara antes de ver el rendimiento real en el Mundial.

“Creo que el FA nos dijo que Thomas Tuchel venía para ganar el Mundial y llevarnos al siguiente nivel”, recordó. “Es un poco extraño si su prioridad era ganar el Mundial, pero luego le das un contrato de dos años antes de que realmente vaya al Mundial. Eso es un poco extraño”.

El mensaje es claro: si el objetivo era tan específico y tan inmediato, ¿por qué blindar al seleccionador antes de saber si cumplía o no? El movimiento, visto desde ahora, ata al FA a un proyecto que no alcanzó la meta marcada, aunque sí mantuvo a Inglaterra compitiendo en la élite hasta el último escalón.

¿Continuidad o giro histórico?

Hoy, el tablero se mueve entre dos polos. Por un lado, un Tuchel respaldado oficialmente, con contrato hasta 2028 y con la experiencia de un Mundial ya en la mochila. Por otro, la sombra de Guardiola, un nombre que, solo con mencionarse, altera cualquier debate.

Rooney lo reduce a una disyuntiva casi brutal: si no es Pep, debe seguir Tuchel. No hay, a su juicio, un tercer camino a la altura de lo que Inglaterra pretende ser.

La pelota, ahora, no está en el césped. Está en los despachos del FA, donde deben decidir si doblan la apuesta por el técnico alemán o sueñan con un golpe de efecto que cambiaría el mapa del fútbol de selecciones.