Raúl Asencio se somete a cirugía: El Real Madrid pierde a un defensa clave
El Real Madrid encajó este miércoles otro golpe en una defensa ya castigada por los problemas físicos. El club confirmó que Raúl Asencio será operado en las próximas horas de una fractura por estrés en la tibia derecha, una lesión traicionera que le apartará de los terrenos de juego durante un largo periodo.
En un comunicado escueto pero contundente, la entidad blanca informó: «Nuestro jugador Raúl Asencio será intervenido quirúrgicamente mañana para tratar una fractura por estrés en la tibia derecha». Detrás de esa frase hay semanas de dolor, dudas y una decisión que se venía aplazando desde hace tiempo.
El dolor no dio tregua
Asencio ya arrastraba molestias desde el final de la pasada temporada. Entonces, la opción de pasar por el quirófano ya estaba encima de la mesa. El plan inicial era claro: aprovechar el verano para evitar una intervención agresiva y recortar los plazos de recuperación con un tratamiento conservador.
No funcionó.
En los últimos días, el defensa se vio obligado a abandonar de nuevo un entrenamiento en Valdebebas. El dolor en la zona dañada volvió con fuerza. Nada de pequeñas molestias: una nueva oleada de sensaciones conocidas, punzantes, que encendieron todas las alarmas en el cuerpo médico.
Veinticuatro horas después, en la ciudad deportiva ya nadie hablaba de esperar. Las pruebas confirmaron los peores presagios y el jugador se encamina ahora hacia el quirófano. La incomodidad nunca remitió del todo y ese último episodio terminó por inclinar la balanza: ya no había margen para seguir posponiendo la operación.
Un regreso que apunta al inicio de 2025
Según informó el diario español Marca, los plazos no son amables con el central. La recuperación tras este tipo de cirugía suele alargarse entre dos y cuatro meses. Traducido al calendario competitivo, Asencio no reaparecería hasta aproximadamente comienzos del próximo año.
Para el jugador, supone ver cómo se desvanece el tramo inicial de la temporada justo cuando buscaba consolidarse. Para el Real Madrid, una pieza menos en una línea defensiva que ya caminaba sobre el alambre.
El club ha intentado gestionar el problema con prudencia, apurando hasta el último momento la opción de evitar la intervención. Pero la tibia no negocia. La fractura por estrés, silenciosa al principio, terminó imponiendo su ley.
Ahora todo se reduce a una ecuación simple y dura: operación, paciencia y un calendario que no espera. El reloj ya ha empezado a correr para Raúl Asencio.






