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Pedro Neto y la presión de enfrentar a Colombia

Pedro Neto entra riéndose en la sala de prensa y desarma a todos con una frase. No habla de táctica, ni de presión, ni de Colombia. Habla de sí mismo.

“Creo que no estoy sorprendido en absoluto. Es algo completamente normal. Ni siquiera fue tema en el vestuario porque el grupo estaba unánimemente de acuerdo en que soy el más guapo”, suelta, con una seguridad que encaja con la electricidad que muestra en la banda. El torneo ya le ha colgado la etiqueta de “cara” del equipo. Él la acepta encantado.

Pero el gesto se le endurece en cuanto aparece un nombre: Cristiano Ronaldo.

Ronaldo, la obsesión que alimenta al grupo

Viene de marcar un doblete en el 5-0 ante Uzbekistán. A sus espaldas, otra actuación de esas que reafirman por qué sigue siendo el eje emocional de Portugal. Neto lo ve de cerca todos los días y sabe qué provoca eso en el grupo.

“Era evidente que el grupo estaba feliz por él, sobre todo porque sabemos que vive para el gol, está obsesionado con eso. Nos gusta ver a los mejores haciendo lo que más les gusta”, explica el extremo, sin una sonrisa ya, subrayando cada palabra.

Ahí se entiende mejor la dinámica interna. No se trata solo de aprovechar a una leyenda. Se trata de jugar para sostener su hambre.

“Jugar con la presión de ayudarle a marcar en el Mundial es una motivación extra. Queremos mucho ayudarle a conseguir ese objetivo, sobre todo por todo lo que ya le ha dado a Portugal”, añade. No suena a frase hecha: suena a pacto de vestuario.

Un duelo directo con Colombia, sin cálculos

La clasificación lo deja todo servido. Portugal es segunda del Grupo K, a dos puntos de Colombia. El último partido no admite interpretaciones: es un duelo directo por el liderato. Gana uno, manda en el grupo. El otro, a mirar el cuadro con más dudas.

En estos escenarios suele aparecer la tentación de la calculadora: especular con ser segundo o incluso tercero para evitar gigantes en las eliminatorias. Neto, sin embargo, corta por lo sano.

“Para ser sincero, a veces miramos los escenarios si terminamos segundos o terceros, pero lo más importante es mantener nuestra mentalidad”, apunta el jugador del Chelsea. Y remata con el tipo de frase que marca el tono de un vestuario que se sabe poderoso: “Queremos ser los mejores y vamos a enfrentar a Colombia para ganar y terminar en primer lugar”.

Nada de atajos. Nada de escoger rival. Portugal se planta en el partido con un mensaje claro: hay que mandar.

De Uzbekistán a la prueba de fuego

La goleada a Uzbekistán sirvió para soltar piernas, afinar puntería y alimentar la confianza. Pero todos en la selección saben que el examen real llega ahora. Colombia llega lanzada, con fútbol, carácter y pegada. El salto de nivel es evidente.

Ese choque por la cima del grupo se perfila como uno de los grandes partidos de la última jornada. Ritmo, talento, dos equipos que miran hacia adelante. Y, en medio de ese escenario, un jugador que quiere demostrar que es mucho más que una cara simpática en portada.

Para Neto, el duelo es una oportunidad. De consolidarse como titular indiscutible. De mostrar que su desborde y su descaro también aparecen cuando el margen de error se reduce al mínimo. De enseñar que puede influir en un partido grande, no solo en las goleadas cómodas.

El sábado, todos a la vez

El calendario aprieta la tensión. Portugal–Colombia se jugará el sábado, al mismo tiempo que el otro encuentro del grupo, entre DR Congo y Uzbekistán. Noventa minutos en paralelo que decidirán jerarquías y caminos en el torneo.

Roberto Martínez se apoyará en la combinación que ya empieza a ser marca registrada: el instinto asesino de Ronaldo y la chispa creativa de futbolistas como Neto. Uno vive para el gol. El otro, para romper defensas desde la banda. Entre ambos, un equipo que se siente obligado a mirar siempre hacia arriba.

Quedará por ver si Neto sigue siendo el “más guapo” del campeonato cuando todo esto avance. Lo que sí está claro es que, si Portugal tumba a Colombia y se queda con la cima del grupo, su hoja de servicios empezará a verse mucho mejor en el escaparate mundial. Y ahí ya no habrá broma que valga.