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El esperado regreso de Kulusevski enciende esperanzas para el Tottenham

La espera se ha hecho eterna para la afición del Tottenham. Dejan Kulusevski no disputa un partido oficial desde el final de la temporada 2024/25. Diecinueve meses en blanco. Una grave lesión en la rótula derecha que no solo frenó en seco su carrera, sino que también le arrebató un Mundial de verano con Suecia. Un golpe brutal para cualquier futbolista.

Hoy, por fin, hay algo parecido a una buena noticia en el norte de Londres: el extremo ya se entrena a pleno ritmo con el primer equipo. Nada de restricciones, nada de trabajo al margen. Para un vestuario que todavía busca su primera victoria liguera y que ni siquiera ha visto puerta en cuatro jornadas, su sola presencia supone un empujón anímico enorme.

Kulusevski, el regreso más esperado

El camino ha sido largo y tortuoso. La rehabilitación incluyó un pequeño contratiempo en agosto, cuando un primer intento de vuelta quedó abortado por molestias. El club optó por frenar, recalibrar y no correr ni un solo riesgo con un jugador que, antes de romperse, era el faro del equipo.

Ahora el tono es distinto. Kulusevski está dentro de la dinámica diaria, se mide en los entrenamientos, vuelve a sentir el contacto, el ritmo, la exigencia. Pero no habrá prisas. El duelo de este sábado ante Aston Villa llega demasiado pronto para verle en la lista. En el cuerpo técnico se maneja un horizonte más realista: octubre o noviembre para su regreso competitivo.

Roberto De Zerbi, al hablar de él, no escatimó elogios. Subrayó tanto el talento como la entereza del sueco en este año y medio lejos del césped. “Tenemos que gestionar a Deki de la mejor manera, con el cuerpo médico, con el staff físico, pero es algo grande para nosotros. Es un buen jugador, es un buen chico y merece volver a jugar”, explicó el técnico italiano, que sabe perfectamente lo que significa recuperar a un futbolista así en medio de la tormenta.

Porque la importancia de Kulusevski en el engranaje del Tottenham es enorme. En la convulsa 2024/25 fue, para muchos, el mejor del equipo. Desborde, último pase, personalidad para pedir la pelota cuando quemaba. Justo entonces llegó la lesión de rodilla que le obligó a perderse toda la temporada siguiente. Un vacío que el equipo nunca terminó de llenar.

Maddison, talento entre algodones

Kulusevski no es el único creativo de peso que intenta dejar atrás la enfermería. James Maddison también vive una montaña rusa física desde hace más de un año. Rompió el ligamento cruzado anterior en agosto del curso pasado y tuvo que apurar al máximo los plazos para llegar a tiempo al tramo final, donde ayudó a que el Tottenham evitara el descenso.

Ese esfuerzo tuvo factura. En esta campaña, el mediapunta ha lidiado con nuevos problemas en el hombro que han cortado su continuidad. De Zerbi, sin embargo, no duda cuando se le pregunta por lo que aporta el inglés: es diferente, ofrece algo que casi nadie más en la plantilla puede dar.

El entrenador detalló que Maddison lleva trabajando con el grupo entre diez y quince días. No es un futbolista que viva del físico, pero ni siquiera un jugador tan técnico puede competir sin un mínimo de ritmo y condición. Y ahí está ahora mismo el reto: ponerle a punto sin volver a forzar la máquina.

La buena noticia para el duelo ante Aston Villa es que Maddison entra en los planes. Igual que Pedro Porro y Sandro Tonali, también señalados por los problemas físicos recientes y ausentes en la derrota copera a mitad de semana ante el Liverpool. De Zerbi confirmó que los tres están en la pelea por un sitio en la convocatoria.

Un Tottenham sin gol y bajo presión

El contexto deportivo no ayuda a rebajar la tensión. Cuatro jornadas de Premier League, cero victorias, cero goles. Un arranque que ha encendido todas las alarmas y ha colocado al nuevo proyecto bajo el microscopio. Falta colmillo arriba, falta claridad entre líneas, falta confianza.

De Zerbi, pese a todo, mantiene el discurso firme. Insiste en que los resultados llegarán si el equipo conserva la calma y no se deja arrastrar por el ruido exterior. El regreso progresivo de piezas clave como Maddison, la recuperación total de Kulusevski y la disponibilidad de Porro y Tonali le dan, al menos, más herramientas para intentar cambiar la dinámica.

Por ahora, el Tottenham sigue siendo un equipo al que le cuesta reconocerse. El reencuentro con su mejor versión pasa, en buena parte, por ver de nuevo a Kulusevski y Maddison compartiendo campo, conectando líneas, generando ocasiones. El sueco ya ha ganado la primera batalla: volver a entrenar como uno más. La siguiente será escuchar de nuevo su nombre por la megafonía antes de un partido de Premier.

Cuando eso ocurra, la pregunta será otra: ¿llega este Tottenham a tiempo de rescatar su temporada o el daño de este inicio sin gol ya es demasiado profundo?