Park Ji-sung destaca a Lee Kang-in como el talento más grande de Corea del Sur
Park Ji-sung no regala elogios. Nunca lo hizo como futbolista y tampoco ahora, ya retirado. Por eso su veredicto sobre Lee Kang-in pesa tanto: para el mítico excentrocampista, el joven de Atlético de Madrid es “el jugador más dotado técnicamente que Corea del Sur ha producido jamás” y está preparado para convertirse en ídolo en España.
El juicio llega en un momento clave de la carrera del zurdo. Tras quedarse sin minutos en dos finales europeas con PSG, Lee decidió dar un giro y buscar protagonismo real, minutos de verdad, en un entorno que lo exija al máximo. Su apuesta por Atlético no es solo un cambio de camiseta: es un salto de escenario y de responsabilidad.
De un rodaje publicitario a la élite europea
La relación entre Park y Lee no nació en un vestuario, sino bajo los focos de un anuncio de televisión. Años atrás, cuando Lee apenas tenía seis años y ya era un niño prodigio mediático en Corea, ambos coincidieron en un rodaje. Park recuerda aquella jornada con claridad: el niño ya era famoso, ya deslumbraba en la pantalla, pero en persona le sorprendió aún más.
Había más niños en el set, el tiempo era limitado, la atención se repartía. Aun así, algo quedó grabado en la memoria del exjugador del Manchester United. La sensación de estar ante un talento fuera de lo común, de esos que despiertan envidia en cualquier deportista. Park se marchó de aquel rodaje convencido de que ese chico acabaría jugando “en el escenario más alto” y, como él mismo cuenta, le dejó un mensaje sencillo: sigue trabajando duro.
Con los años, Park, como cualquier aficionado coreano, siguió la evolución de Lee desde la distancia. Vio cómo aquel niño de televisión se transformaba en profesional, cómo su nombre empezaba a sonar en Europa, cómo su zurda encontraba hueco entre los grandes. Y esa progresión le ha llevado ahora a colocarlo en la cima del fútbol de su país en cuanto a talento técnico.
El salto a LaLiga y el reto Atlético
En declaraciones al diario Marca, Park no se quedó corto: Lee Kang-in, dijo, es el centro del presente de su selección y uno de los grandes símbolos del fútbol surcoreano actual. La llegada del mediapunta a Atlético de Madrid, entiende, es la plataforma ideal para que su juego alcance otra dimensión.
No se trata solo de que ocupe el vacío que deja una leyenda como Antoine Griezmann. Park va más allá. Sostiene que Lee tiene condiciones para labrarse un nombre propio en Europa, no como “el heredero de” sino como referente por sí mismo, como figura de peso tanto para Corea del Sur como para todo el fútbol asiático.
Park conoce de primera mano lo que significa instalarse en la élite europea siendo asiático. Él lo hizo en un Manchester United plagado de estrellas, obligado a rendir siempre contra los mejores. Y ahí ve el punto de unión con Lee, más allá de las diferencias de estilo. No comparten posición ni forma de jugar, pero sí el contexto: la presión constante, la necesidad de responder, la obligación de demostrar cada día que pertenecen a ese nivel.
El exmediocentro recuerda su propia carrera como una persecución permanente de un objetivo muy claro, con la conciencia constante de sus carencias frente a rivales que estaban entre los mejores del planeta. Esa autocrítica, asegura, fue el motor que le permitió crecer. Y ahora ve a Lee ante un desafío similar: competir, aprender, resistir.
Heredar a Griezmann… y aspirar a más
Sustituir, aunque sea parcialmente, la influencia de Griezmann en el Metropolitano es una tarea que asusta a cualquiera. Park no se engaña: llenar ese vacío “en poco tiempo es extremadamente difícil”. Sin embargo, insiste en que el foco no debe estar en la comparación inmediata, sino en el recorrido a largo plazo.
En ese horizonte, Park ve a Lee con margen suficiente para convertirse en algo más que un buen fichaje. Si el surcoreano mantiene el nivel, si encadena actuaciones sólidas y decisivas, el exjugador está convencido de que puede llegar a ser una leyenda del club rojiblanco. Y lanza un deseo muy claro: que el mundo conozca a un “Lee Kang-in de clase mundial”, no a un “segundo Griezmann”.
Para subrayar su fe en él, Park recurre a otro ejemplo que Corea del Sur conoce bien: Son Heung-min. Pocos imaginaban que el atacante del Tottenham acabaría alzándose con la Bota de Oro de la Premier League. Lo hizo. Para Park, Lee posee un potencial similar para romper pronósticos y derribar prejuicios.
Una noche grande en Europa como escaparate
Todo este contexto desemboca en una cita que puede marcar un antes y un después. Atlético de Madrid se prepara para recibir a Manchester United en una noche grande de Champions League, un escenario perfecto para medir de verdad a Lee Kang-in frente a una potencia histórica.
Es el tipo de partido que define carreras, el tipo de escaparate que convierte promesas en certezas. Bajo la mirada del continente, el coreano tendrá la oportunidad de demostrar que no solo pertenece a este nivel, sino que puede dominarlo.
Para Park, el duelo tiene un matiz especial. Ídolo en Old Trafford, símbolo de una época dorada del United, vivirá el encuentro dividido entre la nostalgia y la ilusión por el futuro del fútbol de su país. Lo admite con una sonrisa en su mensaje a Marca: la mayoría de coreanos, dice, apoyarán a Atlético. Él mismo anima a Lee a mostrar todo su repertorio. Pero, fiel a sus colores, desea que gane Manchester United.
En el centro de esa tensión emocional aparece Lee Kang-in, llamado a justificar cada elogio, cada expectativa, cada palabra de su admirador más ilustre. La pregunta ya no es si tiene talento. Es otra, mucho más desafiante: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar para convertir ese talento en grandeza?






