Respiro en Anfield: El susto de Barcola y la victoria del Liverpool
Durante unos minutos, Anfield contuvo la respiración. Bradley Barcola, el fichaje de 123 millones de libras de este verano, se tiró al césped agarrándose la pantorrilla izquierda y el murmullo en la grada se convirtió en preocupación real. No era solo el resultado ante el Atlético de Madrid lo que estaba en juego; era el estado físico de la gran apuesta del Liverpool.
El francés, titular en la victoria por 2-1 del miércoles, tuvo que ser sustituido en el minuto 60 tras un esprint a la espalda de la defensa rojiblanca. Cayó al suelo, pidió asistencia y las cámaras captaron a Andoni Iraola mirándole con evidente inquietud mientras entraban los médicos.
El contexto no ayudaba a la calma: Barcola aún no se ha estrenado como goleador con su nuevo club y se marchaba tocándose el gemelo, después de haber desaprovechado dos ocasiones clarísimas. La imagen de la estrella veraniega caminando con gesto dolorido hacia el banquillo disparó todas las alarmas entre los aficionados.
De la angustia al alivio
En el banquillo se vio a Iraola acercarse rápidamente al jugador para hacerle una pregunta directa: ¿solo calambres? La respuesta de Barcola cambió el tono de la noche para el técnico y para el club.
Minutos después, el propio entrenador confirmó el parte más esperado en los micrófonos de TNT Sports tras el pitido final. Nada de rotura, nada de lesión grave.
«Han sido solo calambres, especialmente en el caso de Bradley [Barcola]. Le estamos apretando, no ha jugado ni un minuto en pretemporada, pero hoy decidimos pedirle que lo diera todo», explicó Iraola. «Vamos a ver cómo se recuperan para el próximo partido».
El mensaje fue claro: susto importante, pero sin consecuencias graves… al menos de momento.
Un estreno agitado para Barcola
Barcola vivió una noche intensa. No marcó, pero estuvo en el centro de muchas de las acciones de peligro del Liverpool. Tuvo en sus botas dos oportunidades de oro para inaugurar su cuenta.
En la primera, se plantó ante Jan Oblak, pero el portero del Atlético respondió con una parada salvadora instantes antes del gol de Dominik Szoboszlai. En la segunda, ya en carrera limpia hacia portería, cruzó demasiado el disparo y la pelota se marchó fuera. Dos ocasiones que en Anfield muchos ya cantaban como gol.
El francés aún busca su primer tanto con la camiseta red, y la ansiedad por justificar su precio se mezcla con la necesidad de gestionar sus minutos tras una pretemporada en blanco. De ahí que cualquier gesto hacia la pantorrilla, cualquier caída, se sienta como un pequeño terremoto.
De golpe temprano a remontada
El partido no empezó de cara para el Liverpool. Muy pronto, el Atlético silenció el estadio. Marcos Llorente atacó el espacio a la perfección, se desmarcó a la espalda y aprovechó un pase filtrado de Julián Álvarez para plantarse solo ante Alisson y batirle en el mano a mano. 0-1 y un jarro de agua fría.
La respuesta llegó con calma y precisión. Dominik Szoboszlai apareció en el área para definir con sangre fría desde muy cerca y devolver el empate al marcador. El golpe anímico terminó de completarse con un misil de Alexis Mac Allister, un disparo lejano que se convirtió en el 2-1 y encendió definitivamente Anfield.
Entre medias, las carreras de Barcola, sus desmarques y sus intentos de romper el partido marcaron el ritmo ofensivo del Liverpool, aunque sin premio personal.
Iraola se señala y corrige
El técnico no se escondió al analizar el encuentro. Reconoció que Diego Simeone le ganó la partida en el arranque con un planteamiento inesperado.
«Difícil pedir más. Hemos mostrado carácter. Me ha encantado la segunda parte. Me siento afortunado de vivir esta atmósfera», afirmó Iraola, todavía con la adrenalina del partido.
Luego fue aún más autocrítico: «Creo que tengo que asumir la culpa del inicio porque nos han sorprendido un poco tácticamente. Han jugado con cinco atrás, un 5-3-2. Esperábamos algo diferente y hemos tardado en corregirlo. Tras el descanso, hemos hecho un partido mucho mejor, hemos presionado mejor y creo que hemos sido el mejor equipo».
El cambio tras el descanso se notó. El Liverpool subió líneas, ajustó marcas y empezó a encerrar al Atlético, que ya no encontró tantos espacios para correr. El empuje de Anfield hizo el resto.
Un aviso para el futuro
El Liverpool se queda con la victoria, con una remontada de carácter y con la confirmación de que su fichaje estrella no sufre una lesión grave. Pero también con una advertencia: Barcola llega sin rodaje, se le exige al máximo desde el primer día y el riesgo físico está ahí.
La pregunta ahora es evidente: ¿cuánto tiempo podrá el Liverpool seguir apretando a su fichaje de 123 millones sin que el próximo susto ya no se quede solo en calambres?






