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Old Firm: Rangers vs Celtic en Ibrox por la League Cup

El primer Old Firm de la temporada llega cargado de pólvora. No es solo orgullo, ni ruido, ni viejas rencillas en las gradas. En Ibrox, el domingo, hay una plaza en semifinales de la League Cup en juego. Y, apenas siete días después, los mismos protagonistas se verán las caras en la Scottish Premiership, al otro lado de la ciudad.

Cita doble. Presión doble. Cero margen para el error.

Rangers al alza, Celtic perfecto

Celtic aterriza en Govan con un registro impecable en liga: seis partidos, seis victorias. Un inicio que marca territorio y recuerda quién defendió casi todos los títulos el curso pasado, salvo precisamente este trofeo que ahora quiere recuperar.

Rangers llega desde otro lugar anímico. Empezó lento, generó dudas, pero encadena cuatro triunfos ligueros que han calmado el ruido y han dado aire a Derek McInnes. El club no levanta un título desde 2024. La sequía pesa. Y un Old Firm en casa, con un billete a semifinales en juego y 50.000 gargantas propias, se percibe como una oportunidad que no se puede dejar pasar.

No habrá aficionados visitantes. Ni uno solo. Solo azul en las gradas de Ibrox, por decisión de las autoridades tras el último conflicto por el reparto de entradas y los incidentes posteriores al duelo de Scottish Cup en marzo. El acuerdo previo de un 5% de entradas para la afición rival en todos los partidos de SPFL ha quedado en suspenso tras la revisión independiente.

Celtic ya sabe lo que es venir a Govan sin su gente y ganar. Parkhead no se inquieta demasiado por ese detalle. Pero el escenario, en términos de presión, cambia por completo para Rangers: todo el empuje, toda la exigencia, toda la energía… y ninguna excusa.

McInnes, del recuerdo amargo al fuego del derbi

Derek McInnes vuelve a cruzarse con Martin O'Neill tras un capítulo doloroso. La última vez que se vieron las caras fue en el partido que decidió la Premiership la pasada temporada, cuando todavía dirigía a Hearts. Perdió aquel encuentro y, con él, su cargo. Un final amargo que ahora contrasta con este nuevo reto en el banquillo de Ibrox.

El técnico de 55 años conoce bien la tensión de las grandes noches. Ha enfrentado a Celtic 61 veces como entrenador, con 10 victorias en su historial. Como jugador de Rangers, su único Old Firm lo vivió desde el césped… y lo ganó. Esta vez, sin embargo, será su estreno en el derbi desde la banda, con todo lo que eso implica.

O'Neill, en cambio, se mueve en este terreno como pez en el agua. El norirlandés ha dirigido 28 partidos contra Rangers y ha salido victorioso en 16. Sabe manejar los tiempos, la emoción y el caos controlado que exige uno de los derbis más intensos del fútbol mundial.

Dudas en el once de Rangers

El primer gran rompecabezas de McInnes está en la delantera. Sin el capitán Lawrence Shankland ni Youssef Chermiti, la elección del ‘9’ se convierte en una decisión de peso.

Ryan Naderi mantuvo su lugar en el once en la victoria a mitad de semana ante St Mirren, premio a su tanto decisivo frente a Motherwell tras entrar por el lesionado Shankland. Completó el partido, trabajó, se vació… pero el gol lo marcó el suplente Bojan Miovski, autor del único tanto del encuentro. Ese detalle le abre la puerta al exdelantero de Aberdeen para entrar en el once en el escenario más grande.

Kevin Kelsy también entra en la ecuación. Llegó en el último día de mercado por 9 millones procedente de Portland Timbers y fue titular por primera vez en ese duelo de mitad de semana. Aún no se ha estrenado como goleador con la camiseta de Rangers. La pregunta es evidente: ¿es un Old Firm, con su ritmo y su tensión, el lugar ideal para que intente explotar… o un riesgo innecesario?

McInnes lo tiene claro en un aspecto: el público será parte del plan. El técnico insiste en “traer a la grada con nosotros”, en aprovechar esas 50.000 voces, en evitar que la impaciencia se vuelva en contra del equipo. Sabe que no dominará los 90 minutos, que habrá fases de sufrimiento, pero también que si Rangers golpea primero, el estadio puede convertirse en un arma.

O'Neill rota… y prepara su golpe

Celtic llega a Ibrox con un matiz importante: Martin O'Neill movió el once en la victoria a mitad de semana frente a St Johnstone. Cinco cambios para dosificar piernas y cabezas con el ojo puesto en el derbi.

Camilo Duran, con seis goles esta temporada, apunta directamente al once inicial. El propio técnico admitió que lo echaron de menos en Perth. Entró desde el banquillo por Haissem Hassan y se ubicó en la derecha, mientras Kasper Hogh, recién recuperado de una lesión, ocupaba el centro del ataque.

Ahí se abre otro debate: ¿mantendrá O'Neill al danés como referencia y devolverá a Duran a la banda, o apostará por el goleador por dentro y buscará encajar a ambos en el once? La decisión marcará el tono ofensivo de Celtic en un estadio hostil.

En defensa, Cameron Carter-Vickers descansó por completo ante St Johnstone tras haberlo jugado todo hasta ahora. Dane Murray respondió con una actuación sólida, cumplidora. Pero Ibrox, un Old Firm, una eliminatoria… suenan más a Carter-Vickers que a probaturas. La experiencia pesa, y mucho, en noches así.

En la portería también hay tema. El cedido por Wolves, Sam Johnstone, fue titular por delante del habitual Viljami Sinisalo y respondió con una parada clave con 0-0 y portería a cero al final. El rendimiento le mete de lleno en la pelea por mantener el puesto en el ambiente abrasador de Ibrox. O'Neill deberá decidir si premia la forma del inglés o regresa a la jerarquía inicial.

Un clásico sin eco visitante

La imagen será extraña: un Old Firm sin un solo seguidor de Celtic en el fondo visitante. Solo azul, solo Rangers, solo Ibrox rugiendo en una única dirección.

O'Neill lo reconoce: será raro, incluso incómodo en ciertos momentos. Acostumbrado a buscar ese pequeño consuelo visual y sonoro en una esquina del estadio, el técnico asume que esta vez no habrá “miga de consuelo”. La policía ya ha pasado por Lennoxtown para una charla de 15 minutos con el cuerpo técnico, un recordatorio sobre comportamientos y límites en un contexto de máxima tensión.

El propio entrenador lo ve como algo útil. Habla de una “visión global”, de la necesidad de controlar gestos, reacciones, celebraciones. El partido se explica solo. La atmósfera, también. Recuerda el último duelo liguero en Ibrox: 2-0 abajo muy pronto, el estadio tronando como pocas veces, y un Celtic que supo responder en un choque partido en dos mitades muy distintas.

Esta vez no habrá franja verde y blanca en la grada visitante. Pero la intensidad, el ruido, la sensación de estar ante algo más grande que un simple cruce de cuartos, seguirá intacta.

Rangers busca fin de sequía y un golpe de autoridad. Celtic quiere recuperar el único trofeo que se le escapó el año pasado y mantener su arranque perfecto. El domingo, en Ibrox, uno de los dos dará el primer gran puñetazo sobre la mesa de la temporada. ¿Quién se atreverá a fallar en un escenario así?