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El regreso de Mudryk enciende al vestuario del Chelsea

En Hong Kong no se jugaba solo un amistoso. En el Kai Tak Stadium, ante más de 43.000 aficionados, el resultado –un 1-0 para Juventus– fue casi un detalle menor. La noche giró alrededor de un futbolista que llevaba 20 meses lejos del césped del Chelsea: Mykhailo Mudryk.

El ucraniano volvió a vestirse de azul por primera vez desde noviembre de 2024. Entró en los minutos finales, tal y como Xabi Alonso le había anticipado antes del encuentro: tendría entre 10 y 15 minutos para volver a sentir el balón, el ruido, la adrenalina. Y los tuvo.

Cuando su dorsal apareció en el luminoso, el estadio rugió. No era un debut, pero lo parecía.

Un sacrificio en silencio y un vestuario volcado

Todos los jugadores de campo que terminaron el partido habían saltado desde el banquillo en la segunda parte. Todos menos uno, que se bajó del escenario por decisión propia. Nicolas Jackson había acordado antes del choque ceder su sitio para que Mudryk pudiera tener sus primeros minutos. Un gesto que en el vestuario no pasó desapercibido.

Mudryk entró, tocó poco balón, pero dejó la sensación de que el contexto importaba más que cualquier regate. Volvía a competir con el Chelsea apenas después de unos pocos entrenamientos, tras casi dos años apartado del equipo mientras se resolvía su procedimiento disciplinario por dopaje, que la FA dio por cerrado la semana pasada.

Para muchos, sorprendente. Para Tosin Adarabioyo, nada nuevo.

Tosin, de “tío” del vestuario a escudero de Mudryk

“Misha es mi chico”, soltó Tosin, sin dudar, al hablar del ucraniano. El central ha estado cerca de él durante todo este tiempo. Mensajes, llamadas, apoyo en la distancia. Ahora, por fin, de nuevo en el mismo vestuario.

“He mantenido el contacto con él todo el tiempo y es muy bonito tenerle de vuelta. Estoy muy feliz por él”, explicó. Y se nota. En la forma en que habla, en la rapidez con la que insiste en una idea: Mudryk necesitaba volver a sentirse futbolista, y el grupo estaba preparado para sostenerle.

“Se le ve realmente feliz de estar aquí otra vez, de volver a este entorno. Le va a llevar algo de tiempo, pero estamos todos para apoyarle”.

El discurso de Tosin no es cortesía, es convicción. Sobre todo cuando se le pregunta por la condición física de Mudryk tras 20 meses sin competir.

“Es un fenómeno”: el trabajo en la sombra de Mudryk

“Misha es un fenómeno. Su ética de trabajo es increíble”, sentencia el central. No hay pausa, no hay duda.

Durante todo este periodo lejos del equipo, Mudryk no se ha dejado ir. Adarabioyo lo sabe de primera mano: “No hay ninguna duda de que ha estado trabajando duro todo este tiempo. Sé que ha estado haciendo sesiones por su cuenta, le he visto. Conozco a la gente con la que ha estado trabajando, así que es bueno”.

Por eso, cuando le preguntan si le sorprende ver al ucraniano tan entero físicamente tras tanto tiempo sin vestir la camiseta del Chelsea, la respuesta llega seca, casi inmediata.

“En absoluto. Como acabo de decir, conozco muy bien a Misha, su ética de trabajo es fenomenal, así que no me sorprende nada”.

El regreso de Mudryk no se mide en minutos, sino en señales. Y la primera, para sus compañeros, es clara: no ha perdido ni el hambre ni el físico.

Nuevo peso pesado en el vestuario: adiós al “tío Tosin”

Durante un tiempo, con solo 28 años, Tosin era el veterano del grupo. El “Uncle Tosin” del vestuario. Una anomalía generacional en un Chelsea joven, en reconstrucción constante.

Ese escenario ha cambiado este verano. Han llegado Danny Welbeck, de 35 años, y Jordan Henderson, de 36. Dos nombres, dos trayectorias, dos voces con peso específico en cualquier vestuario.

“No, gracias a Dios”, respondió entre risas Tosin cuando le recordaron que ya no es el “tío”. “Ahora tenemos a Welbeck. Le conozco desde hace mucho tiempo, desde que crecíamos en Manchester”.

Welbeck ya se ha estrenado, aunque de forma oficiosa, con la camiseta del Chelsea en Hong Kong: 45 minutos de rodaje antes de dejar su sitio en el descanso. Suficiente para que en el club miren hacia adelante con curiosidad y expectativa.

“Hemos visto todos que marca goles. Es delantero y está aquí para ayudar. La forma en la que puede ayudar es marcando goles y estoy seguro de que lo hará”, apuntó Tosin.

Henderson, Welbeck y la cultura de ganar

La otra pieza nueva en la sala de máquinas es Jordan Henderson. Un capitán de largo recorrido, un jugador que ha vivido finales, títulos, noches grandes y crisis profundas. Justo el tipo de perfil que un vestuario joven suele escuchar.

“Pura experiencia y, al mismo tiempo, son ganadores”, resumió el central sobre Henderson y Welbeck. “Van a traer esa mentalidad ganadora al club y ojalá sigamos en esa línea”.

Entre el regreso de Mudryk, la irrupción de dos veteranos con jerarquía y el papel de figuras puente como Tosin, el Chelsea empieza a dibujar un vestuario con más capas, más voces y más carácter.

En Hong Kong, el marcador dijo derrota. La grada, en cambio, celebró otra cosa: el regreso de un futbolista al que su propio compañero define como un “fenómeno”. Si el cuerpo le responde como ha trabajado en la sombra, la próxima gran ovación puede no tardar demasiado en llegar a Stamford Bridge.