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El primer borrón de Maresca: City desordenado ante Arsenal

El Manchester City de Enzo Maresca se presentó en el Community Shield como si alguien hubiera cambiado el guion a última hora. Tras una pretemporada en la que el italiano había ido uniendo piezas con paciencia, especialmente en la gira por Asia, el equipo que apareció ante Arsenal fue otra cosa: desordenado, plano, muy lejos de esa idea de conjunto afinado que se intuía en verano.

No era solo cuestión del rival. Es cierto, el City no se había medido aún a un equipo del nivel de Arsenal. Pero la sensación fue que el conjunto celeste rindió muy por debajo de la suma de su talento. Y eso, con cuatro de sus mejores futbolistas en el once inicial, recién aterrizados de sus vacaciones.

La gran pregunta se impone sola: ¿fue un aviso temprano de declive tras la marcha de Pep Guardiola o un simple tropiezo de agosto?

Alineación para ganar… o para acelerar

La decisión más llamativa llegó antes del pitido inicial. Maresca lanzó de golpe a Erling Haaland, Elliot Anderson, Nico O’Reilly y Jeremy Doku al once, pese a que apenas habían encadenado unas pocas sesiones de entrenamiento. Parecía el gesto de un técnico obsesionado con levantar su primer título. Había alternativas más rodadas, más empapadas ya de la nueva idea de juego. Aun así, el italiano apostó por el talento puro.

La explicación llegó después del partido. Según Maresca, la mejor forma de tenerlos listos para el estreno liguero ante Bournemouth y para las primeras jornadas de la temporada era precisamente hacerlos titulares y retirarlos pronto, en lugar de darles un papel de revulsivo.

“En ocasiones los jugadores prefieren empezar, hacer un calentamiento completo y entrar desde el inicio”, argumentó. “El plan era cambiar a todos ellos al descanso o a la hora de partido como máximo, es una decisión que tomas antes del encuentro”. En resumen: el objetivo principal no era el trofeo, sino acelerar la puesta a punto de sus piezas clave.

Sobre el césped, la teoría se estrelló con la práctica.

Anderson, fuera de sitio y Kovacic desbordado

El caso de Elliot Anderson fue el más sangrante. Días antes, Maresca había sido cristalino: el ex del Forest está hecho para jugar de ‘6’ o de ‘8’. Sin embargo, ante Arsenal apareció abierto a la derecha, en una especie de rol flotante que no favoreció a nadie. Ni a él, ni a Mateo Kovacic, obligado a sostener el centro del campo en solitario.

Anderson dejó dos destellos desde esa banda: dos balones magníficos al área, uno para Haaland y otro para Doku. Poco más. El experimento resultó extraño, forzado, casi contradictorio con el discurso previo del entrenador.

La rareza se amplió con la ausencia de Matheus Nunes. El club lo ha respaldado como lateral derecho titular hasta el punto de frenar la búsqueda de competencia para esa posición en el mercado. Sin embargo, no apareció en el once. En su lugar, Abdukodir Khusanov sufrió como el resto de la zaga en una tarde incómoda, de esas que dejan cicatriz en la pizarra.

Esas dos decisiones —Anderson fuera de sitio y Nunes en el banquillo— cargaron de plomo las piernas del City y abrieron el debate sobre el técnico. Aun así, lo visto en las semanas anteriores invita a pensar que el Community Shield fue más una anomalía que un adelanto de lo que viene. Con Anderson en un rol más natural y Nunes apuntalando el costado derecho, el equipo debería ofrecer una versión muy distinta.

El regreso inesperado de Grealish

La otra gran sorpresa llegó tras el descanso. Jack Grealish saltó al césped para disputar la segunda parte. Un futbolista que la temporada pasada estuvo cedido en Everton, que se perdió la gira veraniega y al que el club sigue teniendo en el escaparate de este mercado.

Sus minutos podrían haber servido para consolidar a alguien como Rayan Ait-Nouri, por ejemplo. Aun así, el partido dejó algo claro: cualquier club interesado en el jugador de 100 millones habrá tomado nota de lo que vio. Y eso puede ayudar a desbloquear una salida.

El movimiento encaja más con una lectura de mercado que con una de proyecto deportivo a medio plazo. Pero, de nuevo, refuerza la sensación de que Maresca jugó varios partidos a la vez: el oficial, el físico y el de los despachos.

Primer examen suspendido, pero sin sentencia

Como primera gran prueba para Enzo Maresca, el Community Shield fue un suspenso. El City ofreció una versión pobre, confusa, que alimenta dudas sobre la capacidad del técnico para trasladar sus ideas y, sobre todo, sobre si esas ideas bastarán para pelear por la Premier League y la Champions League.

Sin embargo, muchas de las decisiones que tomaron forma en Wembley chocan con todo lo que el italiano había venido construyendo durante el verano. Eso abre otra lectura: quizá el domingo no fue un espejo fiel, sino una maniobra de fondo, un peaje de agosto para llegar con más armas al arranque real.

La derrota, y la forma en que llegó, ha disparado los juicios rápidos sobre el nuevo City. Pero son solo 90 minutos, aislados, en un torneo que rara vez marca la temporada. Las próximas semanas dirán si aquello fue el primer síntoma de un problema mayor… o simplemente un borrón prematuro en una libreta que todavía está casi en blanco.