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Rayan y su camino hacia el Mundial 2026

El parón de marzo lo cambió todo para Rayan. Hasta entonces, el Mundial 2026 era un sueño lejano, algo para ver por televisión. Bastó una llamada inesperada de Carlo Ancelotti para que esa idea se convirtiera, de golpe, en “una posibilidad real”.

El atacante de Bournemouth apenas tuvo 14 minutos en un amistoso contra Croacia. No marcó una era en el marcador, pero sí en su cabeza. Compartir vestuario, gimnasio y campo de entrenamiento con la élite de la selección brasileña dejó una huella más profunda que cualquier gol.

Los veteranos marcaron el tono del vestuario. Rayan no duda al señalar los nombres: Vinícius Júnior, Raphinha, Marquinhos. Estrellas consolidadas que lo recibieron con una calidez que desarma a cualquier debutante. Pero hubo uno que se destacó por encima del resto: Casemiro.

Según contó a UOL, el mediocentro actuó como eje emocional del grupo. Serio, respetado, casi paternal. “Vinicius Júnior, Raphinha, Casemiro y Marquinhos me recibieron muy bien. [Casemiro] es un gran tipo, muy serio, y también una figura de padre”, relató el joven, subrayando que el apoyo no fue solo para él, sino también para Igor Thiago, otro novato en esa concentración.

En medio de tantos nombres pesados, Rayan encontró otra sorpresa donde menos lo esperaba: en el propio seleccionador. Acostumbrado a ver a Ancelotti como el técnico legendario de Real Madrid y AC Milan, lo que más le impactó en su primer encuentro cara a cara no fue el palmarés, sino el idioma.

“El fue la primera vez que nos vimos en persona. Hablé portugués con él; lo habla muy bien, ya es fluido”, confesó. El impacto fue doble: el chico que creció viendo a sus ídolos por televisión se encontraba frente a un entrenador que lo había ganado prácticamente todo… y que, además, le hablaba en su lengua. “Te pones un poco nervioso; es una figura enorme que lo ganó todo en Real Madrid y en todos los lugares donde estuvo. Fue un sueño hecho realidad conocerlo”.

Ahora la temporada de clubes entra en su tramo final y la cabeza de Rayan ya está en otra parte del calendario: la lista definitiva que se anunciará en el Museo del Mañana, en Río de Janeiro. Ya superó el primer filtro, ese corte silencioso de la prelista de 55 nombres. El siguiente paso es mucho más cruel: solo 26 sobrevivirán.

Ahí entra un matiz que puede cambiar destinos. La lesión del jugador del Chelsea Estevao abre un hueco inesperado en la convocatoria. Un espacio que, de repente, parece encajar con el perfil del atacante de Bournemouth. No hay garantías, pero sí una puerta entreabierta donde antes solo había un muro.

El contraste con su vida reciente es brutal. Hace nada, Rayan miraba a esos mismos jugadores desde el sofá. Ahora comparte rondos, charlas tácticas y bromas de vestuario con ellos. “No estaba seguro de que mi nombre estaría entre los convocados”, admitió al recordar la sorpresa de marzo.

De aquella duda inicial a esta espera cargada de esperanza hay apenas unas semanas. Lo que cambió fue todo lo demás: la mirada de los veteranos, la confianza del seleccionador, la sensación de que el Mundial dejó de ser un póster en la pared para convertirse en un objetivo alcanzable.

La próxima lista dirá si esta historia se queda en prólogo… o se convierte en el capítulo que marque una carrera.