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Real Madrid confía en Militao pero busca refuerzos defensivos

En el vestuario de las estrellas de Real Madrid, hay un futbolista al que la suerte le ha dado la espalda con una insistencia cruel: Éder Militao. El brasileño se perdió el último Mundial por una lesión muscular sufrida en abril y, a estas alturas de temporada, todavía no ha disputado ni un solo minuto.

Su objetivo es claro: volver cuanto antes. La realidad, mucho más dura: la gravedad de sus problemas físicos obliga a la prudencia. No hay plazos firmes, no hay promesas fáciles.

Fe total… y dudas muy reales

Según informa AS, en los despachos de Valdebebas mantienen una fe absoluta en Militao. Creen en el central, en su nivel, en lo que ya ha demostrado vestido de blanco. Pero la confianza deportiva convive con una preocupación que ya nadie esconde: su cuerpo se ha convertido en un interrogante permanente.

El historial asusta. Desde que llegó a Real Madrid, el defensa ha encadenado hasta tres periodos de baja de, como mínimo, 200 días. Para cualquier jugador es un problema; para un central llamado a sostener el sistema defensivo del club, es una alarma encendida.

A esa colección de contratiempos se suma una lesión de ligamento cruzado anterior, una de las más temidas por cualquier profesional. El club se pregunta, en voz baja pero cada vez con más frecuencia, si Militao podrá regresar a su pico competitivo y, sobre todo, si será capaz de sostenerlo sin nuevas interrupciones prolongadas.

La fe no se discute. La fiabilidad física, sí.

Un fondo de armario demasiado corto

Ese contexto condiciona la planificación. Real Madrid, apunta el mismo medio, ya vigila de cerca el mercado en busca de posibles refuerzos para el centro de la zaga. No es un capricho, es una necesidad estructural.

La plantilla se ha quedado corta atrás. La llegada este verano de Ibrahima Konaté alivió en parte la situación, pero tuvo un precio deportivo: la salida de David Alaba, un peso pesado del vestuario y un comodín táctico para el entrenador.

Antonio Rüdiger, referencia inmediata en la defensa, se adentra en la fase final de su carrera. Su jerarquía sigue intacta, pero el tiempo no negocia. Raúl Asencio, por su parte, ha perdido crédito dentro del club y ya no figura entre las soluciones de confianza para el eje de la defensa.

El dibujo a medio plazo es claro: solo Dean Huijsen y Konaté aparecen como opciones verdaderamente sólidas para el futuro. Dos nombres para un puesto clave en un equipo que aspira a todo. Demasiado poco margen para un calendario que exprime al máximo a los centrales, partido tras partido.

En este escenario, una lesión larga de cualquiera de ellos sería un golpe difícil de sostener. Y en el club nadie quiere repetir el guion de una defensa cogida con alfileres en el tramo decisivo de la temporada.

Enero, una ventana clave

Con este panorama, en Real Madrid asumen que el regreso de Militao hacia final de año será un alivio, pero no una solución definitiva. El brasileño es una apuesta, no una garantía inmediata.

Por eso, en la planta noble ya se habla de enero como una ventana determinante. La idea que gana fuerza es clara: incorporar al menos un central que pueda competir desde el primer día con los actuales y, al mismo tiempo, encajar como inversión a largo plazo.

Un fichaje que no solo tape un agujero, sino que sostenga el proyecto defensivo de los próximos años.

La apuesta por Militao sigue en pie. La pregunta es si Real Madrid puede permitirse que todo dependa, otra vez, de que su central más castigado por las lesiones consiga, por fin, ganar el pulso a su propio cuerpo.