El nuevo Liverpool de Iraola: sin Salah y con Barcola
Han pasado poco más de dos meses desde que Mohamed Salah dejó Liverpool y la herida aún se nota en Anfield. No solo por los goles, sino por la estructura entera del ataque. Andoni Iraola ha llegado para redibujar ese mapa ofensivo y, de momento, lo está haciendo a contracorriente: sin un sustituto natural en la derecha y con el peso del juego cargado hacia el otro costado.
El club decidió no buscar un zurdo que calcara el rol del egipcio. Apostó por algo más radical: cambiar el equilibrio del frente de ataque. Ahí entra Bradley Barcola, uno de los fichajes más caros de la historia del Liverpool y ahora llamado a ser la nueva referencia ofensiva.
Procedente de Paris Saint-Germain, Barcola aterriza en Inglaterra con 13 goles y siete asistencias en la última temporada. Llega con números, pero también con un matiz clave: es diestro y rinde mejor arrancando desde la izquierda, rompiendo hacia dentro. Justo lo contrario que hacía Salah desde la derecha. El dibujo se ha invertido.
Con Barcola adueñándose del carril izquierdo, el problema se ha desplazado al lado opuesto. El mercado ya está cerrado y la plantilla presenta una anomalía evidente: cuatro extremos zurdos, ni un solo extremo derecho puro.
Un flanco derecho sin dueño
La búsqueda de soluciones ya ha comenzado en plena competición. El joven Rio Ngumoha sufrió en la derecha ante Newcastle, incómodo, lejos de su hábitat natural. Cody Gakpo ofreció algo más contra Nottingham Forest, pero sin llegar a ser determinante. El sistema pedía otra cosa.
Ahí aparece Víctor Munoz como posible respuesta. Recién llegado, con el aval de Iraola, el técnico no dudó en señalarle como pieza clave para ese sector.
«Víctor ha jugado más partidos en la izquierda en su carrera, pero quizá ha sido incluso mejor en la derecha», explicó el entrenador antes del duelo de Premier League frente a Ipswich Town.
La frase marca intención. Munoz encaja de inmediato en lo que pide el sistema: un jugador capaz de abrir el campo, atacar por fuera y dar profundidad a un lado que hoy parece apagado.
Iraola, entre el presente y el futuro
Aunque Munoz parezca la solución rápida, Iraola no quiere renunciar al desarrollo de sus jóvenes. Ngumoha sigue muy presente en sus planes, incluso en una posición que hoy le cuesta.
«Sabemos que Rio puede jugar en la izquierda y ya mostró sus cualidades», recordó el técnico. «Necesita desarrollarse en la derecha para tener más opciones de jugar. Es muy joven. [Pero] porque no estuvo increíble en el primer partido en la derecha, no podemos decir que nunca más jugará allí».
Es una declaración de principios. El entrenador vasco no solo piensa en el siguiente partido, también en el jugador que puede tener dentro de uno o dos años. Y ese aprendizaje, por ahora doloroso, será en la banda derecha.
Isak, el delantero que pide centros
La prueba de este nuevo plan llegará el viernes, cuando Liverpool se mida a Ipswich Town. Más allá del resultado, el foco estará en cómo respira el ataque. Quién se abre, quién se mete por dentro, quién alimenta al ‘9’.
Un extremo más clásico en la derecha podría cambiarlo todo para Alexander Isak. El sueco, potente y dominante en el área, vive de los balones que le llegan al corazón del área. Necesita centros, rupturas por fuera, pases tensos al punto de penalti. Sin ese suministro, su amenaza se reduce.
Ahí se cruza el debate táctico con la gestión de la plantilla. Si Munoz fija la banda y Barcola manda desde la izquierda, Isak podría encontrar el ecosistema ideal para explotar. Si el equipo insiste en extremos a pie cambiado sin profundidad, el sueco corre el riesgo de quedar aislado.
Gakpo, pieza importante en plena transición
En medio de todo este reajuste, Cody Gakpo sigue siendo un nombre clave. Hubo interés tardío de Manchester City y Tottenham en verano, pero Liverpool cerró la puerta. Iraola cuenta con él.
El neerlandés peleará por minutos en varias posiciones del frente de ataque, un comodín valioso en un equipo que está redefiniendo su identidad ofensiva. Puede caer a la izquierda, ocupar la mediapunta o incluso partir desde la derecha si el contexto lo exige.
El nuevo Liverpool se construye sobre paradojas: sin Salah, con un zurdo a pie cambiado en la izquierda, sin extremos derechos puros y con un técnico decidido a forzar a sus jóvenes a aprender a contrapié. El viernes, en Ipswich, se verá si esta apuesta empieza a cuajar o si el flanco derecho vuelve a encender las alarmas.






