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Nicolo Tresoldi: triplete histórico en Champions y futuro incierto

El nombre de Nicolo Tresoldi empieza a sonar con acento europeo. Y fuerte. El delantero de Club Brugge firmó un segundo tiempo de escándalo en la Champions League: tres goles, un triplete que lo convierte en el alemán más joven en lograr un hat-trick en la competición con 22 años y 52 días. Un registro frío, sí, pero que no alcanza a describir la sensación que dejó sobre el césped: la de un delantero que ha dado un salto de categoría.

En Bélgica lo celebran. En Italia lo analizan con lupa. En Alemania respiran… por ahora.

Un triplete que cambia el escenario

Tresoldi destrozó el partido tras el descanso. Tres remates, tres golpes de autoridad y una exhibición que ya ha cruzado fronteras. La prensa italiana no tardó en rendirse a su actuación, elogiando su movilidad, su agresividad en el área y esa frialdad que suele distinguir a los grandes delanteros en noches grandes.

No fue solo una buena actuación. Fue una carta de presentación definitiva. Un aviso para las selecciones que lo siguen desde hace años.

El contexto lo hace todo más interesante: con este triplete, el atacante se instala en el escaparate de la Champions y alimenta un debate que ya no es solo técnico o táctico, sino también identitario.

Tres pasaportes, una decisión aplazada

Tresoldi puede jugar con Alemania, Italia o Argentina. Tres camisetas pesadas, tres himnos, tres caminos distintos. De momento, el delantero ha decidido seguir con Alemania hasta el verano de 2027, incluyendo el Europeo sub-21.

Ha hablado ya con los dos grandes protagonistas de esta batalla silenciosa: Jürgen Klopp, seleccionador de Alemania, y Roberto Mancini, seleccionador de Italia. También con las dos federaciones implicadas. El mensaje del jugador es claro: ya les ha explicado cómo ve su futuro a corto plazo y lo que espera es que lo entiendan.

Hasta 2027, su compromiso es con la DFB. Después, el tablero vuelve a abrirse.

Alemania se aferra a su nueve del futuro

En la Federación Alemana han recibido su decisión casi como un gol en el descuento. Tresoldi lo dejó claro: está satisfecho con su recorrido en la selección alemana. “Estoy contento con mi camino en la selección de Alemania”, afirmó. No hizo falta decir mucho más para calmar a quienes temían un giro inmediato hacia Italia.

El delantero, sin embargo, mantiene los pies en el suelo. Recordó que, tanto en Italia como en Alemania, hay muchos delanteros mejores que él. Las cifras cuentan otra cosa en la sub-21 alemana: 16 goles en 27 partidos. Ningún otro atacante de su generación ofrece ese impacto.

Alemania sub-21 no tiene hoy un delantero más determinante. Y eso, en un contexto de escasez de nueves de élite en el fútbol alemán, pesa. Mucho.

Un título familiar en juego

La ambición de Tresoldi no se limita a estadísticas ni a récords de precocidad. El objetivo está marcado: quiere levantar el Europeo sub-21 con Alemania el próximo verano. Hay un componente sentimental que añade dramatismo a la historia: su padre fue campeón del Europeo sub-21 con Italia.

El hijo quiere repetir la hazaña… pero con otra camiseta. Mismo trofeo, distinta bandera. Una especie de relevo generacional con giro argumental.

Si lo consigue, la presión para que dé el salto definitivo a la absoluta alemana será enorme. Y, al mismo tiempo, Italia y Argentina sabrán que cada gol, cada título, complica un poco más cualquier intento de seducción.

Club Brugge, el trampolín perfecto

Mientras tanto, en Bélgica disfrutan del momento. Esta temporada, Tresoldi suma nueve goles en 11 partidos oficiales con Club Brugge. Números de delantero de élite, sostenidos en un rendimiento constante, no solo en una noche de inspiración.

Desde que llegó procedente de Hannover 96 en 2025, a cambio de 7,5 millones de euros, su progresión ha sido vertical. Su valor de mercado se ha disparado hasta los 35 millones. Un negocio redondo para el club belga y una señal inequívoca de que el mercado europeo ya lo mira con otros ojos.

Lo que antes era una apuesta, hoy es un activo. Y uno de los más cotizados de su generación.

Una batalla que no ha terminado

Alemania tiene la ventaja del presente. Italia conserva el peso de la historia familiar y del sentimiento. Argentina permanece en un discreto segundo plano, pero con la puerta entreabierta si el escenario cambiara después de 2027.

Tresoldi, mientras tanto, marca, crece y gana tiempo. Se centra en el Europeo sub-21, en seguir perforando redes con Club Brugge y en aprovechar este momento en el que todo parece ir a su favor.

Ha firmado un triplete histórico en la Champions. Ha tranquilizado, por ahora, a la DFB. Ha encendido las alarmas en Italia.

La pregunta ya no es quién lo quiere. La verdadera cuestión es: ¿qué camiseta elegirá cuando llegue la llamada definitiva?